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Presupuesto, Ucrania, inmigración: 5 claves de la cumbre de líderes de la UE

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Líderes de la UE durante el Consejo Europeo en Bruselas (Bélgica), 16 de octubre de 2026.
Líderes de la UE durante el Consejo Europeo en Bruselas (Bélgica), el 16 de octubre de 2026. -  Derechos de autor  AP Photo/Geert Vanden Wijngaert
Derechos de autor AP Photo/Geert Vanden Wijngaert
Por Luca Bertuzzi & Jorge Liboreiro & Peggy Corlin
Publicado •última actualización
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Los líderes de la UE cerraron su cumbre de Bruselas sin acuerdo presupuestario, con un vacío de 70.000 millones para Ucrania, choques por energía y inmigración y nueva voluntad de crear herramientas de defensa comercial frente a China.

Los líderes de la Unión Europea (UE) se han reunido en Bruselas este jueves y viernes con una agenda repleta, desde el presupuesto a largo plazo y el apoyo financiero a Ucrania hasta la inmigración, la energía y China.

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La cumbre ha alternado entre posiciones enrocadas sobre el presupuesto del bloque, una cálida recepción al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y choques sobre las políticas de energía y migración. Estos son los cinco principales puntos.

Cierre de filas en torno a Ucrania

El agrio enfrentamiento entre Zelenski y el presidente estadounidense, Donald Trump, ha dominado la segunda jornada de la cumbre.

Los líderes han cerrado filas en torno a Zelenski y han prometido mantener las sanciones mientras Rusia continúe con su invasión a gran escala. También han condenado el acuerdo sobre diésel alcanzado por Trump con el presidente ruso, Vladímir Putin, aunque el primer ministro búlgaro se ha desmarcado para respaldarlo.

El recibimiento ha dado a Zelenski un respiro diplomático, mientras Trump se ha reafirmado y ha asegurado que el mandatario ucraniano es "más difícil" de tratar que Putin y ha exigido nuevas elecciones en Ucrania. Trump también ha calificado de "una vergüenza" los ataques de Kiev contra las refinerías de petróleo rusas, su principal baza.

"Defiendo exclusivamente los intereses de Ucrania y del pueblo ucraniano", afirmó Zelenski en un tono desafiante. "Fuimos atacados, ocupados y mataron a nuestra gente. Es lógico que tengamos derecho a defendernos (...) Seguiremos viviendo, luchando y, sobre todo, viviendo con dignidad", añadió.

En su intervención, Zelenski ha pedido a los líderes otros 70.000 millones de euros en apoyo financiero y militar para el próximo año con el fin de contrarrestar la escalada de Rusia.

La petición trastoca los planes del bloque, que daban por hecho que el préstamo de 90.000 millones de euros del año pasado cubriría tanto 2026 como 2027. Los líderes de la UE han encargado a la Comisión que presente una propuesta sobre cómo atender las necesidades financieras de Kiev.

Cubrir ese hueco no será nada fácil. El encarecimiento de la financiación hace poco atractiva la deuda conjunta. Los activos rusos inmovilizados, que Zelenski volvió a poner sobre la mesa, siguen siendo políticamente divisivos. Y las contribuciones bilaterales corren el riesgo de dejar el peso en manos de un puñado de países ricos.

Presupuesto de la UE

Este jueves, los líderes han debatido largo y tendido el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) pero, como se preveía, han avanzado poco, mientras los contribuyentes netos "frugales" y los "amigos de la cohesión" del sur y el este se atrincheraban.

Una cosa está clara: la caja de negociación presentada por la presidencia irlandesa hace apenas unos días, que proponía recortar 141.000 millones de euros del presupuesto global para apaciguar a los frugales, está oficialmente descartada.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, asumirá ahora las conversaciones. Tiene previsto presentar en las próximas semanas una nueva propuesta de compromiso, que muchos esperan que llegue antes de la cumbre extraordinaria que ha convocado para el próximo 26 de noviembre, pocos días antes de las elecciones españolas.

Se espera que Costa siga tres ejes principales: mantener las contribuciones nacionales lo más bajas posible, rehacer el paquete de impuestos a escala de la UE, incorporando incluso propuestas del Parlamento Europeo, y restablecer los instrumentos de flexibilidad que la presidencia irlandesa recortó drásticamente.

Que Costa interviniera tarde o temprano entraba dentro de lo previsible. Más preocupante es que los líderes de ambos bandos reconocen ya abiertamente que no sienten presión por cerrar el acuerdo antes de final de año.

Los negociadores veteranos saben que los plazos obligan a hacer concesiones. Los Estados miembros pueden estar jugando con fuego: un no acuerdo en diciembre abriría la puerta a que las conversaciones se prolonguen hasta después de una temporada electoral que podría reconfigurar el panorama político europeo.

Inmigración

La inmigración ha vuelto a situarse entre los asuntos más espinosos, después de que el último debate, en junio, derivara en un cruce de reproches a voces entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por un lado, y la italiana Giorgia Meloni y la danesa Mette Frederiksen, por otro.

Esta vez, Roma tendió la mano a Madrid de forma inesperada justo antes de que el expediente llegara a la mesa este viernes. Italia y España han alcanzado lo que parece ser un primer paso hacia el fin de su disputa fronteriza, tras una cadena de controles recíprocos introducidos a raíz de la crisis de Ceuta.

