Caminar descalzo sobre superficies variadas también puede contribuir al bienestar emocional y a la salud general de los pies, según podólogos y defensores de esta práctica. Estas son algunas de las razones por las que algunas personas vuelven a conectar con la tierra, paso a paso.
Al borde de un sendero en la pintoresca región alemana de la Selva Negra, unos escalones encharcados se hunden en agua y barro hasta los tobillos, lo que obliga a caminar con cuidado. Pero lo realmente singular del recorrido es que está pensado para que los visitantes lo disfruten descalzos, sin calcetines ni zapatos.
Senderos para ir descalzo existen en todo el mundo y animan a las personas a acercarse más a la naturaleza a través de sonidos y sensaciones. Sentir el barro frío escurriéndose entre los dedos de los pies, pisar agujas de pino y explorar cuevas de meditación, puntos de fragancias y habitaciones oscuras convierte un paseo rutinario en una experiencia inmersiva.
Caminar descalzo sobre superficies variadas también puede contribuir al bienestar emocional y a la salud general de los pies, según podólogos y defensores de esta práctica. Estas son algunas de las razones por las que algunas personas vuelven a conectar con la tierra, paso a paso.
Senderos para ir descalzo, entre el ecologismo y la salud
Las teorías sobre los beneficios de ir descalzo se han popularizado entre corredores y otros deportistas en las últimas décadas, así como entre ecologistas y como tratamiento alternativo de salud mental, pero la idea existe desde hace más de un siglo.
Sebastian Kneipp, sacerdote católico alemán del siglo XIX y uno de los pioneros de la naturopatía, promovía la exposición a la naturaleza, la hidroterapia y caminar descalzo como ejercicio y como forma de estimular la circulación y reforzar la salud en general, también la función inmunitaria. Recomendaba caminar descalzo sobre "hierba mojada por el rocío" o sobre la nieve y se dice que llamaba a los zapatos "máquinas que deforman los pies".
Su filosofía inspiró la creación de senderos y recorridos por toda Europa, donde a veces se conocen como caminos Kneipp, y en menor medida en Estados Unidos. En Asia, los senderos de reflexología hechos con piedras, guijarros y césped están pensados para estimular puntos de acupresión en las plantas de los pies, un concepto ligado a terapias médicas tradicionales.
El parque de todos los sentidos de Alemania
El Park mit allen Sinnen de Alemania, que en inglés se traduce como 'park with all senses', refleja una apuesta más amplia por el turismo de bienestar en la Selva Negra, que abarca más de 6.000 kilómetros cuadrados y donde los visitantes pueden respirar aire de montaña, relajarse en baños termales y acudir a balnearios que ofrecen tratamientos con plantas y hierbas locales.
El parque cobra entrada. En su página web se afirma que serpentear descalzo por las diferentes superficies de su sendero de dos kilómetros de longitud "es ideal para trabajar la espalda y la columna y, al mismo tiempo, supone un perfecto masaje de reflexología podal al aire libre".
Leah Williams, propietaria del parque 'The Barefoot Trail' cerca de Flagstaff, en Arizona, abrió hace dos años, tras un viaje familiar a Europa, un sendero cuidado de la misma longitud junto a la Ruta 66. La entrada es de pago, aunque Williams gestiona el parque como una fundación benéfica sin ánimo de lucro.
Williams cuenta que su madre, originaria de Alemania, la animaba de niña a ir descalza al trepar a los árboles y jugar en los bosques y arroyos de los alrededores de Seattle, una costumbre que mantuvo en la edad adulta y transmitió a sus propios hijos. Cuando vivían en Países Bajos, la familia visitó un sendero para ir descalzo en Bélgica.
"Me encantó todo. Vi gente de todas las edades y me encantó ver a personas mayores en el parque, porque aquí en Estados Unidos no se ve eso", explica Williams. "Pensé: 'Vaya, cuando vuelva a Estados Unidos voy a construir yo misma uno de estos parques'".
Ofrece materiales educativos para colegios, programas de verano y campamentos a los niños que visitan el parque. "Ser buenos guardianes de la naturaleza es en realidad nuestra tarea como seres humanos, y hemos destinado cinco hectáreas de terreno de nuestro parque al disfrute de la comunidad... al disfrute local, estatal y regional", afirma Williams.
Una experiencia sensorial
La mayoría de la gente no camina habitualmente descalza al aire libre, y exponer sus pies sensibles a distintas texturas, temperaturas y tipos de contacto puede costar al principio. "Debería ver la cara de la gente cuando empieza a caminar", dice Williams.
Aunque muchos parques con senderos para ir descalzo animan a los usuarios a recorrerlos sin zapatos, no es obligatorio. Los visitantes con neuropatías, diabetes u otros problemas en los pies pueden mantener el calzado tanto en el parque de Arizona como en el de Alemania. Algunos senderos para ir descalzo están diseñados para estimular varios sentidos.
En el Park mit allen Sinnen, un cartel en alemán con el mensaje "Por favor, silencio" señala un lugar descrito como una cueva de meditación. En el interior, un banco alargado mira hacia unos grandes ventanales con vistas al bosque mientras suena música suave por altavoces ocultos.
En otras zonas del parque, los visitantes pueden apretar unas peras de goma rojas para liberar aromas de papaya o albaricoque, o introducir las manos en una caja llena de pelo de jabalí.
Quitarse los zapatos, paso a paso, en todo el mundo
Austria, Dinamarca, Francia, Hungría, Suiza y el Reino Unido figuran entre otros países europeos con senderos para ir descalzo. Algunos están pensados para residentes y no para turistas, por lo que encontrarlos puede resultar complicado. Buscar en el idioma local términos equivalentes a 'barefoot' o 'barefoot paths' puede ayudar.
En Hong Kong, Singapur y Japón, algunos parques públicos tienen senderos de guijarros, caminos con piedras lisas fijadas en el suelo que se utilizan para reflexología y masajes en los pies.
De forma similar, en Estados Unidos hay parques llamados de bienestar y rutas informales para ir descalzo en senderos convencionales. Pero, dado que siguen siendo algo poco frecuente en el país, Williams planea ampliar el concepto de 'The Barefoot Trail' a otros lugares.
La fundación ha recibido recientemente unas ocho hectáreas de terreno en una zona comercial y residencial de Lawrence, ciudad universitaria de Kansas, para desarrollar un parque similar al que abrió en Arizona.
"El parque será uno de los elementos de un gran espacio comercial en desarrollo", señala Williams. "Se trata de integrar esos entornos naturales en la vida cotidiana de la gente y de ofrecer espacios seguros para que puedan disfrutarlos".