Un tribunal sirio condena tanto al último líder de la dinastía dictatorial siria, además de a su hermano Maher y a su primo Atef Najib por liderar la represión de Daraa en 2011 que desencadenó la guerra civil.
Un tribunal sirio ha condenado este martes al derrocado dictador sirio Bashar al Assad a pena de muerte por crímenes de lesa humanidad, principalmente cometidos durante los 14 años de guerra en Siria, que han dejado alrededor de medio millón de personas muertas y a millones de desplazados. No obstante, la represión de su clan familiar se extiende desde la década de 1970, con la llegada de su padre Hafez al poder y perpetuada con la sucesión del propio Bashar, presuntamente aún exiliado en Rusia.
En el mismo caso también han sido condenados a muerte su hermano menor Maher y su primo materno, Atef Najib, el único en comparecer en el juicio. Najib ha sido declarado culpable de dirigir la represión en la provincia meridional de Daraa que desencadenó una revuelta bajo el contexto de la Primavera Árabe, que desecandenaría a su vez la cruenta guerra civil siria. En ese momento, Najib dirigía la rama de Seguridad Política de dicha región, situada en el sur sirio.
Bajo estrictas medidas de seguridad, Najib permaneció de pie en una jaula, vestido con un uniforme de preso, mientras el juez leía la sentencia. Bashar y Maher al Assad huyeron a Rusia después de que combatientes de la oposición, encabezados por el actual presidente interino islamista Ahmed al Sharaa -entonces un señor de la guerra conocido como Al Golani- entraran en Damasco en diciembre de 2024, lo que puso fin al largo conflicto.
Najib, que también fue un exgeneral de brigada bajo la antigua cúpula del Ejército sirio, fue detenido posteriormente, convirtiéndose en uno de los altos cargos de mayor rango en ser juzgado. El tribunal ha destacado la ejecución "intencionada de menores de 15 años" y "torturas resultantes en muertes".
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