Los países firmantes de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación acuerdan con bancos e inversores privados financiar decenas de proyectos en 23 países de cinco continentes.
Tras 12 días de debates y negociaciones en la capital mongola, Ulán Bator, los delegados de las 197 partes (196 países y la UE) firmantes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación clausuraron la 17ª Conferencia de las Partes (COP17) con resultados dignos de mención.
Como en todas las COP anteriores, resultó difícil lograr la unanimidad en torno a un documento global y jurídicamente vinculante, sobre todo en un momento en que las grandes potencias cuestionan el propio principio del multilateralismo.
Pero la Convención es un proceso y, desde el inicio de la COP17, el país anfitrión, Mongolia, y la ONU han reclamado que se intenten obtener resultados tangibles.
"Hoy ha llegado el momento de hacernos una pregunta valiente y sincera: hemos hablado largo y tendido y hemos hecho muchas declaraciones, pero ¿hemos sido capaces de convertir nuestras palabras en acción?
Los encuentros anteriores han producido resultados significativos. Pero la verdad es que al mundo nunca le han faltado metas y compromisos.
Lo que necesitamos con más urgencia son recursos, financiación, tecnología y un entorno institucional que nos permitan traducir esos compromisos en resultados concretos", declaró el primer ministro mongol, Nyam Osoryn Uchral.
Entonces, ¿produjo la COP17 resultados tangibles?
Aumentar la sensibilización
El 40% de la tierra cultivable del planeta sufre degradación, es decir, se convierte poco a poco en un desierto estéril. El problema afecta ya a 3.200 millones de personas en el mundo. Desde la apertura de la COP17, sus responsables y los delegados de distintos países han advertido de que a menudo se pasa por alto que cuestiones más visibles como la migración, los incendios forestales o las sequías son con frecuencia consecuencia de que la tierra ya no puede mantener la vegetación ni el asentamiento humano.
"La desertificación puede traducirse directamente en una crisis alimentaria porque, una vez que la tierra se degrada, ya no se puede sembrar y se generan problemas de seguridad alimentaria y de acceso al agua, además de migración y desplazamientos.
En estos casos, la población no puede elegir si abandona o no su tierra, sencillamente no tiene nada con lo que sostener su medio de vida ni su resiliencia. Si a ello se le suma el impacto de las sequías, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, todo contribuye al problema de la desertificación", explica Yasmine Fouadh, secretaria ejecutiva de la UNCCD.
"No podremos resolver ninguno de nuestros problemas si no actuamos sobre la tierra. El 90% de los alimentos que consumimos procede de la tierra, el 99,8% de nuestras calorías procede de la tierra, nuestras ciudades se asientan en la tierra, nuestros pueblos y granjas están en la tierra, los ríos y lagos, toda el agua dulce descansa sobre la tierra. Y esa tierra almacena además el triple de dióxido de carbono de lo que hay en la atmósfera", advirtió el doctor Osama Faqeeha, asesor de la COP16 en Riad.
Movilizar fondos
Durante la COP16 en Riad, Arabia Saudí, se pusieron en marcha mecanismos para reunir a instituciones financieras, bancos y fondos de capital privado dispuestos a invertir en proyectos que protejan la tierra frente a la degradación. Es posible porque esos proyectos pueden ser rentables, sobre todo si abordan la gestión del agua y la agricultura sostenible.
La Convención calcula que la inacción frente a la degradación de la tierra cuesta al mundo casi 900.000 millones de dólares al año, mientras que la inversión en suelos sanos podría generar hasta 1,8 billones de dólares a través de la producción de alimentos, el suministro de agua y el almacenamiento de carbono. Sin embargo, la inversión sigue siendo modesta.
"Si se observa cuánto dinero se destina a la inteligencia artificial, es la misma cantidad que va a la financiación climática, 2 billones de dólares al año.
Pero, cuando se analiza en detalle la financiación climática, menos del 3% se destina a la tierra y al agua. Está muy por debajo de lo necesario.
Y el documento que hemos publicado expone las razones por las que las empresas pueden invertir en tierra y agua. Puede generar beneficios, cada dólar que se invierte en la tierra devuelve entre ocho y 30 dólares", señala Gim Huay Neo, directora general del Foro Económico Mundial.
Por ello, gobiernos, bancos de desarrollo e inversores privados anunciaron uno de los mayores logros de la COP17, 1.300 millones de dólares en nueva financiación y financiación en preparación para la restauración de tierras y la resiliencia frente a la sequía en 23 países de cinco continentes.
De esos 1.300 millones anunciados, 644,5 millones se han identificado como nueva financiación, mientras que 216,4 millones ya se han confirmado y avanzan hacia su implementación, señaló la UNCCD.
El anuncio se produjo en un contexto de importantes carencias de financiación para cumplir los compromisos globales de restauración de la tierra.
"Existe una enorme brecha de financiación para la preservación de la tierra. Cada año se necesitan unos 355.000 millones de dólares, pero solo contamos con unos 70.000 millones, así que nos faltan alrededor de 280.000 millones", afirma el viceprimer ministro de Mongolia, Togmid Dorjkhand, que presidió la sesión ministerial sobre financiación.
