"El metano es el freno más rápido que tenemos para el calentamiento en esta década. Antes de que los ministros decidan aflojarlo, les pediría que miren muy bien cuánto cuesta en realidad".
La Unión Europea ha propuesto retrasar nuevas normas destinadas a recortar las emisiones de metano que calientan el planeta, y sostiene que un aplazamiento "aliviaría" la presión sobre los mercados energéticos y reduciría así los precios del petróleo y del gas.
El responsable de Energía de la Unión Europea, Dan Jorgensen, sometido a presiones de Francia y de los grupos de presión del sector, ha sugerido que las normas se pospongan un año. Ha mantenido conversaciones a principios de esta semana con los ministros de Energía de los 27 países del bloque.
El metano es responsable de alrededor del 30% del aumento de las temperaturas globales desde la Revolución Industrial, lo que significa que ha contribuido de forma significativa a las olas de calor récord que han azotado Europa este verano y han provocado al menos 35.000 muertes adicionales.
¿En qué consiste la nueva regulación sobre el metano, realmente hará subir los precios del petróleo y del gas y hasta qué punto son dañinas las emisiones de metano?
¿Cómo intenta la UE reducir las emisiones de metano y por qué se opone la industria?
Desde 2024, los Estados miembros de la UE están obligados a medir, informar y verificar las emisiones de metano y a garantizar medidas de mitigación, como la detección y reparación de fugas de metano.
La nueva regulación, cuya entrada en vigor está amenazada por un posible aplazamiento, obligará a los importadores de energía a garantizar que los combustibles fósiles que lleguen a la UE cumplan las mismas normas. "La norma cuya prórroga reclama la industria está dirigida al gas que se fuga, se ventea o se quema, todo ello gas comercializable que se pierde", señala el Climate Crisis Advisory Group (CCAG), que sostiene que la regulación haría que hubiese más, y no menos, gas disponible. "La Agencia Internacional de la Energía estima el volumen que podría capturarse y venderse en unos 200.000 millones de metros cúbicos al año. Exigir a los productores que localicen y detengan esas pérdidas añade gas al mercado con el tiempo. Aplazar la norma aplaza ese efecto".
La aplicación de la regulación estaba prevista para el 1 de enero de 2027. Algunos grupos industriales y Estados miembros reclaman que se retrase tres años, pero la UE ha planteado un aplazamiento de un año.
Quienes critican la medida sostienen que, si los exportadores no son capaces de cumplir las nuevas normas, podrían apartarse de Europa, reducir las fuentes de gas del bloque en un momento crítico y encarecer los precios. Eurogas y otras 20 empresas y organizaciones defienden que debería retrasarse porque "los principales marcos de acreditación, verificación y certificación aún no están plenamente establecidos, las soluciones de cumplimiento siguen en desarrollo y persiste una importante incertidumbre".
¿La nueva regulación sobre el metano encarecerá los recibos del gas?
"El argumento a favor (del aplazamiento) es que estas normas harán subir el precio del gas. No lo harán. Demostrar cómo se mide el gas que se importa cuesta una fracción ínfima de lo que se paga por ese gas, y, aunque se trasladara hasta el último céntimo al consumidor, los hogares apenas lo notarían", afirma Sir David King, presidente de CCAG y ex asesor científico jefe del Reino Unido.
CCAG calcula que el coste de cumplir la nueva regulación sobre el metano sería de unos 0,07 euros por MMBtu, o el 0,3% del precio actual del gas, según un modelo elaborado por Rystad Energy para la organización Clean Air Task Force.
El análisis de CCAG indica: "En los 76.000 millones de metros cúbicos de gas estadounidense que la UE compró el año pasado eso suma aproximadamente 190 millones de euros. Si cada céntimo se trasladara a los consumidores, añadiría alrededor de 3 euros al año a la típica factura de gas de un hogar. Enviar un cargamento estadounidense a Asia en lugar de a Europa cuesta 3,50 dólares (3 euros) más por MMBtu solo en transporte".
"Las normas también devuelven al mercado gas que actualmente se está filtrando simplemente a la atmósfera".
¿Se están agotando realmente las reservas de gas en Europa?
Los datos muestran que Europa dispone de gas suficiente para pasar el invierno, y que así sería incluso con la regulación sobre el metano en vigor.
Un nuevo análisis de Data Desk concluye: "Aunque los países de Europa central y oriental afrontan pequeños problemas inmediatos por su dependencia del gas ruso, no se han identificado restricciones de suministro lo bastante graves como para poner en riesgo la regulación sobre el metano en su forma actual".
Según la agencia de noticias 'AFP', los niveles de almacenamiento de gas se sitúan de media en torno al 70% en la UE, aunque con diferencias significativas entre países. En Francia, por ejemplo, los depósitos están llenos al 82%, mientras que en Alemania la tasa es solo del 57%.
¿Qué zonas de Europa son responsables de más emisiones de metano?
Según el Global Methane Tracker de la Agencia Internacional de la Energía, alrededor del 55% de las emisiones de metano procedentes de combustibles fósiles que se producen dentro de Europa tienen su origen en el sector del petróleo y el gas, principalmente en operaciones posteriores de procesamiento y distribución. El 45% restante procede de minas de carbón, sobre todo en Polonia y Ucrania.
Las operaciones de exploración y producción de petróleo y gas son responsables de la mayoría de las emisiones en Rumanía y el Reino Unido. Noruega y los Países Bajos presentan las intensidades de emisiones en origen más bajas del mundo, mientras que la mayoría de los demás países de la región se sitúan cerca de la media global.
Las minas de carbón subterráneas abandonadas constituyen una fuente significativa y a menudo ignorada de emisiones de metano.
El gas metano se genera cuando la materia orgánica se transforma en carbón y queda enterrada bajo tierra en estas capas carboníferas. Cuando la actividad minera abre una vía hacia la superficie, gran parte del metano se escapa. Si esas salidas no se sellan, las emisiones pueden continuar durante décadas después de que una mina se abandone.
A escala mundial, la Agencia Internacional de la Energía estima que las antiguas minas de carbón emitieron cerca de 5 Mt de metano en 2024, y que los pozos de petróleo y gas abandonados liberaron algo más de 3 Mt. En conjunto, estas fuentes serían el cuarto mayor emisor de metano procedente de combustibles fósiles del mundo, por detrás de China, Estados Unidos y Rusia, y por delante de Irán, Turkmenistán e India.
Dado que la mayoría de las emisiones provienen de minas y pozos que han sido abandonados recientemente, la acción rápida es crucial, insiste la Agencia Internacional de la Energía. Entre las opciones figuran sellar y monitorizar los pozos que ya no se utilizan, clausurar las minas de carbón abandonadas y canalizar los flujos de metano para su aprovechamiento energético.
En total, el sector energético, que incluye el petróleo, el gas natural, el carbón y la bioenergía, explica más del 35% de las emisiones de metano derivadas de la actividad humana.
Los sectores agrícola y de residuos también son importantes fuentes de emisiones de metano, pero el suministro de combustibles fósiles ofrece el mayor potencial para reducciones inmediatas de estas emisiones, señala la Agencia Internacional de la Energía.