En primera línea de la tensión entre Estados Unidos e Irán, los países del Golfo piden evitar una ruptura de las negociaciones mientras Teherán refuerza su pulso sobre el estrecho de Ormuz.
Los países del Golfo se preparan para un rápido deterioro de la situación de seguridad tras la escalada militar de las últimas 24 horas. Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques, y Teherán lanzó ofensivas contra Kuwait y Baréin y emitió nuevas amenazas, una sucesión de acontecimientos que culminó con la contundente declaración del presidente estadounidense, Donald Trump, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, al asegurar que, a su juicio, el alto el fuego entre ambos países "ha terminado".
Los países del Golfo han vuelto a emitir con rapidez comunicados en los que condenan las últimas acciones de Irán, aunque mantienen un tono prudente con el objetivo de preservar la vía diplomática.
El nuevo ciclo de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, previsto para el jueves en el marco del acuerdo para poner fin a la guerra, junto con la postura unitaria de los países del Golfo ante este nuevo repunte de la tensión militar y política, refuerza la idea de que, para ellos, volver a la guerra es una opción impensable.
En su comparecencia, Trump afirmó que permitirá que las conversaciones continúen y aseguró que los negociadores iraníes quieren negociar, "pero tienen que volver a mí", aunque añadió que "es simplemente una pérdida de tiempo tratar" con Teherán.
Qatar, cuyo papel como uno de los dos principales mediadores ha sido decisivo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, expresó su preocupación después de que Teherán atacara el martes el petrolero catarí Al Rekayyat junto a un petrolero saudí y, posteriormente, lanzara ataques contra Kuwait y Baréin, tras los bombardeos aéreos estadounidenses sobre Irán en respuesta a las acciones militares de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en el estrecho de Ormuz.
Qatar llamó además a consultas el martes al encargado de negocios de la Embajada de Irán en Doha para entregarle una nota de protesta en la que afirmaba que "el ataque constituye una grave violación de la seguridad de la navegación internacional, una amenaza directa para la seguridad del suministro energético mundial y una infracción clara y flagrante del Derecho internacional".
Según explicó el Ministerio de Asuntos Exteriores catarí en un comunicado, "la nota exigía que la República Islámica de Irán cesara inmediatamente cualquier práctica que comprometa la seguridad de la región y se abstuviera de poner en peligro la navegación internacional y el suministro energético mundial".
"El Estado de Qatar se reserva todos sus derechos en virtud del Derecho internacional para adoptar cualquier medida que considere adecuada para proteger sus intereses y sus bienes". Qatar también condenó "los ataques reiterados de Irán" contra Baréin y Kuwait.
"El Ministerio de Asuntos Exteriores subraya la necesidad de evitar que la región sufra las consecuencias de ataques injustificados, mantener el camino del diálogo y la diplomacia, reducir la escalada y aprovechar los avances logrados en el marco del Memorando de Entendimiento", añadió.
Por su parte, el asesor diplomático del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, advirtió de que Irán no es capaz de "pasar página de la guerra". "Los Estados árabes del Golfo no pueden seguir siendo un objetivo del vaivén de Irán entre la lógica de la escalada y el camino de la racionalidad, la estabilidad y la paz", señaló Gargash.
Omán, con cuyo Gobierno Teherán trata desde hace tiempo de impulsar un mecanismo conjunto de control del estrecho de Ormuz, condenó tanto los ataques iraníes contra Baréin y Kuwait como los dirigidos contra los petroleros saudí y catarí. Además, afirmó que estas acciones amenazan el comercio mundial e instó a todas las partes a regresar a la vía diplomática en lugar de agravar la crisis.
Kuwait condenó las "atroces" agresiones iraníes tanto contra Baréin como contra su propio territorio, mientras que el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jassem Mohamed Albudaiwi, declaró que "estos ataques confirman la continuidad del enfoque de Irán, destinado a socavar los esfuerzos internacionales y regionales para establecer la seguridad y la paz y resolver la crisis".
El analista especializado en asuntos iraníes Hamidreza Azizi afirmó que, "al atacar un petrolero saudí y otro catarí en el estrecho de Ormuz, Irán intenta enviar el mensaje de que ni la firma del Memorando de Entendimiento con Estados Unidos ni su voluntad de mejorar las relaciones con los Estados árabes del Golfo deben interpretarse como un visto bueno para que los países de la región circulen libremente por el estrecho ignorando la pretensión de Teherán de controlar y gestionar esta vía marítima".
"El valor estratégico a largo plazo del estrecho de Ormuz supera los posibles beneficios económicos de un acuerdo con Estados Unidos o de una mejora de las relaciones con los países del Golfo", añadió Azizi.