El interés por el bitcoin y las criptomonedas crece en España, incluso tras las recientes caídas del mercado. Expertos analizan si se trata de un cambio estructural y explican los riesgos y claves que conviene tener en cuenta antes de invertir.
El interés por las criptomonedas en España ha pasado en pocos años de la curiosidad y el escepticismo a ocupar un espacio cada vez mayor dentro de las carteras de inversión. Aunque el país sigue estando a la cola de Europa en adopción de criptoactivos, el discurso sobre ellos ha cambiado de forma evidente.
Según datos del Banco de España de 2022, solo un 4,8% de los ciudadanos españoles invierte en criptoactivos. Se trata de uno de los porcentajes más bajos de la Unión Europea. Sin embargo, desde el sector privado se apunta a un crecimiento más acelerado: la plataforma Binance estima que en 2024 la cifra podría haber alcanzado el 9%, aunque se trata de cálculos basados en usuarios de la propia industria y no en estadísticas oficiales.
Para el 80% de los hogares que poseen monedas digitales, estas representan menos del 10% de su cartera de inversión. No obstante, el Banco de España advierte de un dato relevante: en 2022, existían alrededor de 130.000 hogares en España para los cuales las criptomonedas suponían una parte sustancial de su patrimonio financiero, lo que implica una mayor vulnerabilidad ante la elevada volatilidad de activos como bitcoin, ethereum o solana.
Más allá de la mera tenencia, las plataformas detectan un uso cada vez más habitual de estos activos. La 'fintech' española Venga, orientada a acercar el ecosistema cripto a perfiles noveles, señala que sus usuarios mantienen una actividad constante: el saldo medio ronda los 2.000 euros por cliente y se registran aproximadamente 17 operaciones mensuales por usuario. Este volumen sugiere que, al menos en parte, el uso no responde únicamente a movimientos puntuales o especulativos, sino a una interacción frecuente con el mercado.
Cambio de percepción en el mercado
"Al principio había miedo, se hablaba de riesgo extremo y de que no tenía valor. Ahora muchas gestoras y bancos de inversión recomiendan incluir un pequeño porcentaje en criptomonedas, igual que recomiendan oro u otros activos", explica a 'Euronews' el director de la edición española de Investing.com, Carlos González.
La clave, según González, ha sido la entrada de mayor regulación y de actores institucionales, especialmente tras la aprobación de productos cotizados vinculados al bitcoin en Estados Unidos. Ese respaldo institucional ha contribuido a legitimar el activo ante inversores tradicionales.
Aun así, insiste en que no debe olvidarse su naturaleza: "La volatilidad del bitcoin no es comparable a la de otros activos tradicionales. Hay que saber muy bien lo que se está comprando y cuándo", asegura.
Es un recordatorio que cobra especial relevancia en el contexto actual. En los últimos meses, el mercado ha vuelto a demostrar su capacidad para moverse con violencia. El bitcoin ha llegado a perder más del 40% desde sus máximos recientes, y el conjunto del mercado ha visto evaporarse billones de dólares en capitalización.
¿Cambio estructural o moda?
Este nuevo episodio de volatilidad reabre una pregunta recurrente en cada ciclo bajista: ¿Estamos ante una transformación profunda del mercado o ante un entusiasmo que se diluye cuando llegan las caídas? Para González, no se trata de una fiebre pasajera: "Desde hace un año, año y medio, el pensamiento que tenemos los españoles sobre el bitcoin y los criptoactivos serios ha cambiado totalmente".
Si antes predominaba el enfrentamiento entre defensores y detractores, ahora el enfoque es más práctico. González sostiene que cada vez más gestoras contemplan las criptomonedas como parte de la diversificación de cartera. Eso sí, siempre en función del perfil de riesgo y del horizonte temporal. "No es lo mismo un inversor de 20 años, que puede permitirse más riesgo, que alguien cercano a la jubilación que busca conservar patrimonio", subraya.
No dejarse llevar por la euforia
Cuando se le pregunta por los fallos más comunes, González es contundente: "Sobre todo dejarse llevar por la moda, por el FOMO, cuando parecía que el bitcoin no iba a parar de subir". Muchos inversores, explica, compraron cerca de máximos pensando que el crecimiento era imparable.
"Han caído en la tentación de comprar en máximos dejándose llevar por algún influencer o por las bondades que se vendían de las criptomonedas". A diferencia de una acción tradicional, donde existen datos fundamentales, en el bitcoin el análisis es distinto. "No tiene datos fundamentales como puede tener cualquier acción. Ese desconocimiento de por qué sube o por qué baja aumenta el riesgo".
Por eso insiste en la importancia de no delegar completamente el criterio: "El riesgo está en dejarse llevar por lo que opinan los demás y no opinar por ti mismo".
Regulación: reglas claras, más confianza
En cuanto a la regulación, González considera que el balance es positivo: "La regulación del bitcoin era algo que se esperaba y que realmente ha beneficiado a las criptomonedas". A su juicio, establecer reglas claras permite la entrada de actores institucionales y aporta estabilidad.
"Todos queremos, como inversores, saber las reglas, los riesgos y las oportunidades". Aunque reconoce que el debate sobre la fiscalidad sigue abierto, sostiene que la claridad normativa ha contribuido a consolidar el mercado y a frenar la proliferación de proyectos sin base sólida.
La educación financiera, una asignatura pendiente
Más allá del bitcoin, el diagnóstico es más amplio, según González. España arrastra un déficit estructural de educación financiera. "Antes que pensar en tener una educación financiera de criptoactivos, tendríamos que empezar por saber leer una nómina o entender las métricas básicas de una hipoteca", opina.
Los datos del Banco de España refuerzan esta idea: aunque la mayoría de los hogares mantiene una exposición limitada a criptomonedas, existe un grupo significativo con alta concentración en estos activos, lo que incrementa su vulnerabilidad ante caídas abruptas.
Consejos antes de invertir en criptomonedas
Para quienes estén pensando en dar el paso, González resume su recomendación en una frase: "No se debe invertir en algo que no se entienda". A partir de ahí, estas son las claves fundamentales:
- Estudia antes de invertir. "Intentar estudiar por su cuenta cómo funcionan los mercados de criptoactivos", aconseja.
- Sigue fuentes profesionales y honestas. "Seguir a gente experta, profesional, y basarse en herramientas que ayuden a tomar decisiones".
- Analiza el porqué de cada movimiento. "Es muy importante entender el porqué que hay detrás de los mercados".
- No tomes decisiones impulsivas. Evita comprar tras grandes subidas sin análisis previo.
- Diversifica y limita la exposición. Los datos del Banco de España muestran que la mayoría de los hogares mantiene una exposición inferior al 10% de su cartera.
En definitiva, el bitcoin ha pasado de ser un activo marginal a convertirse en una opción considerada por parte del mercado. Pero, como concluye González: "Si tú entiendes lo que estás invirtiendo, tienes mayor probabilidad de tener confianza. Si no sabes si está caro o barato o por qué sube o baja, el riesgo es mucho mayor".
La oportunidad existe, pero la prudencia y el conocimiento siguen siendo los mejores aliados del inversor.