A medida que las listas de espera para la atención en salud mental siguen creciendo, campañas impulsadas por la comunidad en toda Europa buscan nuevas formas de apoyar especialmente a los hombres.
En una pequeña barbería de Brixton, en el sur de Londres, las vidas de muchos hombres están cambiando. No solo gracias a un nuevo corte de pelo o a un arreglo de barba, sino porque se atreven a hablar de su salud mental.
“La gente se abre con los barberos y a menudo comparte cosas que quizá no contaría ni a su pareja ni a sus amigos”, afirmó Ben Theophanous, propietario y cofundador de Curfew Grooming, en declaraciones a Euronews Health.
“La relación suele ser muy estrecha, pero tiene un punto de superficialidad que ofrece una plataforma única para compartir sentimientos”, añadió.
Curfew Grooming es una de más de 100 barberías de todo el Reino Unido que han recibido formación de primeros auxilios en salud mental (MHFA) a través de la campaña 12th Man, una iniciativa impulsada por la comunidad que se creó en 2013 de la mano del enfermero de salud mental Nick Little y su ya fallecido amigo Oz Osborne.
La campaña toma su nombre del término futbolístico que designa a la afición de un equipo y ofrece apoyo a los hombres normalizando que se hable de salud mental en espacios cotidianos.
Entre esos espacios figuran barberías y estudios de tatuajes, lugares donde ya existe una dinámica de trato individual. Los empleados que se ofrecen como voluntarios siguen un curso en línea que les enseña a reconocer señales de que un cliente pueda estar pasándolo mal, a formular preguntas con sentido y a derivarlo a los recursos adecuados si hace falta.
“Lo que hacemos es trasladar la responsabilidad a los hombres de la sociedad para que cuiden de sus amigos y de su familia, para que identifiquen más la salud mental en sus vidas y hablen de ello”, explicó Nick Little a Euronews Health.
Casi una de cada siete personas en el mundo vive con algún problema de salud mental, pero los hombres siguen siendo menos proclives que las mujeres a pedir ayuda y tienen tres veces más probabilidades de morir por suicidio, según la Office of National Statistics.
Quienes buscan ayuda profesional se topan con otro problema: las largas listas de espera. Por ejemplo, en el Reino Unido las personas tenían ocho veces más probabilidades de esperar más de 18 meses para recibir tratamiento de salud mental en el Servicio Nacional de Salud que quienes esperaban tratamientos para problemas físicos, según datos analizados por la organización benéfica Rethink (fuente en inglés) en 2025.
Cada vez más, las iniciativas comunitarias están interviniendo para cubrir estas lagunas del sistema, no para sustituir los servicios profesionales, sino para desplegar más medidas preventivas antes de que las personas lleguen a una situación de crisis.
“Confiemos en la sociedad e invirtamos en nuestros pequeños negocios comunitarios, porque ahí está la primera línea”, defendió Little.
Acercar a los hombres a la naturaleza
Iniciativas similares, basadas en la comunidad y centradas en los hombres, se están poniendo en marcha por toda Europa.
En Dinamarca, muchos de estos proyectos han tomado como modelo Vildmandsprojektet (Wild Man), un programa de rehabilitación en contacto con la naturaleza, de entre 9 y 12 semanas de duración, dirigido a hombres en crisis.
Co-creado en 2014 por el psicólogo especializado en naturaleza Simon Høegmark, su desarrollo se inspiró en parte en las propias experiencias de Høegmark con la salud mental.
Hace más de una década viajó a Noruega para hacer senderismo y recuperar su “equilibrio”.
“Tras varios días con pensamientos muy oscuros, llegué a la cima de una montaña que domina el Lysefjord. Por un instante me pasó por la cabeza la idea de saltar”, recordó.
Pero tan rápido como aquellos pensamientos se apoderaron de él, las vistas del Lysefjord se llenaron de luz y algo cambió dentro de Simon.
