Durante el fin de semana, mientras se sucedían los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, las bolsas de criptomonedas descentralizadas, operativas las 24 horas, se convirtieron en el principal lugar para fijar en tiempo real los precios del petróleo, el oro y otros activos.
Cuando el presidente Trump anunció la primera oleada de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a las 08:30 CET del sábado 28 de febrero, con los que daba inicio a la Operación Epic Fury, todos los mercados financieros tradicionales estaban cerrados.
La mayoría de los mercados solo operan de lunes a viernes, lo que significa que los acontecimientos del fin de semana, por importantes que sean, no pueden reflejarse en los precios hasta que se reanuden las operaciones el lunes por la mañana, lo que crea un embudo de reacción en la apertura.
Las bolsas estadounidenses, los futuros, las principales plataformas de divisas, los mercados de materias primas y las bolsas asiáticas y europeas estaban todas cerradas el sábado.
Las bolsas de Oriente Medio, como las de Arabia Saudí y Catar, abrieron el segundo día del conflicto, ya que negocian de domingo a jueves, pero atraen a menos participantes occidentales y, en consecuencia, tienen menos liquidez.
En el pasado, los inversores que se enfrentaban a un impacto geopolítico de este calibre en un sábado se veían obligados a esperar a que reabrieran los futuros estadounidenses el domingo por la noche para empezar a descontar un lunes previsiblemente caótico.
El cripto nunca duerme
Esta vez, sin embargo, contaban con una alternativa real, plataformas basadas en criptomonedas que operan 24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año, accesibles en todo el mundo y con liquidación de las operaciones casi instantánea.
La opción más destacada fue Hyperliquid, una plataforma descentralizada de contratos perpetuos que ofrece derivados no solo sobre criptomonedas, sino también sobre activos del mundo real como el crudo.
Según los datos en cadena, el volumen de negociación en la plataforma se disparó, con picos cercanos a los 200 millones de dólares (172 millones de euros) en un único periodo de 24 horas el sábado.
Los contratos perpetuos vinculados al petróleo en Hyperliquid, como OIL/USDH y USOIL/USDH, subieron más de un cinco por ciento casi inmediatamente después de anunciarse los ataques estadounidense-israelíes, proporcionando una de las primeras señales de precio en tiempo real antes de la reapertura de los mercados tradicionales.
Los contratos de Hyperliquid no fueron los únicos instrumentos que atrajeron atención.
XAUT de Tether, un token respaldado íntegramente por oro físico guardado en cámaras acorazadas, superó en 24 horas un volumen de negociación de 300 millones de dólares (258 millones de euros), una cifra notable para un fin de semana.
Mercados de predicción como Kalshi y Polymarket también registraron volúmenes masivos, mientras que Bitcoin, Ethereum y otros tokens de criptomonedas fueron objeto de ventas como activos utilizados como proxy de un sentimiento de riesgo claramente negativo.
Por primera vez que recuerdan muchos analistas, los mercados de criptomonedas fueron en la práctica "el mercado" durante el fin de semana.
En una nota publicada el martes, Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, lo definió como "el fin de semana que cambió las finanzas".
Los críticos recuerdan que los mercados cripto siguen siendo más pequeños y volátiles que sus homólogos tradicionales y que los riesgos regulatorios y operativos persisten.
Sin embargo, los acontecimientos del último fin de semana demostraron que las finanzas 'on-chain' están pasando de la periferia al núcleo de los mercados de capitales globales mucho más deprisa de lo que pronosticaban la mayoría de las previsiones hace tan solo seis meses.
Las bolsas tradicionales aceleran el paso hacia la negociación 24/7
El éxito de las plataformas cripto durante el conflicto con Irán aumenta la presión que ya sienten las instituciones financieras tradicionales para seguir su ejemplo y ofrecer mercados abiertos de forma permanente.
La Bolsa de Nueva York, propiedad de Intercontinental Exchange, está desarrollando activamente un sistema alternativo de negociación basado en blockchain para acciones y fondos cotizados tokenizados que permitiría una negociación real 24/7 con liquidación instantánea.
