De paraíso vacacional a foco de alarma: Föhr y Amrum lanzan una campaña a gran escala para frenar la plaga de ratas. El plan incluye identificar zonas críticas, actuar también en propiedades privadas e incluso acceder a viviendas si es necesario. Su eficacia se evaluará a finales de 2026.
Föhr, la segunda mayor isla alemana del mar del Norte, con unos 82 km² y cerca de 8.500 habitantes, ha sido durante generaciones un destino vacacional idílico.
Conocida por sus extensas marismas saladas, su riqueza en aves y un entorno alejado del bullicio del continente, la isla afronta ahora una amenaza creciente: la proliferación de ratas. Ante esta situación, las autoridades de Föhr-Amrum han puesto en marcha un proyecto de control a gran escala.
De refugio natural a territorio invadido
Durante décadas, Föhr fue considerada uno de los pocos enclaves de la costa alemana del mar del Norte libres de ratas. Sin embargo, hace unos 20 años llegaron los primeros ejemplares de rata noruega y, desde entonces, su población no ha dejado de crecer.
"Ahora la isla está llena de ratas", advierte el conservacionista Dieter Risse en declaraciones recogidas por medios regionales. En su granja de Andelhof, en la zona de Föhrer Marsch, Risse cuida de unas 20 parejas reproductoras de aguja colinegra, una especie amenazada. La ausencia histórica de depredadores como las ratas ha dejado a la fauna local especialmente vulnerable.
En abril se presentó oficialmente el proyecto de desratización, que se desarrolla en colaboración con una empresa especializada. Las actuaciones abarcan tanto zonas urbanizadas, en terrenos públicos y privados, como áreas sensibles, especialmente aquellas donde nidifican aves.
Tras esta primera fase, se evaluará la eficacia de las medidas para decidir su continuidad. Según la normativa del distrito de Frisia Septentrional, los propietarios están obligados a colaborar y a permitir el acceso a sus terrenos.
Grave impacto en las aves y un gran problema de infraestructuras
El impacto sobre la fauna es especialmente preocupante. Las ratas saquean de forma sistemática los nidos de aves que anidan en el suelo, habituales en las marismas de Föhr. "Si no se actúa, los nidos quedan prácticamente arrasados", alertan expertos del sector.
Las medidas individuales, como el uso de trampas, han demostrado ser insuficientes frente a la magnitud del problema. Más allá del daño ambiental, la plaga afecta también a la vida cotidiana. En la localidad de Wyk, por ejemplo, fue necesario renovar el firme de una carretera tras detectarse un nido de ratas bajo la calzada.
Las nuevas normas europeas complican el control
El control de la plaga se ve además dificultado por la normativa europea más reciente. Desde principios de 2026, el uso de raticidas está más restringido y queda, en la práctica, limitado a profesionales del control de plagas. Además, la prohibición de utilizar cebos de forma preventiva, salvo en casos de infestación grave, reduce las opciones disponibles.
Ante este escenario, la Oficina Föhr-Amrum publicó a comienzos de 2026 una guía para propietarios con recomendaciones y obligaciones legales en materia de control de roedores.
La expansión de las ratas coincide con un contexto complicado para el turismo en la isla. En 2023, Föhr recibió unos 193.000 visitantes, un 5,3% menos que el año anterior, mientras que las pernoctaciones descendieron un 8,2%.
La tendencia también afecta a la vecina isla de Amrum, donde las llegadas y las pernoctaciones registraron caídas en 2025. Las previsiones para 2026 apuntan incluso a un descenso más acusado en toda la costa alemana del mar del Norte, en un contexto de cambio en las preferencias de los viajeros.