"Los gobiernos han reunido más de mil millones de dólares para proyectos y, en la sesión de la tarde, involucramos al sector privado y se debatieron otros 1.300 millones, de modo que en total hay unos 2.100 millones de dólares sobre la mesa. La COP17 ha sido un éxito en ese componente financiero", explica Dorjkhand.
Buena parte de la captación de fondos se produjo en conversaciones directas entre instituciones financieras y gobiernos. Mongolia ha aprovechado la ocasión para ofrecer condiciones favorables para la apertura de centros de datos en su vasto territorio.
Entre las ventajas que ha presentado figuran el bajo coste de la energía, un ahorro del 40% en refrigeración gracias a los duros inviernos de Mongolia y el hecho de que el 98% de la tierra del país es de titularidad estatal, lo que simplifica la construcción.
"Pero esto no es lo único que ofrece Mongolia, también hay ventajas legales. Acabamos de proponer la llamada ley de datos, que garantiza la soberanía de los datos. Básicamente convierte un centro de datos en una embajada de datos en la que tanto la información como la conectividad y las redes garantizan la seguridad y la protección.
Esperamos que esto resulte atractivo para quienes quieran construir centros de datos para servir al mayor mercado, China, pero manteniendo sus datos fuera de China", explica la ministra mongola de Desarrollo Digital, Chinbat Nomin.
Tejer redes, planificar y asumir compromisos
La COP17 acogió centenares de actos y muchos países instalaron sus pabellones en el recinto. Se presentaron grandes proyectos, como la china "Gran Muralla Verde de China", un megaproyecto de plantación de miles de millones de árboles durante varias décadas para frenar el avance de los desiertos.
Los países más afectados por la desertificación tuvieron la presencia más destacada. Entre ellos, el anfitrión, Mongolia, donde el 77% del territorio ya está degradado y donde el desierto del Gobi "engulle" miles de hectáreas cada año.
"Hay muchos problemas que los países comparten y aquí todos aprendemos unos de otros", afirma Bakhtiyor Pulatov, rector de la Universidad Centroasiática de Estudios Medioambientales y del Cambio Climático. "Uzbekistán ha establecido un enfoque científico para resolver el problema de la degradación de la tierra, porque es muy grave en nuestro país, más del 70% del territorio es ya desierto o se está convirtiendo en uno.
Por eso hemos puesto en marcha muchos sistemas, como un sistema de alerta temprana para las tormentas de arena y polvo. También está la iniciativa de nuestro presidente, Shavkat Mirziyoyev, de plantar mil millones de árboles saksaul en los desiertos, que está funcionando bien.
Además hemos abierto la única universidad dedicada al estudio de las cuestiones medioambientales, porque creemos en la ciencia y estamos dispuestos a compartirla, nuestro pabellón aquí está abierto a otros países que se enfrentan a problemas similares", señala Pulatov.
El alcalde de Ulán Bator organizó el primer Foro de Alcaldes durante la COP17. Reunió a participantes de 30 países, entre ellos unos 30 alcaldes, gobernadores y otros líderes locales y regionales.
Firmaron una declaración conjunta, intercambiaron experiencias y acordaron que, en el futuro, sus gobiernos nacionales los involucren en las negociaciones, ya que serán ellos quienes implementen las soluciones para combatir la desertificación.
Además, en un plazo de 90 días crearán una red de ciudades en zonas áridas y de clima extremo.
Todos los países de la UNCCD han elaborado agendas nacionales. Más que nunca han acudido a Ulán Bator con sus propias iniciativas.
"En Riad contamos con 35 iniciativas y auténticas agendas nacionales, y seguimos trabajando en 2025 y 2026. Ahora hemos llegado a Mongolia y tenemos 200, o para ser exactos 198 iniciativas, dentro de la agenda de acción de Riad", explica el doctor Osama Faqeeha, asesor de la COP16 en Riad.
Durante 12 días en Ulán Bator se forjaron alianzas, como la que han cerrado China y la Liga de Estados Árabes con un plan de cooperación conjunto a cinco años para restaurar tierras. Los países compartieron experiencias en la lucha contra la desertificación.
Donde la política se cruza con la vida cotidiana
Las cumbres de este tipo pueden parecer a menudo alejadas de la vida real de las personas cuyos problemas se debaten. Las negociaciones se desarrollan en su mayoría a puerta cerrada y concluyen en documentos cuyo lenguaje burocrático y técnico es difícil de entender.
Un día después del inicio de la conferencia se abrió la llamada Zona Verde, la parte del evento abierta al público general. En sus salas, escenarios y puntos de encuentro se celebraron más de 400 actos.
Por allí pasaron miles de personas que pudieron visitar expositores de unas 60 organizaciones distintas.
En este espacio, los visitantes se encontraron con representantes de empresas, organizaciones de la sociedad civil, científicos, jóvenes, emprendedores y agencias gubernamentales, y pudieron conocer sus proyectos, soluciones, proyecciones, talleres y actuaciones culturales.