El presidente colombiano confirma el cierre de las negociaciones con dos disidencias de las FARC y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada al considerar que no existe una "voluntad real y verificable de paz".
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha confirmado el fin de las conversaciones con tres grupos armados ilegales iniciadas durante el Gobierno de su antecesor, Gustavo Petro, al considerar que esas organizaciones no han demostrado una voluntad real de abandonar la violencia.
"He tomado esta decisión porque no existe una voluntad real y verificable de paz, mucho menos de reinserción a la vida civil o de sometimiento serio a la Justicia que justifique mantenerlas", afirmó De la Espriella durante un discurso este domingo.
El Gobierno había revocado el viernes los nombramientos de sus representantes y el reconocimiento de los delegados de la contraparte en tres procesos vinculados a la política de 'paz total' impulsada por Petro.
La medida afecta a las negociaciones con dos disidencias de las antiguas FARC: el Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF) y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB). También pone fin al proceso con las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), grupo de origen paramilitar.
El EMBF formó parte del Estado Mayor Central (EMC), una de las principales disidencias surgidas tras el acuerdo de paz con las FARC, pero se separó de esa estructura en 2024 por discrepancias sobre la continuidad de las conversaciones con el Ejecutivo de Petro. La CNEB, por su parte, surgió de una escisión de la Segunda Marquetalia y está integrada por la Coordinadora Guerrillera del Pacífico y los Comandos de Frontera.
"Se acabaron las mesas sin resultados"
De la Espriella, que asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto, ha apostado desde su llegada al poder por endurecer la respuesta del Estado frente a los grupos armados ilegales. El mandatario calificó las negociaciones heredadas como "la claudicación del ejercicio de la soberanía a favor del narcoterrorismo".
"No voy a permitir que la palabra paz siga siendo utilizada como excusa para la impunidad, ni que una mesa de diálogo se convierta en refugio para quienes persisten en la violencia y la criminalidad. Se acabaron las mesas sin resultados y beneficios, sin que haya contraprestaciones reales", afirmó.
La decisión supone un nuevo golpe a la política de 'paz total', una de las grandes apuestas del Gobierno de Gustavo Petro. Durante su mandato también quedaron suspendidos los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y con el Estado Mayor Central por la falta de avances y el recrudecimiento de la violencia.
De la Espriella advirtió además de que quienes continúen recurriendo a las armas y al crimen "encontrarán en frente toda la capacidad legítima del Estado". "Mi concepción de la paz es clara: la paz se garantiza y se impone con la fuerza legítima de las armas y las leyes de la república, bajo el imperio de la ley, bajo el Estado de derecho", sentenció.