El coste de la vida y la vivienda lideran las preocupaciones en un país que crece en datos, pero no en percepción, según un informe reciente de H/Advisors.
España mantiene un crecimiento económico sólido, con un avance del PIB por encima de la media de la eurozona y una tasa de paro en mínimos de los últimos años, y organismos como el FMI destacan la resiliencia de su economía, aunque advierten de la necesidad de reformas estructurales para sostenerla.
Sin embargo, estos avances no se traducen en una mejora equivalente en la percepción ciudadana: más de la mitad de los españoles (54,9%) considera que el país es hoy menos próspero que hace una década y un 60,4% lo percibe como menos seguro, según el informe 'Horizontes', elaborado por H/Advisors.
Las inquietudes se concentran en lo inmediato. El coste de la vida (53,8%) encabeza con claridad la lista de preocupaciones, seguido de la vivienda (42,9%), un problema que ha ganado peso en los últimos años, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, y que muchos consideran infravalorado en el debate público. A mayor distancia aparecen la sanidad y la corrupción, lo que refleja una sociedad centrada en la presión económica cotidiana.
Un país que mejora en indicadores, pero no en bienestar
El informe subraya que España ha registrado avances en ámbitos como la innovación o la igualdad de género, pero estos progresos conviven con valoraciones negativas en cuestiones clave como el nivel de vida, la cohesión social o la confianza en las instituciones.
Este contraste alimenta una percepción general de deterioro: el país mejora en algunos indicadores, pero no en la experiencia diaria de muchos ciudadanos. La distancia entre datos y percepción se traduce también en una crisis de confianza. El 65% de los españoles afirma que la democracia no le representa, y seis de cada diez consideran que hoy es más difícil articular un proyecto común de país, según el informe.
La política emerge, además, como el principal eje de división social, en un contexto de creciente fragmentación. Siete de cada diez ciudadanos perciben un aumento del individualismo, mientras que el 67% considera que la sociedad está más fragmentada que hace una década.
En paralelo, más de la mitad reconoce haber perdido interés en implicarse en asuntos colectivos, lo que apunta a un repliegue hacia lo individual en un entorno cada vez más complejo.
Incertidumbre global y cambio de comportamiento
Este contexto nacional se enmarca en una percepción global marcada por la incertidumbre. El 81,8% de los españoles describe el mundo como inestable, y la mayoría anticipa un futuro dominado por riesgos económicos, geopolíticos y tecnológicos.
Ante esta situación, la respuesta no es la desconexión, sino la cautela: evitar el endeudamiento, reducir gastos y priorizar decisiones más seguras se han convertido en patrones de comportamiento habituales.
El informe también apunta a un cambio profundo en las expectativas, especialmente entre los jóvenes, que son el único grupo que considera que prosperar depende más del patrimonio que del trabajo. Este giro refleja una pérdida de confianza en el vínculo tradicional entre esfuerzo y progreso, uno de los pilares del modelo social.
Más allá de los datos, el estudio concluye que la incertidumbre ha dejado de ser una situación puntual para convertirse en una condición estructural. La sociedad española sigue atenta a lo que ocurre, pero cada vez tiene más dificultades para interpretarlo, en un entorno donde los cambios se acumulan más rápido que la capacidad de darles sentido.