“El sol rompió las nubes e iluminó todo el paisaje. Viví un momento de olvido de mí mismo, de conexión y de amor por la vida”, contó Høegmark a Euronews Health.
Aunque aquella experiencia no solucionó de inmediato su crisis psicológica, dejó que la belleza de la naturaleza se impusiera, su quietud calmó los pensamientos de su mente y los sustituyó por una sensación de esperanza.
“Vi mi situación con más claridad. Decidí investigar por qué encontrarse con la naturaleza puede afectar tan profundamente a las personas y cómo se puede utilizar profesionalmente la naturaleza como marco para la recuperación y la rehabilitación”, señaló.
Tras poner en marcha el proyecto Vildmandsprojektet en 2014, Høegmark llevó a cabo numerosos estudios junto a un equipo de investigadores para seguir sus efectos. Uno de esos estudios (fuente en inglés), que incluyó a 114 hombres, constató mejoras significativas en su calidad de vida física y mental, así como una reducción de los síntomas de estrés autopercibidos después de realizar el curso.
“Estas mejoras eran evidentes inmediatamente después del curso y, en varias medidas, seis meses más tarde”, indicó Høegmark, que también destacó la sensación de comunidad duradera incluso cuando los cursos habían terminado.
“Esto actúa como un puente fundamental entre un programa público limitado en el tiempo y la vida cotidiana, donde los hábitos y las relaciones tienen que mantenerse”, añadió.
El proyecto estuvo en funcionamiento desde 2014 durante más de ocho años, periodo en el que alrededor de 700 hombres participaron en sus cursos. Desde entonces, su método Naturaleza, Cuerpo, Mente y Comunidad (NBMC) ha sido adoptado por más de 50 municipios daneses y se ha adaptado tanto para hombres como para mujeres.
Aunque Høegmark advierte de que Vildmandsprojektet nunca se concibió para sustituir el tratamiento psiquiátrico, ha demostrado ser un formato accesible para hombres que de otro modo podrían mostrarse reticentes a acudir a servicios de salud mental.
“Mi interpretación profesional es que [el método NBMC] puede reforzar el sentimiento de capacidad de los participantes y su sentido de responsabilidad sobre su propio bienestar”, afirmó Høegmark.
“Sin embargo, el método debe utilizarse como complemento dentro de un marco coherente de servicios de salud que incluya vías claras de derivación en caso de que algún participante necesite una atención más especializada”, advirtió.
La creciente importancia de la atención impulsada por la comunidad
Además de las iniciativas locales, los sistemas nacionales de salud han empezado a explorar la atención impulsada por la comunidad como herramienta para aliviar las listas de espera.
Un ejemplo de ello es la llamada prescripción social, que el Servicio Nacional de Salud ofrece como vía para conectar a los pacientes con grupos de actividad. Pueden ser talleres de jardinería, rutas a pie, grupos de arte o de manualidades, cualquier propuesta que favorezca volver a conectar con el mundo exterior.
“La razón por la que estoy tan a favor de este estilo de apoyo más basado en la comunidad es que el formato puede resultar más relevante para la vida cotidiana, más alineado con las aficiones de la gente y con actividades que normalmente harían de todos modos”, explica a Euronews Health Stella Chan, profesora de terapias psicológicas basadas en la evidencia en la Universidad de Reading, en Inglaterra.
“Es menos estigmatizante y también más fácil de evaluar”, añade, lo que a su vez puede ayudar a reducir las resistencias.
Aunque algunos sostienen que la prescripción social no basta y evita abordar problemas sociales de fondo más graves, como la desigualdad económica, las investigaciones (fuente en inglés) señalan que se ha convertido en una vía importante para conectar el apoyo médico y el no médico.
“Los problemas y trastornos de salud mental figuran entre los grandes retos globales de salud, y necesitamos tanto tratamientos sólidos como mucha más prevención”, concluyó Høegmark.