El proyecto de ley amplía los espacios sin humo, prohíbe por primera vez fumar a los menores, equipara los vapeadores al tabaco y endurece las restricciones sobre su venta, publicidad y patrocinio.
España dio el martes un nuevo paso en su estrategia para reducir el consumo de tabaco. El Consejo de Ministros ha aprobado un proyecto de ley que reforma la normativa vigente desde 2005 para adaptarla a los nuevos hábitos de consumo y a la aparición de productos nuevos como los cigarrillos electrónicos, las bolsas de nicotina o las cachimbas.
El texto inicia ahora su recorrido parlamentario en las Cortes Generales, donde se le podrán incorporar modificaciones antes de su aprobación definitiva. La reforma forma parte del Plan Integral de Prevención y Control de Tabaquismo 2024-2027 y constituye la actualización más importante de la legislación antitabaco en más de una década.
El objetivo del Ejecutivo es "ampliar los espacios sin humo, reforzar la protección de la infancia y la adolescencia, y adaptar la legislación a los nuevos productos relacionados con el tabaco", según reza un comunicado del Ministerio de Sanidad.
El Gobierno sostiene que la nueva normativa también pretende cerrar "lagunas legales" que habían quedado al margen de la legislación vigente por la rápida expansión de los nuevos productos con nicotina.
Nuevos espacios sin humo: terrazas, playas y recintos al aire libre
Uno de los principales cambios es la ampliación de los espacios donde estaría prohibido fumar. Si la norma supera la tramitación parlamentaria, no se podrá consumir tabaco ni utilizar cigarillos electrónicos en "las terrazas de bares, restaurantes y otros establecimientos de restauración, las playas marítimas y fluviales, las piscinas de uso colectivo, las instalaciones deportivas, los parques nacionales, los vehículos de trabajo, salvo durante su uso exclusivamente personal, así como en los recintos donde se desarrollen espectáculos públicos".
Además, se crearán "entornos de protección" de 15 metros alrededor de los accesos a edificios públicos, hospitales, centros educativos, universidades, bibliotecas, museos, instalaciones deportivas, centros culturales y parques infantiles.
"Cualquiera que se quiera tomar un café o que quiera disfrutar de su ocio libremente en una terraza debería poder hacerlo sin que el humo de las mesas de alrededor forme parte del menú", afirmó en rueda de prensa, tras el Consejo de Ministros, la ministra de Sanidad, Mónica García, quien destacó que el tabaquismo provoca unas 50.000 muertes al año, solo en España.
Menores de edad: además del suministro, prohibido el consumo
La futura ley introduce por primera vez una prohibición expresa del consumo de productos derivados del tabaco por parte de los menores de 18 años. Hasta ahora, la legislación únicamente impedía su venta y suministro, pero no contemplaba de forma específica que los menores pudieran ser sancionados por su consumo.
"Según Estudes 2025, la encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España, la prevalencia de fumadores diarios entre personas de 14 a 18 años se sitúa en el 4,3%, la cifra más baja de toda la serie histórica desde 1994. Sin embargo, el consumo de tabaco en el último mes en este mismo grupo de edad sigue siendo elevado, con una prevalencia del 15,5%", esgrime el Ministerio en el comunicado.
El proyecto también mantiene la prohibición del consumo de bolsas de nicotina por parte de los menores, aunque estos productos no quedaran incluidos en la ampliación de los espacios sin humo prevista para el resto de dispositivos.
Cigarrillos electrónicos: mismas restricciones y venta limitada
La reforma equipara los 'e-cigarettes' y otros productos relacionados con el tabaco al régimen aplicable al cigarrillo convencional en todos aquellos lugares donde esté prohibido fumar. La medida afecta tanto a dispositivos con nicotina como sin ella, además de productos de hierbas para fumar, cachimbas y otros dispositivos que imiten el acto de fumar.
Otra de las novedades consiste en limitar la venta y el suministro de estos productos a establecimientos especializados, que deberán cumplir los requisitos que establezca posteriormente el Ministerio de Sanidad mediante una orden ministerial. Además, estos comercios no podrán exhibir publicidad o carteles visibles desde el exterior.
El Gobierno ha introducido algunos cambios respecto al borrador presentado en 2025. Entre ellos figura la retirada, por el momento, de la prohibición de los vapeadores desechables, algo que ya hizo en su momento Reino Unido, y del empaquetado genérico de las cajetillas. El Ejecutivo mantiene su intención de recuperar ambas medidas durante la tramitación parlamentaria, una vez avance también la regulación europea.
Publicidad y patrocinio: nuevas restricciones
El proyecto endurece las limitaciones sobre la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco y de los productos relacionados con él. Las restricciones se extenderán a todos los medios y soportes, incluidas las máquinas expendedoras, internet y cualquier forma de promoción, ya sea "directa o indirecta".
En el ámbito audiovisual, la norma impedirá que presentadores, colaboradores o invitados aparezcan fumando o mostrando productos del tabaco o dispositivos relacionados en "medios de comunicación y contenidos audiovisuales". Tampoco podrán exhibirse marcas, logotipos o referencias comerciales asociadas a estos productos.
Infracciones y sanciones
La reforma también actualiza el régimen sancionador para adaptarlo a las nuevas obligaciones que incorpora la ley. Las infracciones, según recogen medios locales, podrán castigarse con multas que oscilarán entre los 200 y los 600.000 euros, en función de su gravedad.
En el caso de los menores que incumplan la prohibición de consumir tabaco o productos relacionados, las sanciones por infracciones leves partirán de los 200 euros. Según ha explicado el Ministerio de Sanidad, esas multas podrán sustituirse por trabajos en beneficio de la comunidad.
Una vez la ley sea aprobada definitivamente y publicada en el Boletín Oficial del Estado, entrará en vigor 20 días después. Los establecimientos e instituciones dispondrán además de un plazo de dos meses para adaptar la señalización de los nuevos espacios libres de humo.