La iniciativa buscaba explotar lo que Infantino definió como el "extraordinario valor comercial" del fútbol, invitando a terceros a tomar participaciones minoritarias, sin control, en la filial propuesta FIFA Forward Enterprise.
La FIFA ha anunciado que renuncia a sus planes de permitir que inversores privados adquieran participaciones en las principales competiciones, tras una fuerte oposición.
En un comunicado, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó que el proyecto había "creado divisiones" que "ya no estaban en el interés del objetivo fijado inicialmente".
"Nuestro propósito siempre ha sido, y siempre será, unir y mejorar. Como consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante", añadió.
El organismo rector del fútbol había presentado a finales de julio una propuesta que, según afirmó, incrementaría la financiación para sus 211 federaciones miembro mediante una nueva filial encargada de gestionar sus operaciones comerciales y sus eventos, incluidos los Mundiales.
Bautizada como FIFA Forward Enterprise (FFE), la iniciativa pretendía aprovechar lo que Infantino describió como el "notable valor comercial" del fútbol invitando a terceros a realizar inversiones minoritarias, sin poder de control, en la nueva entidad.
La FIFA aseguró que FFE podría captar hasta 4.200 millones de dólares sobre la base de una valoración inicial del capital de 20.000 millones de dólares.
Reacciones y críticas
La propuesta ha sido ampliamente condenada en el mundo del fútbol y más allá, y muchos acusan a Infantino y a la FIFA de intentar vender el deporte.
El organismo europeo UEFA y sus 55 federaciones miembro amenazaron con boicotear las competiciones de la FIFA por este plan, al afirmar que "el Mundial no puede tratarse como un producto de inversión".
"Ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan sobre la mesa, salvo que esta propuesta haya sido abandonada por completo y se hayan ofrecido garantías vinculantes de que la FIFA no volverá a abrir su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada", señaló en un comunicado difundido el jueves.
La Concacaf, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y Caribe de Fútbol, también rechazó el plan y reclamó "mayor transparencia y una gobernanza adecuada" tras la polémica.
El episodio ha colocado a Infantino, elegido presidente por primera vez en 2016, bajo una enorme presión en el cargo y ha provocado la dimisión de uno de sus principales asesores, Carlos Cordeiro.
Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, también criticó con dureza el plan de inversión, al describirlo como "el proyecto de una sola persona".
"Este proyecto no solo debe quedar paralizado, sino que ha llegado el momento de que los dirigentes políticos del fútbol se planteen las preguntas adecuadas y adopten las decisiones correctas", afirmó en un comunicado remitido a la agencia Associated Press a principios de esta semana.
Infantino ya afrontaba una oleada de críticas por la gestión de la FIFA de varios incidentes en el Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá, sobre todo por la decisión de suspender una sanción al delantero de Estados Unidos Folarin Balogun.