Anunciada a comienzos de 2026 y aún pendiente de la aprobación de los reguladores, la plataforma combinaría el motor de casación de órdenes ya existente de la NYSE con redes de blockchain privadas para los procesos de postnegociación.
Las operaciones podrían financiarse y liquidarse en tiempo real mediante stablecoins, eludiendo el ciclo de liquidación T+1, que exige que la transferencia de valores y el pago correspondiente se completen el siguiente día hábil y que sigue rigiendo en los mercados de acciones.
La plataforma tokenizada baraja una posible ventana de lanzamiento tan pronto como el segundo trimestre de 2026, mientras que una ampliación del horario de negociación entre 22 y 23 horas en días laborables en la NYSE se plantea para más adelante ese mismo año o principios de 2027, en coordinación con la SEC, la DTCC y los proveedores de datos de mercado.
Nasdaq ha presentado propuestas similares para ampliar la negociación de acciones estadounidenses a 23 horas al día, cinco días a la semana, con un despliegue previsto para la segunda mitad de 2026.
Estos movimientos responden directamente a la presión competitiva de las plataformas cripto siempre abiertas y a la creciente frecuencia de acontecimientos con impacto en los mercados que se producen fuera del horario tradicional.
El fin de semana de Irán fue un caso práctico muy ilustrativo.
Con los fondos de cobertura y los operadores por cuenta propia ya activos en Hyperliquid y otras plataformas descentralizadas, las bolsas establecidas son conscientes de que, si no ofrecen un acceso comparable, corren el riesgo de perder de forma permanente flujo de órdenes.
La tokenización aporta el puente tecnológico, permite la negociación continua y a la vez preserva las actuales garantías regulatorias en torno a la custodia, los dividendos y los derechos de los accionistas.
La Ley de Mercados Cripto se estanca pese al apoyo de Trump
Aunque la infraestructura cripto demostró su solidez durante el fin de semana, los avances en el frente legislativo siguen siendo desesperadamente lentos.
La Digital Asset Market Clarity Act de 2025, conocida como ley CLARITY, fue aprobada el año pasado en el Congreso de Estados Unidos con un amplio apoyo bipartidista, pero desde entonces ha quedado encallada en el Senado.
El principal escollo son las fricciones entre los sectores bancario y cripto sobre el trato de la rentabilidad de las stablecoins en el marco de la ley GENIUS, que estableció el primer marco federal para los emisores de stablecoins.
Los bancos sostienen que las stablecoins remuneradas podrían drenar los depósitos y han hecho presión para cerrar los supuestos resquicios legales.
Los defensores del sector cripto replican que estas remuneraciones son esenciales para fidelizar a los clientes e impulsar la innovación.
El martes, el presidente Trump intervino directamente a través de Truth Social.
"La ley Genius está siendo amenazada y socavada por los bancos, y eso es inaceptable, no lo vamos a permitir. Estados Unidos tiene que completar la estructura del mercado lo antes posible".
Además, el presidente Trump se alineó aún más con el sector cripto al afirmar que "los bancos están registrando beneficios récord y no vamos a permitir que socaven nuestra poderosa agenda cripto, que acabará yéndose a China y a otros países si no sacamos adelante la ley Clarity".
Pese a la intervención presidencial y a las reuniones previas en la Casa Blanca entre ambas industrias, no se ha alcanzado ningún acuerdo.
Las comisiones bancarias y de Agricultura del Senado siguen impulsando borradores diferentes y la votación en el pleno sigue sin concretarse.
Con el proyecto de ley prácticamente bloqueado, los participantes en el mercado siguen sin la seguridad regulatoria que muchos esperaban que llegara antes de que terminara el primer trimestre.
La ironía no pasa desapercibida para los observadores. Mientras los mercados cripto demostraban su utilidad en una crisis real, la propia legislación destinada a integrarlos de forma segura en el sistema tradicional sigue secuestrada por las luchas de presión entre lobbies.
Hasta que no haya un acuerdo, la velocidad de la innovación seguirá superando el ritmo de elaboración de normas, una dinámica que el fin de semana de la crisis con Irán no ha hecho más que acentuar.