Las exportaciones de crudo de Oriente Medio, excluido Irán, han recuperado los niveles previos a la guerra, impulsadas por el uso de oleoductos alternativos que permiten evitar el estrecho de Ormuz y el riesgo de nuevos ataques.
A pesar de los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, las exportaciones de crudo desde la región del golfo Pérsico, excluido Irán, han vuelto en septiembre a los niveles previos a la guerra, según la firma de seguimiento marítimo Kpler. Esta recuperación ha llegado tras cambios en las rutas de exportación de la región.
"Al menos 16,5 millones de barriles diarios salieron de la región entre el 1 y el 28 de septiembre, igualando la media previa a la guerra sin contar a Irán. Son 10,5 millones de barriles diarios más que la media mensual de marzo", señaló la firma.
Sin embargo, ahora el 40% de esas exportaciones evita el estrecho de Ormuz, frente al 17% anterior a la guerra, gracias a los oleoductos de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos, que proporcionan rutas alternativas clave. La mayor parte del crudo que cruza el estrecho se trasborda entre petroleros en alta mar.
Las cifras abarcan el petróleo crudo y los condensados. Los datos de exportación incluyen los envíos a través del mar Rojo, que los exportadores utilizan cada vez más para sortear el intento de bloqueo de Ormuz por parte de Irán. Antes del conflicto, alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasaba por el estrecho.
Los precios del crudo se mantienen muy por encima de sus niveles anteriores a la guerra. Los futuros del Brent, referencia internacional, para entrega en diciembre cotizaban este lunes por la mañana en 102,25 dólares (91 euros) por barril, mientras que el referente estadounidense West Texas Intermediate se negociaba a 90,50 dólares (unos 80,77 euros) por barril.
Los futuros del Brent se situaban en torno a los 72 dólares (unos 64 euros) antes de la guerra. La interrupción del tráfico marítimo por el estrecho ha tenido fuertes repercusiones en la economía mundial, ha obligado a los países a buscar alternativas y ha disparado los precios de los combustibles.
Irán sigue reivindicando el control del paso, y los buques que navegan sin su autorización se arriesgan a un ataque. Con todo, cada vez más embarcaciones logran atravesarlo, mientras que las rutas alternativas funcionan a plena capacidad.
Pese a la recuperación de las exportaciones, expertos advierten de que la situación dista mucho de ser normal. Un bloqueo estadounidense de los puertos iraníes sigue restringiendo una gran parte de las propias exportaciones de crudo de Irán.
Arabia Saudí se ha beneficiado de la reapertura de su oleoducto East-West, que conecta sus principales yacimientos petrolíferos del este con la terminal de Yanbu, en el mar Rojo, evitando Ormuz.
El oleoducto se cerró el pasado 11 de septiembre tras los ataques lanzados desde Irak y reanudó sus operaciones el 22 de septiembre, explicó la analista de Kpler Amena Bakr la semana pasada.
Emiratos Árabes Unidos dispone igualmente de una ruta alrededor de Ormuz a través de su oleoducto que une los yacimientos de Abu Dabi con Fujairah, una terminal en el golfo de Omán situada fuera del estrecho.
La recuperación de las exportaciones llega cuando los siete miembros centrales de la OPEP+, que agrupa a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y a sus aliados, entre ellos Rusia, han acordado este domingo mantener sin cambios sus objetivos de producción para noviembre, en línea con lo previsto. Estos siete países produjeron unos 25 millones de barriles diarios de crudo en agosto, 630.000 barriles diarios más que en julio, según el informe de septiembre de la OPEP.