Islamabad afirma haber matado a 25 milicianos en una ofensiva transfronteriza contra el grupo Jamaat ul Ahrar, mientras Kabul denuncia decenas de civiles muertos y condena los bombardeos.
Pakistán ha llevado a cabo ataques transfronterizos y operaciones terrestres en el este de Afganistán, en los que habrían muerto unos 25 milicianos, informó este lunes el ministro de Información, Attaullah Tarar. Este lunes por la mañana, los talibanes denunciaron que al menos 30 civiles murieron en el ataque y más de 40 resultaron heridos.
La operación se dirigió contra un grupo al que Islamabad responsabiliza del mortal ataque del fin de semana contra la sede regional del cuerpo paramilitar Rangers en la ciudad portuaria meridional de Karachi, aunque las autoridades afganas han negado reiteradamente que su territorio albergue a milicianos.
Según Islamabad, a la operación terrestre le siguieron durante la noche "ataques de precisión" en el este de Afganistán. La ofensiva tuvo como objetivo a Jamaat ul Ahrar, una facción escindida de los talibanes paquistaníes (TTP), mientras el Gobierno afgano informaba de decenas de civiles muertos.
"Tres objetivos en Paktia, Paktika y Kunar fueron destruidos durante ataques de precisión", afirmó Tarar, que añadió que la operación militar se centró estrictamente en los escondites y refugios del grupo.
El Gobierno talibán en Kabul cuestionó con firmeza la versión de Pakistán y aseguró que los bombardeos en las tres provincias orientales impactaron principalmente en zonas civiles. El portavoz talibán Zabihullah Mujahid condenó la acción militar, a la que calificó de "acto cobarde de agresión", y las autoridades afganas han negado reiteradamente que su territorio albergue a milicianos.
Los ataques suponen el último episodio de violencia entre dos países cuya relación es tensa desde 2021, cuando los talibanes tomaron el poder, y se producen tras una guerra de varias semanas que estalló en febrero.
El conflicto en curso
Pakistán ha defendido sus recientes ataques militares transfronterizos en Afganistán como una necesidad interna en su lucha contra el extremismo, al tiempo que Islamabad media de forma activa entre Estados Unidos e Irán para poner fin a su guerra paralela en Oriente Medio.
La escalada se produjo tras un grave fallo de seguridad el sábado, cuando estallaron explosivos y varios hombres armados abrieron fuego dentro de un campamento del cuerpo paramilitar Rangers en Karachi, en uno de los peores ataques de milicianos en años en la ciudad más poblada de Pakistán, que dejó tres miembros del cuerpo paramilitar muertos. Posteriormente, las autoridades detuvieron a un ciudadano afgano sospechoso de ser uno de los varios implicados en el ataque.
Ambas partes han tenido dificultades para mantener una paz estable desde que estalló la guerra a finales de febrero. Durante semanas se han sucedido duros combates a lo largo de la frontera y bombardeos aéreos paquistaníes sin precedentes sobre ciudades afganas, entre ellas Kabul y la sureña plaza fuerte de Kandahar, donde reside el líder supremo talibán. La violencia ha causado cientos de muertos y ha desplazado a decenas de miles de personas, según Naciones Unidas.
Tregua frágil y alto coste civil
Aunque ambos países acordaron un alto el fuego en marzo, la tregua se ha visto interrumpida por ataques esporádicos. Según responsables afganos, solo en junio los bombardeos paquistaníes mataron a 13 personas.
Kabul ha negado repetidamente que su territorio sea utilizado por milicianos internacionales y sostiene, en cambio, que las operaciones paquistaníes han causado un elevado número de víctimas civiles. Entre ellas figura un ataque contra un centro afgano de rehabilitación de drogodependientes en marzo, que según la ONU mató a cientos de personas.
Los esfuerzos de mediación internacional de varios países, entre ellos China, no han logrado por ahora una solución diplomática duradera entre los vecinos. Como consecuencia de las fricciones persistentes, la frontera común permanece en gran medida cerrada desde una anterior oleada de violencia transfronteriza en octubre.