La declaración llega después de que el presidente y la Central Obrera Boliviana (COB) alcanzaran el viernes un entendimiento destinado a reducir la tensión social y avanzar hacia la normalización del país, después de casi dos meses de protestas.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este sábado la declaración del estado de excepción en todo el país, en respuesta a la prolongada crisis social marcada por protestas y cortes de carreteras que se han extendido durante más de seis semanas.
El Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) alcanzaron el viernes un entendimiento destinado a reducir la tensión social y avanzar hacia la normalización del país, después de casi dos meses de protestas. No obstante, las organizaciones campesinas y los grupos vinculados al expresidente Evo Morales decidieron mantener los cortes de carreteras y continúan reclamando la dimisión del jefe de Estado.
Durante un mensaje dirigido a la nación, el mandatario explicó que la medida se adopta después de varios intentos de negociación con distintos sectores movilizados. Según afirmó, el Gobierno logró alcanzar acuerdos con algunos grupos cuyas reivindicaciones consideró justificadas, pero denunció que otros actores recurrieron a acciones violentas con fines de desestabilización.
En una publicación en X, Paz dijo: "Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares. Este Estado de Excepción no pretende quitar la normalidad, sino devolverla".
El mandatario, que llegó al poder tras ganar las elecciones de octubre del año pasado, añadió que "las puertas del Gobierno seguirán abiertas para quienes quieran dialogar de buena fe".
La decisión busca restablecer el orden y garantizar la normalidad en el territorio boliviano, donde los bloqueos han afectado la circulación de personas y mercancías durante las últimas semanas. El Ejecutivo sostiene que agotó las instancias de diálogo antes de recurrir a esta medida excepcional.