Cuatro buques rusos, entre ellos cargueros y petroleros sancionados escoltados por un destructor, entraron en el Mediterráneo por Gibraltar el 27 de agosto y pusieron fin a la primera interrupción de la presencia naval rusa desde 2013.
La Armada rusa ha regresado al Mediterráneo por primera vez en dos meses, poniendo fin a lo que fuentes militares describen como la primera interrupción de su presencia en la región desde 2013, después de que se detectara que algunos buques apagaban sus transpondedores de seguimiento antes de atravesar el Estrecho de Gibraltar.
Una alta fuente militar europea, que habló bajo condición de anonimato, señaló que los buques del Syrian Express habían llegado el lunes al puerto sirio de Tartus. Su nombre designa a la red logística marítima de Moscú que traslada suministros militares, armas y equipo entre puertos rusos y Tartus.
Esta ruta funciona de forma intermitente desde la intervención militar rusa en Siria en 2015 y recurre con frecuencia a buques sancionados vinculados también a la amplia flota fantasma de Rusia, que Moscú utiliza para eludir las sanciones occidentales. En el último convoy ruso participaron el carguero sancionado Sparta, el petrolero igualmente sancionado General Skobelev y el buque de aprovisionamiento Akademik Pashin, todos ellos escoltados por el destructor Admiral Levchenko.
Vigilancia europea estrecha
A pesar de su regreso al Mediterráneo, la Armada rusa sigue bajo una estrecha vigilancia europea. Los buques fueron seguidos de cerca por la fragata italiana Carabiniere mientras atravesaban el Mediterráneo central, después de ser detectados a la altura de Gibraltar. 'Euronews' ha obtenido en exclusiva fotografías de la fragata italiana navegando junto a los barcos rusos.
Los datos de seguimiento del portal especializado MarineTraffic indican que los buques apagaron sus transpondedores del sistema de identificación automática (AIS), que transmite de forma automática la identidad, posición, velocidad y rumbo de los barcos, antes de atravesar el Estrecho de Gibraltar.
Reino Unido desplegó tres buques, el HMS Duncan, el HMS St Albans y el HMS Severn, para vigilar el convoy mientras cruzaba el canal de la Mancha. La fuente militar dijo a Euronews que en los últimos meses los buques del Syrian Express han empezado a desconectar los transpondedores AIS incluso "con mayor frecuencia" que antes, hasta el punto de que esta práctica se está volviendo casi "sistemática".
Rusia mantiene su presencia en Siria tras el régimen de Al Asad
Tartus es la única base naval de Rusia fuera de la antigua Unión Soviética y su único punto de reabastecimiento y mantenimiento en el Mediterráneo. La Unión Soviética estableció esta instalación en 1971 mediante un acuerdo de arrendamiento con Damasco y la utilizó para sostener su flota mediterránea durante la Guerra Fría.
Rusia intervino militarmente en Siria en septiembre de 2015, incorporándose a la guerra civil del país del lado de Bashar al Assad en un momento en que sus fuerzas perdían terreno frente a los grupos de oposición.
Moscú afirmó en un primer momento que sus bombardeos tenían como objetivo al grupo yihadista autodenominado Estado Islámico, pero organizaciones internacionales documentaron que la mayoría de los ataques aéreos rusos impactaron en zonas civiles controladas por los rebeldes, de orígenes e ideologías heterogéneas. El grupo de seguimiento Airwars calcula que esos ataques causaron la muerte de más de 14.000 civiles sirios.
La campaña de nueve años en Siria fue la participación militar más relevante del Kremlin en una guerra fuera de la antigua Unión Soviética antes de su invasión de Ucrania en febrero de 2022. Cuando el régimen de Al Asad terminó por derrumbarse en diciembre de 2024, los buques de guerra rusos abandonaron Tartus en cuestión de días, una medida preventiva para evitar ser apresados o ver bloqueada su salida.
En agosto, el Gobierno no electo del islamista Al Shaara anunció que había alcanzado un acuerdo con Moscú para mantener la futura presencia rusa en las dos bases militares que tiene en el país. El 9 de agosto, la agencia estatal siria SANA citó al Ministerio de Asuntos Exteriores, que aseguró que la base aérea de Hmeimim y la base naval de Tartus se convertirían en "centros conjuntos de formación y creación de capacidades" en el marco de nuevos acuerdos destinados a preservar los "intereses mutuos".
La alta fuente militar europea señaló varios factores que dificultan la capacidad de Moscú para mantener su presencia en el Mediterráneo, entre ellos el envejecimiento de la Armada rusa, las sanciones europeas contra su flota en la sombra y los drones navales y aéreos ucranianos que atacan su flota del mar Negro. La presión europea y ucraniana sobre la flota en la sombra también está obligando a Rusia a desplegar escoltas militares para sus petroleros.