Exclusiva: cinco años después de la llegada al poder de los talibanes en Afganistán, la exministra de Asuntos de la Mujer en Afganistán, Sami Samar, dice a 'Euronews' que le decepciona el compromiso de la UE con un régimen responsable de una "catástrofe para los derechos humanos".
Cuando se supo que miembros de los talibanes habían visitado Bruselas a finales de junio para hablar de migración con responsables de la Unión Europea, Sami Samar afirma que se quedó desolada.
"Estaba muy decepcionada porque realmente confiamos en los países europeos, ya que creen en el principio de los derechos humanos y en su universalidad", explica a 'Euronews'. "Esto es una especie de reconocimiento a los talibanes, aunque se trate de representantes de bajo rango".
Samar, exministra de Asuntos de la Mujer de Afganistán entre 2001 y 2002 convertida en defensora de los derechos humanos y que vive exiliada en Estados Unidos, hizo estas declaraciones en los días previos al 15 de agosto de 2026.
Se cumplen cinco años desde que los talibanes se consolidaron como Gobierno de facto de Afganistán, al que solo Rusia reconoce oficialmente. Esta fecha marca también el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses de este país sin salida al mar del sur de Asia, tras mantener allí una presencia durante casi veinte años.
En este medio decenio desde entonces, el país se ha hundido en la crisis. El Comité Internacional de la Cruz Roja afirma que la situación humanitaria de Afganistán sigue siendo de las más graves del mundo.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas calcula que en torno a 21,9 millones de personas (el 45% de la población total) necesitarán ayuda humanitaria en 2026. Esto se debe a años de conflicto armado, fragilidad económica, falta de inversión en servicios básicos y a la rápida erosión de los derechos.
Mujeres y niñas en Afganistán
Samar asegura que la vida en Afganistán se ha deteriorado a medida que los talibanes han afianzado su control del poder. "Es un desastre en materia de derechos humanos", señaló, y añadió que las mujeres y las niñas son quienes más sufren, con más de 160 decretos dictados que recortan sus vidas.
Esto incluye prohibir a las niñas estudiar más allá de sexto curso, vetar a las mujeres en la universidad y excluirlas de la mayoría de los lugares de trabajo. También implica imponer códigos de vestimenta estrictos y limitar los desplazamientos de mujeres y niñas sin un tutor masculino.
Human Rights Watch sostiene que estas políticas constituyen crímenes de lesa humanidad por persecución de género. "Están imponiendo más restricciones a la libertad y la movilidad de las mujeres y vulnerando sus derechos, incluyendo la idea de que la voz de las mujeres no debe oírse. ¿Puede imaginar que ni siquiera se pueda llorar en voz alta?", denunció Samar.
Bruselas mantiene su presión sobre el régimen talibán
En mayo, una mayoría de miembros del Parlamento Europeo condenó las restricciones a los derechos de niñas, mujeres y otras minorías en el país, así como los azotes públicos y las ejecuciones.
Los eurodiputados pidieron además a la Comisión Europea y a los Estados miembros que mantengan el no reconocimiento y la no normalización del régimen talibán, y expresaron su "pesar" por la decisión de invitar a los talibanes a la capital belga.
La portavoz de la Comisión Europea, Anitta Hipper, afirmó el martes que la UE sigue "profundamente preocupada" por las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Afganistán cinco años después de que los talibanes tomaran Kabul y el poder.
"La UE sigue instando a las autoridades de facto afganas a respetar, proteger y garantizar los derechos humanos y las libertades de todos los afganos y a cumplir las obligaciones internacionales de Afganistán", añadió. Hipper recordó que en 2021 los Estados miembros encargaron al Ejecutivo comunitario mantener una "relación operativa" con las autoridades afganas de facto.
Bruselas defiende el diálogo pese a no reconocer al régimen
"Dicho esto, no reconocemos ni legitimamos a estas autoridades, pero hablamos con los talibanes sobre cuestiones que consideramos fundamentales para nuestros valores e intereses", añadió.
Estos criterios incluyen la condena de las violaciones de los derechos humanos en Afganistán, como la discriminación por razón de género, y la disposición a adoptar medidas restrictivas específicas contra los responsables de estos abusos y violaciones.
Samar considera que estas declaraciones, que llegan meses después de anteriores contactos entre responsables de la Comisión Europea y miembros de los talibanes en suelo europeo, revelan un "doble rasero" por parte del bloque.
"Hay una condena leve, muy suave, de la situación de los derechos humanos en Afganistán, pero luego reciben discretamente a su delegación", lamentó. "¿Cómo podemos confiar en estas alianzas?"
Reunión sobre migración
Las conversaciones sobre migración, celebradas a puerta cerrada el 23 de junio, reunieron a responsables de la Comisión Europea y de quince Estados miembros, además de una delegación de representantes talibanes. Tuvieron lugar fuera de las sedes oficiales de la UE.
Los talibanes afirmaron que las conversaciones técnicas se centraron en el retorno de nacionales afganos sin derecho a permanecer en Europa, mientras que la Comisión Europea subrayó que el objetivo era agilizar las devoluciones de personas condenadas por delitos graves o consideradas una amenaza para la seguridad.
A pesar de su alcance limitado, el encuentro suscitó duras críticas. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, declaró a 'Euronews' que le preocupa que los nacionales afganos sean deportados a una situación en la que "podrían ser torturados". El ministro sueco de Migración, Johan Forssell, dijo sin embargo a los medios locales que es "increíblemente importante" deportar a estas personas.
Las dificultades para deportar a ciudadanos afganos
"Y eso hoy no es posible. No quieren colaborar. No quieren regresar a casa", afirmó. En Suecia, unos 200 nacionales afganos esperan ser deportados tras haber sido condenados por delitos graves, como violación agravada y tráfico agravado de drogas, explicó Forssell.
En medio de las críticas, defendió que su Gobierno debe negociar con dictaduras en determinadas situaciones para "proteger los intereses suecos". Las deportaciones se han revelado especialmente difíciles en el caso de los afganos, que estuvieron entre las principales nacionalidades objeto de órdenes de retorno en 2025.
Según Eurostat, de los 14.270 nacionales afganos a los que se ordenó abandonar el bloque en los nueve primeros meses del año pasado, solo 340 fueron devueltos, lo que supone una tasa de retorno del 2%. Entre tanto, las llegadas a Europa continúan.
Más de 3.300 afganos cruzaron de forma irregular las fronteras de la UE en los cuatro primeros meses de 2026, en su mayoría por la ruta del Mediterráneo oriental, y más de 63.000 nacionales afganos solicitaron asilo en la UE en 2025, el 10% del total de solicitantes de asilo.
Según Samar, estas personas entran ilegalmente en la UE porque las vías legales para obtener un visado son muy exigentes y porque permanecer en Afganistán resulta peligroso. "Por la situación desesperada a la que se enfrentan en Afganistán, intentan cruzar la frontera", afirmó.