Bombardeos alcanzaron viviendas y una mezquita en localidades a lo largo de la frontera afgana, hiriendo a civiles, entre ellos mujeres y niños, según vecinos de la zona.
Las autoridades talibanas confirmaron que se habían producido ataques, pero cuestionaron las cifras de víctimas difundidas y anunciaron operaciones de respuesta cerca de posiciones fronterizas.
Ambas partes aseguraron haber causado bajas militares, en medio de versiones contrapuestas y una escalada de tensión.
En el centro de la disputa, Pakistán acusa a combatientes de Tehreek-e-Taliban Pakistan de operar desde territorio afgano, una acusación que Kabul rechaza. Los pasos fronterizos permanecen en gran medida cerrados, lo que interrumpe las rutas comerciales y el movimiento diario de los residentes a ambos lados de la línea divisoria.
Los esfuerzos de mediación diplomática de actores regionales no han logrado por ahora rebajar la tensión, y dejan a los dos vecinos ante una de sus confrontaciones más graves de los últimos años.