Un informe alerta de que las olas de calor provocan unas 5.400 muertes al año en Francia y afectan especialmente a los barrios más desfavorecidos, donde se concentran mayores riesgos para la salud.
Mientras Europa se prepara para una ola de calor excepcional en pleno mes de junio, con temperaturas que podrían rozar los 40ºC en algunas regiones, dos estudios difundidos por 'France Info' ponen de relieve las graves consecuencias sanitarias de los episodios de calor extremo en Francia.
Según un informe de Oxfam sobre el impacto del cambio climático en la salud, el calor sería responsable de unas 5.400 muertes al año en el país. La ONG alerta de una auténtica "emergencia sanitaria" que, a su juicio, sigue sin recibir la atención necesaria por parte de los poderes públicos.
Oxfam recuerda que los efectos del calor van mucho más allá de los casos de deshidratación entre las personas mayores y subraya que el riesgo de fallecer por un infarto aumentaría un 7% durante los episodios de calor extremo. Además, la mortalidad sería el doble entre las mujeres en los días más calurosos.
Cuando estas situaciones se prolongan durante más de una semana, el riesgo de sufrir una insuficiencia renal aguda se incrementaría un 70%.
Los barrios desfavorecidos, especialmente expuestos
Oxfam sostiene además que el calentamiento global agrava las desigualdades sociales. Los territorios más desfavorecidos serían los más afectados, con un exceso de mortalidad estimado del 31% respecto a las zonas más acomodadas durante el verano de 2025. Por el contrario, los residentes en el 20% de los barrios urbanos más prósperos estarían hasta diez veces menos expuestos a los riesgos asociados al calor extremo.
La Fondation pour le Logement comparte este diagnóstico en un estudio sobre la precariedad energética durante el verano. El informe revela que cerca de dos tercios de los franceses (66%) tienen dificultades para soportar el calor en sus viviendas y que el 40% de los hogares no dispone de persianas en todas las estancias, pese a que se consideran una medida fundamental para evitar el sobrecalentamiento. La organización señala además que los barrios populares son los más afectados.
En estas zonas se acumulan con frecuencia varios factores de vulnerabilidad. Sus habitantes están expuestos a un urbanismo más denso, con materiales que intensifican el calor y una menor presencia de espacios verdes. Además, suelen vivir en auténticas "viviendas horno", presentan de media un peor estado de salud y desempeñan trabajos más expuestos a las altas temperaturas.
Los poderes públicos, llamados a actuar
Ante este escenario, ambas organizaciones reclaman una respuesta más ambiciosa por parte de los poderes públicos y piden acelerar la rehabilitación energética de las viviendas.
La Fondation pour le Logement solicita que la proposición de ley 'Zéro logement bouilloire', respaldada por más de 150 diputados, sea incluida en la agenda parlamentaria. También propone poner en marcha un plan nacional para dotar de persianas y ventiladores a las viviendas de aquí a 2040.
La organización reclama asimismo un refuerzo del Fondo Verde destinado a la adaptación climática de los espacios públicos y defiende la creación de dispositivos específicos para episodios de calor extremo, inspirados en los planes de invierno, con el objetivo de proteger mejor a las personas más vulnerables, especialmente a quienes carecen de hogar.