El multimillonario se enfrenta a una demanda de los accionistas, que le acusa de difundir intencionadamente datos engañosos sobre cuentas falsas para abaratar las acciones de Twitter antes de comprar la red social, ahora conocida como X.
Se espera que Elon Musk comparezca el miércoles en un juicio de accionistas en San Francisco, en el que se le acusa de hacer declaraciones falsas y engañosas que hundieron el precio de las acciones de Twitter antes de que comprara la red social por 44.000 millones de dólares (37.900 millones de euros) en 2022.
La demanda se presentó en octubre de 2022, ante un tribunal federal de distrito del norte de California, en nombre de los accionistas de Twitter que vendieron títulos entre el 13 de mayo y el 4 de octubre de 2022, pocas semanas antes de que se cerrara la compra de Twitter por parte de Musk.
Sostiene que Musk vulneró la legislación federal sobre valores al hacer declaraciones públicas falsas que "estaban cuidadosamente diseñadas para hacer caer el precio de las acciones de Twitter". El multimillonario consejero delegado de Tesla cerró en abril de 2022 un acuerdo para comprar Twitter y sacarla de bolsa.
Sin embargo, el 13 de mayo anunció que el plan quedaba "temporalmente en suspenso" y aseguró que necesitaba identificar cuántas cuentas de spam y falsas había en la plataforma. Las acciones de Twitter se desplomaron como consecuencia. Unos días después, tuiteó que la operación "no podía seguir adelante" y afirmó que casi un 20% de las cuentas de Twitter eran "falsas", según la demanda.
El tuit de Musk del 13 de mayo, en el que decía: "Acuerdo de compra de Twitter temporalmente en suspenso a la espera de detalles que respalden el cálculo de que las cuentas de spam/falsas representan efectivamente menos del 5% de los usuarios", era "falso porque la adquisición no estaba, en realidad, 'temporalmente en suspenso'", sostiene la demanda.
Ello se debe a que Twitter no aceptó paralizar la operación y en el acuerdo de fusión que ambas partes firmaron no había ninguna cláusula que permitiera a Musk hacerlo, según el escrito.
En las semanas siguientes, Musk siguió intentando retrasar o romper el acuerdo, algo que, según la demanda, hizo mediante declaraciones falsas y denigratorias sobre el negocio de Twitter que provocaron una fuerte caída del valor en bolsa de la compañía de San Francisco.
En julio de 2022, Musk redobló sus ataques sobre el asunto de los bots y afirmó que abandonaría su oferta para comprar Twitter después de que la empresa no le proporcionara información suficiente sobre el número de cuentas falsas.
Todo ello pese a que, según recuerda la demanda, Musk había renunciado a la 'due diligence' en su oferta para comprar Twitter, es decir, había renunciado a su derecho a examinar las finanzas no públicas de la empresa.
Las acciones cerraron a 36,81 dólares (31,66 euros) el 8 de julio, cuando Musk tuiteó que abandonaba la operación por el asunto de las cuentas falsas. Es un 32% menos que el precio ofrecido por Musk, 54,20 dólares (46,61 euros) por título.
"Para intentar renegociar el precio o retrasar la fusión, Musk realizó omisiones y declaraciones sustancialmente falsas y engañosas, y puso en marcha un plan para engañar al mercado, todo ello en violación de la ley", afirma la demanda.
El problema de los bots y las cuentas falsas en Twitter no era nuevo.La compañía pagó 809,5 millones de dólares (696,2 millones de euros) en 2021 para resolver demandas que la acusaban de inflar su ritmo de crecimiento y su cifra de usuarios mensuales. Durante años, Twitter comunicó sus estimaciones sobre bots a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos, advirtiendo de que esas cifras podrían ser demasiado bajas.
Twitter demandó a Musk para obligarle a completar la operación, y Musk presentó una contrademanda. El 4 de octubre, Musk ofreció seguir adelante con su propuesta original de comprar Twitter por 44.000 millones de dólares (37.900 millones de euros), que Twitter aceptó. La operación se cerró a finales de ese mes.
En los meses siguientes, Musk recortó drásticamente la plantilla de la empresa, desmanteló su equipo de confianza y seguridad y dio marcha atrás en las políticas de moderación de contenidos. En julio de 2023 cambió el nombre de Twitter por X.
No es la primera vez que Musk tiene que acudir a los tribunales para defenderse de acusaciones de haber engañado a inversores con sus publicaciones en redes sociales. Hace tres años, Musk declaró durante unas ocho horas en un juicio federal en San Francisco sobre sus planes para comprar Tesla, el fabricante de vehículos eléctricos que sigue dirigiendo como empresa cotizada, por 420 dólares (361,20 euros) por acción en una operación propuesta en 2018 que nunca llegó a materializarse. Un jurado popular de nueve miembros exoneró a Musk de cualquier responsabilidad en aquel caso.