El Crystal Palace ganó la Conference League con lo mínimo. Un gol de Mateta en el inicio de la segunda parte fue suficiente para que el equipo inglés se llevara el título ante un Rayo Vallecano que no encontró el camino a la portería de Henderson en Leipzig.
El Rayo Vallecano no va a poder colgar ningún trofeo europeo en las vitrinas de Vallecas. El equipo de Íñigo Pérez perdió ayer la final de la Conference League ante el Crystal Palace por el único gol de Mateta, marcado al inicio de la segunda parte en el Red Bull Arena de Leipzig. El resultado es justo, aunque el margen sobre el campo fue estrecho.
El partido comenzó con los ingleses apretando desde el primer minuto. El Crystal Palace se instaló en campo rival y no dejó que el Rayo construyera desde atrás con la comodidad a la que está acostumbrado. Los de Íñigo Pérez apenas tuvieron presencia cerca de la portería de Jordan Henderson.
La primera mitad fue un intercambio de tímidos acercamientos sin remates entre los tres palos: un intento de espuela de Alemao y un cabezazo de Mitchell que se fue rozando el palo izquierdo de Batalla fueron lo más destacado de una primera mitad pobre en ocasiones.
La segunda parte cambió el guion. El Palace salió a morder desde el pitido inicial y Mateta estuvo a punto de marcar antes de que lo hiciera de verdad: Lejeune lo evitó en el último momento en la primera de sus llegadas. Sin embargo, el delantero francés no tardó en encontrar premio. Tras un centro desde la frontal del área, Batalla no bloqueó bien el balón y Mateta aprovechó el rechace en el área pequeña. Solo tuvo que empujar.
A partir de ahí el partido fue cuesta arriba para el Rayo. El equipo madrileño intentó reaccionar pero sin claridad, y de hecho fue Batalla quien evitó que el marcador se ampliara con varias intervenciones importantes. El larguero y los palos también ayudaron al conjunto español en los momentos más complicados, cuando los ingleses tuvieron el partido prácticamente sentenciado.
Los cambios de Íñigo Pérez no tuvieron el efecto esperado. El Crystal Palace controló el partido en los últimos quince minutos sin demasiado esfuerzo, y el Rayo, aunque no bajó los brazos hasta el final, no generó las ocasiones necesarias para empatar.
El Rayo llegaba a esta final con la posibilidad de levantar el primer título europeo de sus 102 años de historia, ante un rival con presupuesto cinco veces superior. Esa diferencia económica no se tradujo necesariamente en calidad sobre el césped durante los noventa minutos, pero el Crystal Palace fue más efectivo cuando importaba. El sueño acabó en el minuto más inesperado, con un rebote y un delantero en el lugar exacto.