A comienzos de este mes, los rebeldes hutíes llevaron a cabo sus ataques más mortíferos de los últimos años, en los que murieron 58 soldados del Gobierno, principalmente en la provincia petrolera de Marib.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos expresó el lunes su preocupación por el creciente número de víctimas civiles debido a la intensificación de las hostilidades en Yemen, y pidió esfuerzos para evitar que el país vuelva a una guerra abierta.
Yemen, inmerso desde hace más de una década en un conflicto civil, se convirtió el mes pasado en el último país arrastrado a la guerra que implica a Irán, después de que el grupo hutí, respaldado por Teherán, dinamitara la tregua de 2022 con el Gobierno apoyado por Arabia Saudí e intensificara sus ataques contra las zonas que controla.
Esta nueva oleada de violencia ha reavivado el temor a un regreso a la guerra en el país más pobre de la península arábiga. "Pido a todas las partes que rebajen las tensiones y que eviten que el pueblo yemení siga sufriendo. El pueblo yemení ya ha padecido demasiado por la devastadora herencia de años de conflicto, desplazamiento y crisis humanitaria", afirmó Volker Türk. "Insto a todas las partes a detener de inmediato cualquier acción que pueda devolver a Yemen a un conflicto a gran escala".
A principios de este mes, los rebeldes hutíes llevaron a cabo sus ataques más mortíferos en años, en los que murieron 58 soldados gubernamentales, según una fuente militar, principalmente en la provincia petrolera de Marib. Ese mismo día, dos civiles murieron por los bombardeos hutíes contra zonas residenciales y campamentos de desplazados en Marib.
Según la oficina de derechos humanos de la ONU, al menos siete civiles han muerto y diez más han resultado heridos en ataques hutíes contra zonas controladas por el Gobierno desde el 6 de agosto, mientras que dos civiles habrían resultado heridos en zonas bajo control de los hutíes a finales de julio.
También el 9 de agosto, ataques con misiles y drones hutíes contra el puerto de Moca, en el mar Rojo, causaron la muerte de tres trabajadores portuarios y heridas a otros cuatro, añadió.
Otro ataque del grupo contra un buque de carga en el estrecho de Bab al Mandeb, el 11 de agosto, habría provocado la muerte de cuatro tripulantes, tres paquistaníes y un indonesio, y heridas a varios más, agregó.
La oficina de derechos humanos subrayó que en los ataques también se han visto afectados varios objetivos civiles, entre ellos depósitos de combustible y un complejo residencial del hospital de campaña saudí en Moca.
"Los ataques contra infraestructuras civiles amenazan con agravar aún más el sufrimiento de la población en un momento en que al menos 18 millones de yemeníes ya padecen inseguridad alimentaria", señaló Türk. "Estos ataques deben cesar de inmediato".