78 departamentos franceses están en alerta naranja por la ola de calor. La sequía que golpea al país desde hace semanas ha llevado a las autoridades a encadenar restricciones sobre el uso del agua.
Francia afronta un nuevo episodio de altas temperaturas. Este miércoles, la ola de calor se extiende a buena parte del país, con 78 departamentos en alerta naranja. En varias regiones, los termómetros superarán los 35ºC, mientras que en algunos puntos, como Córcega, el mercurio podría rebasar los 40ºC el jueves.
Este calor persistente complica el día a día de la población. En Burdeos, como en otros lugares, muchos se ven obligados a mantener las ventanas cerradas durante el día y a limitar sus desplazamientos a las horas menos calurosas. Las noches también resultan difíciles, con temperaturas que apenas descienden, sobre todo en el oeste del país.
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Ante estas condiciones, las autoridades recomiendan beber agua con regularidad, permanecer en lugares frescos y proteger especialmente a las personas más vulnerables, como las personas mayores y los niños pequeños. Una alimentación rica en frutas y verduras y las duchas de agua fresca también pueden ayudar a sobrellevar mejor las altas temperaturas.
Pero la ola de calor no es la única fuente de preocupación. La falta de precipitaciones agrava la sequía. Los suelos siguen extremadamente secos y los pequeños cursos de agua se encuentran en una situación especialmente preocupante. En efecto, cerca de 1.400 cursos de agua estarían secos, según la OFB, la Oficina Francesa de la Biodiversidad. Las restricciones al uso del agua afectan ya a una amplísima mayoría de la población de la Francia metropolitana y de Córcega.
Esta sucesión de episodios de calor, cada vez más frecuentes e intensos en un contexto de calentamiento global, pone de relieve las crecientes dificultades para las que Francia debe prepararse. El regreso a temperaturas más llevaderas no se espera antes del fin de semana.