Al norte de Grecia, los pesticidas ilegales a precios reducidos introducidos de contrabando por las redes del crimen organizado están tentando a los agricultores con problemas de liquidez, pese a la creciente evidencia de los riesgos para la salud y el medio ambiente.
Hasta el 14% del mercado europeo de plaguicidas puede ser falsificado o ilegal, alcanzando el 25% en algunas partes de Grecia.
Los agricultores de Serres dicen que el recurso es puramente financiero: los productos ilegales pueden llegar a costar una sexta parte del precio aprobado. Sin embargo, los científicos advierten que estas sustancias no reguladas, a menudo traídas de contrabando desde Turquía, contienen productos químicos cancerígenos que están prohibidos en toda la UE.
La policía describe redes internacionales organizadas que mueven productos en automóvil, camión e incluso en autobús turístico. Desde 2020, las autoridades han incautado casi 8700 toneladas de plaguicidas prohibidos que forman parte de un comercio con un valor estimado de 20 mil millones de dólares a nivel mundial cada año, según TRACIT.