Tras negar inicialmente la denuncia y tildarla de "campaña difamatoria", dijo el jueves a la prensa que sí envió el mensaje, aunque negó que fuera a una trabajadora sexual.
Un político australiano ha pasado vergüenza después de verse obligado este jueves a admitir que escribió en un mensaje de texto "mi trabajo es aburrido" junto a una palabrota y lo envió a un contacto durante una reunión.
Mark Parton, líder del Partido Liberal en la oposición en el Territorio de la Capital Australiana, fue objeto esta semana de una denuncia que sostiene que envió el mensaje a una trabajadora sexual, según informaron medios locales.
Según el diario 'Canberra Times', Parton escribió: "Y joder, mi trabajo es aburrido. ¿Quieres cambiar?", acompañando el texto de una foto de una reunión de comisión el mes pasado.
Tras negar en un primer momento la denuncia por completo calificándola de "difamación", el jueves declaró a los periodistas que sí envió el mensaje, pero negó que fuera dirigido a una trabajadora sexual.
No reveló a quién se lo había enviado y lo defendió, alegando que seguía "haciendo rendir cuentas al Gobierno".
"Se envían muchísimos mensajes privados por parte de muchísima gente durante los días de sesión y las comparecencias", afirmó.
"Creo que es apropiado enviar mensajes privados que no están pensados para el ámbito público", dijo.
"Tengo un estilo de comunicación espontáneo y gamberro", admitió, usando el término australiano 'larrikin', que alude a alguien con un sentido del humor irreverente.
"Entiendo que la mayoría de la gente percibe las audiencias sobre las estimaciones presupuestarias como bastante aburridas".
La denuncia oficial ha sido desestimada y él ha puesto en conocimiento de la Policía el supuesto "acoso". En respuesta a una petición de comentarios de la agencia de noticias AFP, la oficina de Parton difundió una grabación de la rueda de prensa del jueves.