El acto se celebró en el museo Chaplin's World, en Corsier-sur-Vevey, cerca del lago Lemán, donde el mítico cineasta pasó los últimos años de su vida.
Los participantes se pusieron bombines negros, bigotes postizos y bastones mientras celebraban el décimo aniversario del museo.
Imágenes aéreas mostraron a la multitud formando el número diez en los terrenos del Manoir de Ban, la antigua residencia de Chaplin, para conmemorar la efeméride.
Muchos asistentes señalaron que las películas de Chaplin habían dejado una huella duradera en sus vidas.
La celebración puso de relieve el atractivo perdurable de la estrella del cine mudo, cuyo trabajo sigue conectando con generaciones y culturas distintas. Olivia Baliguet, responsable de comunicación de Chaplin's World, afirmó que siguen llegando visitantes de todo el mundo para descubrir el universo cinematográfico de Chaplin.