El empleo en la industria automovilística francesa cayó de 425.500 puestos en 2010 a 286.800 en 2023, lo que supone la pérdida de casi 139.000 empleos a tiempo completo, un 33%.
Según un informe publicado el jueves por el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos francés (INSEE), la plantilla de la industria del automóvil en el país se redujo en un tercio entre 2010 y 2023.
Esto incluye fabricantes, empresas de equipos y otros proveedores, y el grueso del ajuste se debe a los constructores de automóviles, que suprimieron 46.000 empleos durante los 13 años analizados en el estudio.
La caída de las ventas, debida entre otros factores a la competencia china, agravó el problema y desembocó en cierres y deslocalizaciones de fábricas.
Renault y Stellantis, que agrupa más de una decena de marcas como Citroën, Fiat y Peugeot, han instalado centros de producción en otras partes de Europa donde la mano de obra es más barata, como Rumanía, Eslovenia, España, Portugal y Eslovaquia.
La investigación realizada por el INSEE es la primera que identifica todos los tipos de producción industrial vinculados al sector del automóvil francés y dibuja un panorama muy sombrío.
Las cifras son aún más preocupantes si se comparan con las de la industria no ligada al automóvil, donde el empleo se ha mantenido estable, con tan solo un 1% de descenso.
Un futuro sombrío para la industria automovilística francesa
La contracción y la consiguiente deslocalización de la producción francesa de automóviles ha afectado negativamente a varias industrias asociadas del país y desde 2023 la tendencia no ha hecho más que acelerarse.
Los suministradores de piezas en Francia se han visto aún más golpeados por la deslocalización de los fabricantes de automóviles, y los productores de equipos y componentes han reducido su plantilla en el país un 31,5%, lo que supone la pérdida de 92.700 empleos a tiempo completo.
Además, Michelin, Valeo, Forvia, Bosch, Lisi y Dumarey están en proceso de cerrar plantas en Francia.
El contraste es llamativo entre los empleos que dependen del buen funcionamiento de la industria automovilística francesa y las cifras de ocupación en las ramas no vinculadas al automóvil de esos mismos sectores industriales.
Los fabricantes de caucho y plásticos para la industria del automóvil han perdido el 43% de su plantilla, mientras que los que trabajan para otros sectores solo han registrado una caída del 3%.
La misma disparidad se observa en la metalurgia, donde los empleos vinculados a la producción para el automóvil se han reducido un 42%, frente a un descenso de tan solo un 3% en el resto del sector.
En los productos metálicos se registra una caída del 27% en la rama ligada al automóvil, mientras que en las demás actividades el empleo permanece prácticamente estable.
Más llamativo aún, en la industria química el empleo vinculado al automóvil baja un 29%, pero el empleo crece un 19% en las actividades que abastecen a otros sectores.
En definitiva, estas diferencias tan marcadas ponen de relieve una crisis estructural cada vez más profunda y muestran cómo el sector del automóvil francés se está desvinculando rápidamente de la estabilidad del resto del tejido industrial, sin señales de recuperación y con numerosos indicios de empeoramiento.