La Guardia Revolucionaria de Irán señaló que el encallamiento se debió a que el buque se desvió del corredor autorizado. El control de Ormuz y la intervención israelí contra Hezbolá en Líbano siguen siendo los dos principales obstáculos para un acuerdo final.
Un portacontenedores extranjero encalló este miércoles en aguas poco profundas en el lado omaní del estrecho de Ormuz, mientras Teherán sigue insistiendo en mantener el control de esta vía marítima clave, según la televisión estatal iraní y varias fuentes oficiales iraníes.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) afirmó que el encallamiento estaba relacionado con el hecho de que el buque no utilizara la ruta aprobada por Irán. Los responsables iraníes aseguraron que habían "advertido en repetidas ocasiones a capitanes, armadores y responsables de navieras de todo el mundo de que cualquier entrada o salida por rutas distintas de la 'Route of Authority' (ruta autorizada) en el golfo Pérsico puede provocar incidentes irreparables".
La televisión estatal iraní indicó que el barco encalló "debido a las aguas poco profundas a lo largo de la ruta elegida" y no ofreció más detalles sobre su identidad o nacionalidad.
Se cree que el buque estaba utilizando el corredor de Omán establecido la semana pasada por Mascate en coordinación con la Organización Marítima Internacional como alternativa a la ruta fijada por Irán al sur de la isla de Larak.
La Guardia Revolucionaria Islámica señaló que solo garantizará la navegación segura de los buques que coordinen su paso por el corredor iraní y prometió que "la Marina de la Guardia Revolucionaria será responsable de su seguridad desde el momento en que entren hasta que abandonen el golfo Pérsico".
El encallamiento es el más reciente punto de fricción en la disputa sobre quién controla la navegación en el estrecho.
La posición de Irán, según la cual ostenta autoridad soberana sobre la vía marítima y puede designar rutas autorizadas y, en última instancia, cobrar tasas de tránsito, contradice directamente el derecho internacional consolidado y la posición de Estados Unidos, los estados del Golfo y la mayor parte de la comunidad internacional, que consideran el estrecho una vía marítima internacional sujeta al régimen de paso en tránsito de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). Irán la ha firmado pero nunca la ha ratificado.
El incidente coincidió con la llegada a Qatar del enviado especial estadounidense Steve Witkoff y del alto asesor de la Casa Blanca Jared Kushner para negociar un final permanente de la guerra con Irán. El principal negociador iraní, Kazem Gharibabadi, viajó también a Doha con su equipo.
Dos responsables regionales indicaron que las conversaciones técnicas entre diplomáticos comenzaron el miércoles en Qatar y pidieron el anonimato para comentar unas reuniones a puerta cerrada.
Los negociadores intentan concretar los detalles para allanar el camino a que los máximos dirigentes sellen un acuerdo, aunque las diferencias sobre el estrecho y la intervención israelí contra Hezbolá en Líbano siguen siendo un gran obstáculo.
El estrecho de Ormuz sigue siendo clave
El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal escollo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. En virtud del memorando de entendimiento provisional firmado el 17 de junio, los buques pueden transitar por la vía marítima sin pagar tasas durante 60 días.
Teherán insiste en que debe controlar la ruta que siguen los buques y tiene intención de cobrar tasas de tránsito cuando expire ese periodo, una postura que Washington y los estados árabes del Golfo han rechazado de plano.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó en mayo a la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Irán, a la que calificó de mecanismo ilegal para extorsionar al transporte marítimo comercial.
Un alto cargo estadounidense declaró a AP que la disputa sobre Ormuz y la situación en Líbano siguen siendo los dos principales obstáculos para un acuerdo definitivo.
El intento la semana pasada de Omán y la OMI de formalizar un corredor marítimo alternativo cerca de la costa omaní desencadenó una nueva oleada de advertencias de la Guardia Revolucionaria y un intercambio de fuego más amplio en toda la región, ya que la situación en torno al estrecho sigue siendo volátil pese a la continuación de los esfuerzos diplomáticos.
Aunque el tráfico de buques en el estrecho se redujo tras los ataques de este fin de semana, cada vez más países aseguran que sus naves han abandonado la vía marítima clave.
El Ministerio de Exteriores de Tailandia señaló el martes que diez de los 11 buques con bandera tailandesa o fletados por operadores tailandeses han abandonado con seguridad el estrecho de Ormuz. Las autoridades surcoreanas aseguran que todos salvo dos de los 26 buques del país que habían quedado atrapados han zarpado sin incidentes.