El balance oficial asciende a 589 fallecidos y casi 3.000 heridos tras dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5. España confirma la muerte de cuatro ciudadanos, entre ellos la directora de la delegación canaria en el país tras su derrumbe y el envío de efectivos de la UME para ayudar al país caribeño.
Los venezolanos buscaban este jueves a supervivientes bajo los edificios derrumbados mientras los equipos de rescate se desplegaban por las zonas del norte del país sacudidas por dos potentes terremotos. El balance oficial ascendió el viernes en la mañana a 589 muertos y 2.980 heridos, según anunció la presidenta interina Delcy Rodríguez, aunque las autoridades advierten de que la cifra podría seguir aumentando debido al elevado número de desaparecidos.
"En el balance general, debemos informar que lamentablemente ya tenemos 589 personas fallecidas y 2.980 personas heridas", declaró Rodríguez en una comparecencia pública retransmitida por el canal estatal VTV. La mandataria ha reportado, además, que se han registrado "más de 200 réplicas", lo cual, según dijo, "demuestra la gran actividad sísmica del territorio".
Miles de personas continúan desaparecidas tras los seísmos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados la noche del miércoles, entre los más intensos que ha sufrido Venezuela en más de un siglo y que se sintieron en buena parte de la región. Incluso fue necesario evacuar edificios en la Amazonia brasileña.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España confirmó la muerte de tres ciudadanos españoles en el desastre, una información verificada con sus familiares. Además, señaló que otros 99 españoles continúan en paradero desconocido. Brasil también informó de víctimas entre sus nacionales. Su Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó el fallecimiento de al menos dos brasileños a consecuencia de los terremotos.
Fuentes del Gobierno canario han confirmado a medios nacionales el fallecimiento de la directora de la Oficina de Canarias en Venezuela, Isabel -Chavela- Jara, tras el derrumbe el edificio de la delegación donde trabajaba y residía.
En respuesta a la emergencia, Estados Unidos anunció la suspensión temporal, hasta el 23 de octubre, de determinadas sanciones para facilitar las operaciones de ayuda humanitaria en Venezuela. Además, el Gobierno estadounidense comprometió 150 millones de dólares para respaldar las labores de asistencia y recuperación tras la catástrofe.
Mientras tanto, en ciudades de todo el norte de Venezuela, los vecinos, presa del pánico, salieron a las calles y buscaban entre los escombros a los desaparecidos. Los heridos eran rescatados de entre los escombros cubiertos de polvo y sangre, entre ellos niños y animales.
La televisión estatal venezolana mostró imágenes dramáticas de los rescates, entre ellas las de una mujer atrapada bajo una losa de cemento, de la que solo asomaba un pie descalzo antes de que los equipos consiguieran sacarla con vida. Sin embargo, los habitantes de las zonas afectadas se quejaron de que el despliegue de los equipos gubernamentales ha sido limitado.
En la capital, Dayana Delgado, madre de tres hijos, se preguntaba dónde estaba la maquinaria pesada prometida por los responsables del Gobierno y recalcaba que eran los propios vecinos quienes escarbaban entre los escombros. "Quiero saber dónde está mi hijo, si está atrapado o en un refugio", dijo sobre su hijo de 8 años, que sigue desaparecido.
La región costera de La Guaira, al norte de Caracas, sufrió algunos de los mayores daños y el mayor número de víctimas. Allí se encuentra el principal aeropuerto del país, que permanece cerrado por los desperfectos, lo que dificulta la llegada de ayuda internacional.
España ha comenzado ya el envío de asistencia. El Ministerio de Defensa informó de que un avión del Ejército del Aire despegó de madrugada con destino a Venezuela transportando efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y especialistas de los equipos de emergencia de la Comunidad de Madrid. Exteriores ha confirmado que el avión ya ha aterrizado.
La comunidad internacional continúa movilizando recursos. El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, calificó la situación en las zonas afectadas como de una "devastación realmente aterradora" y explicó que Naciones Unidas coordina el despliegue de al menos doce equipos internacionales de búsqueda y rescate.
Las ofertas de enviar ayuda y suministros llegaron de todo el mundo, también de Estados Unidos, que a comienzos de este año capturó al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro en una sorprendente operación militar. El desastre natural es solo el último desafío para la presidenta interina, Delcy Rodríguez, la ex vicepresidenta que asumió el cargo en enero tras la captura de Maduro.
Caracas afronta desde hace más de una década un profundo desorden económico y muchas personas rechazan la legitimidad del movimiento político que representa Rodríguez.
Las autoridades venezolanas señalaron que estaban desviando equipos de rescate desde otras partes del país hacia La Guaira, una zona acostumbrada por desgracia a las catástrofes naturales. En 1999, un corrimiento de tierras causó miles de muertos en lo que se considera uno de los peores desastres naturales del país.
Rodríguez hizo el jueves un llamamiento a las empresas para que pusieran a disposición de las labores de rescate maquinaria pesada de construcción. "Esperamos rescatar al mayor número posible de personas con vida", declaró la presidenta interina, que calificó La Guaira de "zona de desastre".