El Bushcraft Bus está volviendo a acercar a los europeos a la naturaleza y a redescubrir la vida al aire libre.
Si no eres un supervivencialista vestido de verde militar ni un entusiasta del bienestar que practica baños de bosque, puede que te sientas "un poco perdido" en plena naturaleza, explica el instructor de bushcraft y conservacionista, Jim Todd.
Es un problema que el llamativo Bushcraft Bus, la casa móvil dedicada a la educación en vida salvaje y naturaleza, pretende abordar.
"Estamos intentando cubrir ese espacio intermedio, en el que no hace falta que te identifiques con nada. Solo necesitas tener un poco de equipo y ganas de hacerlo", dice Jim.
Jim, de 39 años, y el cofundador de Bushcraft Bus (fuente en inglés), Tom Young, de 37, se conocieron en Dorset hace cinco años mientras obtenían la acreditación como instructores de bushcraft. Ahora organizan paseos de recolección, talleres de habilidades de vida salvaje y cenas en el bosque con cocina al fuego en el sur de Inglaterra y más allá. En el Reino Unido, que se situó en el puesto 55 de 61 naciones en un estudio global (fuente en inglés) sobre "conexión con la naturaleza", algunas de las personas que se unen a sus actividades ni siquiera habían pisado el bosque antes.
No tardan en darse cuenta de lo que se estaban perdiendo.
"El entusiasmo va creciendo a lo largo del día", explica Tom a 'Euronews Earth' desde su campamento en Voltaires Wood, en los Cotswolds. "Algunas personas llegan bastante tímidas al principio, pero a menudo son quienes más partido sacan", añade Jim.
Las llamadas King Alfred’s Cakes o 'cramp balls' son especialmente populares. Este hongo, que parece pequeños trozos redondos de carbón, se encuentra habitualmente en troncos caídos de fresnos y hayas y puede utilizarse como iniciador de fuego, un descubrimiento que dejó "simplemente entusiasmado" a uno de los participantes en una de sus comidas campestres en el bosque, recuerda Tom.
¿Cuál es la habilidad más esencial para desenvolverse en la naturaleza?
Estar "preparado para el apocalipsis" no es el objetivo de Bushcraft Bus, pero las habilidades que enseña resultan cada vez más importantes. El Gobierno británico ha aconsejado recientemente a los ciudadanos que se preparen ante amenazas derivadas de la crisis climática y de estados hostiles, incluso almacenando comida enlatada.
La recomendación llegó después de un verano de temperaturas récord que puso grandes zonas de Europa bajo calor intenso y estrés hídrico, agravado por la subida de las facturas domésticas a causa de las tensiones en Oriente Medio, sin olvidar la amenaza creciente de una inteligencia artificial hambrienta de agua y energía.
Jim señala que estos factores son una fuerza motivadora para algunos participantes en sus cursos, y muchos se marchan con menos miedo, más confianza y una mejor conexión.
"Cuando empiezas a pensar desde esa perspectiva, te das cuenta de lo poco que sabes en realidad para defenderte o sobrevivir en una situación así", sostiene. "Dependemos muchísimo de que todos esos grandes sistemas funcionen. Y si cualquiera de ellos colapsa, volvemos muy rápido a lo básico... Por ejemplo, ¿qué pasaría si no hubiera calefacción y estuviéramos en pleno invierno? ¿O cómo encuentro agua y la purifico?"
Encender fuego es "fundamental", no solo para sobrevivir, sino también para "disfrutar de verdad del tiempo que pasas en el bosque", afirma Jim. "El fuego lo une todo", coincide Tom, desde "aprender a identificar árboles, para poder quemar las maderas adecuadas, hasta aprender qué recolectar y cómo cocinarlo".
Por eso Tom lleva siempre consigo una varilla de ferrocerio, un bastón metálico para iniciar fuego, una herramienta que fue indispensable en su caminata en solitario de 66 días por el Ártico europeo en 2018.
Pero las habilidades de bushcraft tienen un límite, y el mayor salvavidas a menudo pasa desapercibido: la comunidad. Eso puede significar cuidar el círculo de amistades: "Asegurarte de que tienes una amiga o un amigo que sea enfermera y sepa cómo tratar una lesión, y otra persona con mente mecánica que pueda ayudar a convertir un coche averiado en algo útil", explica Tom.
"Cuando vuelcas energía y curiosidad en la naturaleza, te lo devuelve"
Ese espíritu de colaboración es algo que la vida desconectada de la red parece fomentar, no solo entre las personas, sino también en la relación con la tierra.
"Muchas personas ya no aprenden nada sobre los bosques. Así que desde muy pequeños ya están desconectados", dice Tom.
Hay indicios de que esto empieza, poco a poco, a cambiar: el Gobierno británico ha aprobado recientemente un nuevo GCSE de Historia Natural (una asignatura de examen que puede elegirse a los 14 años) para estudiantes de secundaria, con el que espera "crear la próxima generación de carreras verdes".
"Creo que si puedes enseñar y aportar a la gente parte de ese conocimiento y esa conciencia, de forma natural empezarán a cuidar y a apreciar más esos espacios", afirma Tom.
Esto puede traducirse en conservar recursos valiosos: "Hemos subido toda nuestra agua en carretilla por un camino empinado y lleno de baches durante 15 minutos", cuenta Jim, sentado en su campamento entre los árboles. "Así que no la estamos desperdiciando cuando estamos aquí arriba... Instintivamente te reajusta el cerebro para que seas mucho más conservador con el uso que haces".
O en ser consciente de lo que tomas de la tierra: "Tienes que dejar parte de lo que estés recolectando para los animales", señala Jim, y en el caso de las setas, para el propio hongo: "La razón por la que fructifican es para dispersar las esporas", añade Tom.
Conectar con la naturaleza es "como una relación", reflexiona Jim. "Tienes que construirla, no puedes esperar simplemente que te lo dé todo. Tienes que volcar energía y curiosidad en ella, y entonces te lo devuelve. Es cuando empieza a aportarte un valor real".
"Explorar la naturaleza ha dado un impulso enorme a mi salud mental"
Jim y Tom reconocen que, cuando eran más jóvenes, les interesaba más ir al pub que hacer largas caminatas por el campo. Hoy en día son sobre todo las pantallas las que mantienen a los adolescentes dentro de casa.
Ambos creen también que Europa tiene mucho que aprender de otras culturas en cuanto a la conexión con la naturaleza. Durante el tiempo que pasaron en Nueva Zelanda y Canadá, comprobaron que las habilidades al aire libre están mucho más integradas en la vida cotidiana. Los paisajes inmensos hacen que sea más difícil ignorar el exterior, mientras que actividades como el kayak, el senderismo y el camping forman parte de la infancia de muchas personas.
"La naturaleza te rodea todo el tiempo", dice Jim, en contraste con el paisaje más concentrado del Reino Unido, donde las tierras de cultivo y los bosques de propiedad privada pueden hacer que los espacios naturales se perciban como sorprendentemente inaccesibles.
Como resultado, "casi nos vemos como algo separado del mundo natural", reflexiona Jim. "Pero creo que, cuando sales a él, la mayoría de la gente siente muy rápido esa conexión. Y si además incorporas habilidades que puedes usar fuera, estás construyendo esa autosuficiencia y confianza".
La experiencia de Tom es una buena prueba de ello: "Explorar el entorno natural me ha dado algo que siento como un propósito", afirma. "Ha dado a mi salud mental ese impulso enorme. También en la vida diaria, simplemente hablando con la gente con más seguridad, y eso se ha ido desarrollando con los años".