A medida que avanza el Mundial 2026, el calor extremo podría convertirse en un factor decisivo para el rendimiento de los jugadores, aunque no todas las selecciones estarán igual de expuestas, según un nuevo análisis.
El Mundial de 2026 ha entrado ya en la fase de eliminación directa, en la que 32 selecciones siguen peleando por un billete para la siguiente ronda.
Además de los jugadores y las selecciones, hay un protagonista indiscutible: el calor.
Incluso antes de que el torneo arrancara en Canadá, México y Estados Unidos, expertos en salud y futbolistas profesionales advirtieron que algunos partidos se iban a disputar bajo condiciones meteorológicas peligrosas.
Para mitigar las consecuencias, la FIFA ha introducido una pausa obligatoria para la hidratación en todos los partidos, independientemente de la temperatura.
Ahora, a medida que el torneo entra en una nueva ronda, las temperaturas se han vuelto tan extremas como se había previsto, con Estados Unidos esperando una ola de calor a partir del uno de julio que afectará a buena parte del país.
Un análisis de Climate Central, un grupo independiente de científicos y comunicadores que estudia el cambio climático, concluye que ya se han disputado y se disputarán varios encuentros bajo un calor que merma el rendimiento.
"El calor es un rival oculto contra el que también están jugando todos los futbolistas", dijo Tom Di Liberto, director de medios de Climate Central, a Euronews Health.
Aunque el calor afecta a todas las selecciones, su intensidad y frecuencia no son iguales para todas.
Varios factores, como el calendario, la ubicación y las condiciones de los estadios, hacen que algunas selecciones estén más expuestas que otras.
Qué selecciones son las más afectadas?
El camino de Argentina hacia la final sería el más condicionado por las temperaturas extremas. Todos sus partidos, si llegara a la última ronda, se disputarían en condiciones con más de un 50% de probabilidad de que el calor limite el rendimiento.
A continuación se sitúan Portugal, España y Brasil, con una media de más del 66% de posibilidades de que sus encuentros se vean afectados por el calor.
En la ronda de 32 actualmente en juego, el partido más caluroso fue el Costa de Marfil-Noruega, disputado el martes 30 de junio, seguido por el Argentina-Cabo Verde, que se jugará el cuatro de julio, y el Inglaterra-República Democrática del Congo, el uno de julio.
En cambio, los Suiza-Argelia, Bélgica-Senegal y México-Ecuador apenas se verán afectados.
"La situación no es en absoluto igual para el rendimiento de estos equipos y tengo mucha curiosidad por seguir, cuando avancemos a octavos, cuartos y semifinales, si esa diferencia empezará a acumularse", afirmó Di Liberto.
Añadió que, a medida que avance el torneo, el estrés térmico podría desempeñar un papel clave. "Cuando los márgenes son tan estrechos, algo así puede marcar la diferencia", apuntó Di Liberto.
Cómo afecta el calor al rendimiento?
Investigaciones anteriores sobre el impacto de las altas temperaturas en el rendimiento del fútbol de élite establecieron un umbral en 28ºC.
Por encima de esa temperatura, los investigadores constataron que el estrés por calor reduce el rendimiento y obliga a los jugadores a bajar el ritmo.
"Los jugadores compensan la mayor carga fisiológica con un juego más conservador, mejoran la precisión en el pase al priorizar el aspecto defensivo", explicó el doctor Oliver Gibson, profesor titular de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Brunel de Londres.
Añadió que, a medida que aumenta la temperatura corporal, crece el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor, así como la sobrecarga cardiovascular y la fatiga, el letargo y los mareos.
Llega el calor
Estas temperaturas no han pillado a nadie por sorpresa. Al organizar un torneo así en verano en Canadá, México y Estados Unidos, es lógico esperar calor.
Sin embargo, el cambio climático está acelerando el ritmo al que aumentan las temperaturas medias.
Aun así, solo tres de los estadios anfitriones cuentan con control climático, señaló Di Liberto, los de Houston, Dallas y Atlanta.
La mayoría de los estadios no disponen de sistemas de refrigeración ni de estructuras que garanticen sombra en el césped o en las gradas.
Para Di Liberto es importante empezar a plantear soluciones para futuros eventos deportivos que se celebren en condiciones similares.
"No es un problema que vaya a desaparecer, solo va a seguir produciéndose", añadió.
Qué implica esto para futuros eventos?
Según Di Liberto, se trata de un debate más amplio que debería darse también más allá del fútbol, pensando en otros grandes acontecimientos deportivos.
"Es una oportunidad para poner el foco en un tema del que quizá no seas consciente y que está afectando al deporte que tanto te gusta", añadió.
En los próximos años, el Mundial femenino de Brasil en 2027, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028 y el próximo Mundial masculino en Marruecos, Portugal y España en 2030 volverán a situar el calor en el centro de la atención.