Los controles fronterizos temporales de Italia debían expirar este jueves por la noche. Se han prorrogado una semana para alinearlos con los de España, que vencen el 22 de octubre. Para entonces, los dos ministros del Interior deberían acordar medidas sustitutivas.

Pero mientras Meloni abrió la cumbre con un tono conciliador, la otra gran adversaria europea de Sánchez, Frederiksen, no ahorró críticas a su correligionario socialdemócrata por su plan para regularizar la situación de 600.000 inmigrantes.

"He pedido a la Comisión Europea que examine qué ocurre cuando un país hace casi exactamente lo contrario de lo que hacemos los demás", dijo Frederiksen, en clara alusión a España, aunque sin mencionarla.

Meloni, Frederiksen y el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, organizaron un desayuno informal antes del debate con otros 17 líderes de la UE para explorar "soluciones innovadoras" en materia de migración. Gana apoyo la idea de medidas de emergencia que permitan suspender las solicitudes de asilo durante las crisis.

Las tensiones entre los partidarios de la línea dura en migración y España y Francia afloraron cuando los gobiernos italiano, danés y polaco presionaron para reescribir las conclusiones e incluir un llamamiento a evitar "medidas que puedan crear incentivos para la migración ilegal". Por el contrario, el texto final se limita a instar a la Comisión a coordinarse con los Estados miembros "en todos los tipos de instrumentalización".

China

Sobre los "desequilibrios macroeconómicos", el argot de la UE para evitar mencionar a China, los líderes mantuvieron el rumbo pese al acuerdo entre la Comisión Europea y Pekín para frenar las importaciones de coches híbridos.

Durante el almuerzo de este jueves, han presionado a la Comisión para que prepare una caja de herramientas con nuevos instrumentos de defensa comercial, incluidas salvaguardias con contingentes y aranceles, para proteger a las industrias química y de maquinaria de la competencia china.

China ha planeado sobre el debate mientras el bloque afronta un déficit comercial de unos 360.000 millones de euros con Pekín. Los sectores químico y de maquinaria, entre los más golpeados por las importaciones chinas baratas, fueron señalados como las próximas industrias que necesitan protección urgente tras los contingentes a los coches híbridos.

Aunque los contingentes para los coches se negociaron con Pekín, los líderes pidieron este jueves que se introduzcan salvaguardias unilaterales "sin demora", según fuentes oficiales.

La Comisión presentó el acuerdo de la semana pasada como la primera fase de unas negociaciones iniciadas en junio. Pero el tiempo apremia: el déficit comercial de la UE con China sigue ampliándose mes tras mes y los datos de las aduanas chinas muestran un aumento del 25% de las exportaciones chinas a la UE en el último año.

La estrategia de la UE es seguir hablando mientras el diálogo arroje resultados concretos, al tiempo que refuerza sus defensas comerciales. Francia y Alemania instaron la semana pasada a la Comisión a diseñar un nuevo instrumento que permita responder con rapidez a las perturbaciones de mercado causadas por China, acusada de prácticas comerciales desleales.

"La competencia debe ser leal. Crearemos instrumentos contra el aprovechamiento de capacidades, contra las subvenciones elevadas, contra las divisas infravaloradas. Y habrá una caja de herramientas para ello. Esa caja de herramientas será mayor. También se aplicará cuando sea necesario", afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, informó a los líderes de que su institución empezará a trabajar en ese instrumento, aunque sigue sin estar claro si estará listo antes de final de año.

Hay otros instrumentos en preparación, entre ellos una herramienta de diversificación para animar a las empresas europeas a diversificar sus proveedores de productos estratégicos como las materias primas críticas, y un mecanismo de solidaridad para ayudar a los Estados miembros afectados por posibles contramedidas chinas.

Energía

Este jueves, los líderes se vieron arrastrados a un debate interminable sobre energía. El Grupo de Visegrado (V4) e Italia pidieron modificar las conclusiones de la cumbre para instar a la Comisión a proponer nuevas medidas con las que contener las oscilaciones a corto plazo de los precios de la electricidad y a reexaminar el propuesto Sistema de Comercio de Emisiones (ETS).

El V4, Italia y, en menor medida, Grecia encabezaron la ofensiva porque se enfrentan a algunos de los costes energéticos más altos de Europa, una preocupación ampliamente compartida por otros Estados miembros, que finalmente han reclamado una respuesta europea coordinada a la crisis energética en curso.

El intento de reabrir el ETS, sin embargo, desencadenó una reacción ideológica de Finlandia, Dinamarca y Suecia. El sistema obliga a las empresas a pagar por sus emisiones y fomenta la inversión en sostenibilidad.

El primer ministro checo, Andrej Babiš, en cambio, arremetió contra el impuesto al carbono, al que acusó de arruinar la competitividad de Europa al disparar los costes energéticos en beneficio de los especuladores del mercado.

"Llevamos todo el día, a nivel de líderes, en un ejercicio de redacción sobre algo técnico", se quejó un responsable de la UE al margen de la cumbre. "No está dando lugar a ninguna medida nueva ni a políticas nuevas que realmente ayuden a los Estados miembros de la UE con sus problemas".

Roma y el V4 saben que no tienen la mayoría cualificada necesaria para reabrir las normas del mercado de carbono de la UE. El objetivo era más bien enviar a sus opiniones públicas la señal de que están haciendo lo posible por contener el repunte de los precios de la energía.

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