La agitación geopolítica ha hecho que los inversores privados dejen de confiar únicamente en instrumentos financieros virtuales, como los ETF o los futuros, y recurran a lingotes y monedas físicos. Pueden guardarse en una caja fuerte, llevarse en una maleta o... esconderse bajo el suelo.
En marzo de 2026, el mundo contuvo de nuevo la respiración cuando los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán intensificaron las tensiones en Oriente Próximo. Aunque se eligió un sábado para la fecha del ataque por buenas razones, la reacción de los mercados, a pesar del retraso, fue tumultuosa.
Se produjo un fuerte hundimiento de los mercados bursátiles (caídas de entre el 1,5% y el 2,5% en los índices de futuros asiáticos, europeos y de Wall Street) y una clara huida de capitales hacia activos refugio, entre ellos el petróleo y el oro.
Los precios del crudo Brent se dispararon inicialmente un 13%, perforando los 80 USD (69 euros) por barril, para acabar subiendo en torno a un 9-10%, mientras que el oro subió hasta los 5.420 USD (4.680 euros) por onza, cotizando al alza más de un 3%.
A continuación se produjo una corrección, pero en Shanghai los inversores llegaron a pagar una prima de 30 USD (26 euros) sobre la valoración de Londres. El viernes por la mañana, el precio del oro oscilaba en torno a los 5.100 USD (4.405 euros) por onza. El conflicto con Irán se convirtió en el catalizador de una clásica demanda de refugio.
Esta escalada, que implica no solo enfrentamientos militares (paralización del tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz), sino también fricciones diplomáticas (por ejemplo, la negativa de España a facilitar el acceso a las bases estadounidenses, lo que provocó amenazas comerciales del presidente Trump) restableció una vez más al oro como refugio en medio del caos. Pawel Mazurek, presidente de la Casa de la Moneda de Mazovia, comenta este fenómeno desde la perspectiva de un profesional.
"Estamos observando un aumento del interés por los lingotes físicos: algunas de las compras tienen fines de cobertura, pero otras, por desgracia, están impulsadas por las emociones y el miedo a una escalada del conflicto", comenta el presidente de la Casa de la Moneda de Mazovia, que pone a la venta lingotes físicos. "La historia demuestra que cada gran desestabilización geopolítica provoca un aumento de la demanda de oro, que en esos periodos se convierte no solo en una inversión, sino sobre todo en una herramienta de protección del capital".
La situación en Irán recuerda a la guerra en Ucrania: una lección de hace cuatro años
También vimos un mecanismo similar en febrero de 2022, cuando Rusia lanzó un ataque a gran escala contra Ucrania. En aquel momento, la demanda de oro se disparó no sólo en las bolsas, sino también en los distribuidores de lingotes. Pawel Mazurek lo recuerda.
"Lo vimos hace cuatro años, cuando estalló la guerra en Ucrania, cuando de hecho en nuestra empresa me di cuenta de que algo malo había pasado. No fue porque viera los titulares, las noticias, sino porque vi un aumento exponencial del interés por comprar oro, colas delante de la empresa", recuerda Mazurek. "La guerra fue un factor que influyó para que la gente comprara oro en masa y cundiera el pánico".
Tendencias entre los inversores privados
El sitio web Forex Club cita datos que muestran que el 21% de los polacos empezaron a invertir en oro en 2025, de los cuales el 9% lo hizo en los tres primeros meses del año y el 12% entre el cuarto y el undécimo mes. El director general de la Casa de la Moneda de Mazovia también observa movimientos similares.
"El interés por los lingotes físicos está creciendo año tras año entre un 30% y un 50%, principalmente entre los compradores particulares. Este aumento se aplica no sólo al número de transacciones, sino también al valor de la cesta, aunque esto se debe en parte a un aumento en el precio de los lingotes en sí", explica Paweł Mazurek.
"Los inversores privados invierten en oro de forma virtual, pero hay una notable preferencia por los lingotes físicos, sobre todo los de menor peso: lingotes de 1-50 gramos y monedas de lingotes.
El porcentaje de polacos que admiten poseer oro en su cartera, según diversas encuestas, es del 10-15%, bajo en comparación con nuestros vecinos occidentales. Sin embargo, la concienciación es cada vez mayor: cada vez más personas, hasta ahora centradas en el sector inmobiliario o los activos digitales, diversifican sus carteras hacia los metales preciosos.
Paweł Mazurek comenta: "En comparación con nuestros vecinos occidentales, los polacos salimos bastante mal parados en cuanto al porcentaje de personas que aseguran su patrimonio en activos físicos como el oro o la plata. Sin embargo, el número de inversores y de personas que deciden comprar lingotes físicos está aumentando, y estamos observando una tendencia a que personas que hasta ahora habían invertido principalmente en bienes inmuebles o en diversos tipos de activos digitales decidan, no obstante, asegurar su patrimonio en metales físicos".
En comparación, en Alemania, los hogares privados y los inversores poseen colectivamente más oro que el Estado. La estimación es de unas 9.000-9.300 toneladas (incluidas unas 5.229 toneladas en forma de lingotes y monedas y 3.805 toneladas de joyas), mientras que el Bundesbank posee entre 3.350 y 3.378 toneladas. En Polonia, la situación es inversa: las reservas estatales del NBP ascienden actualmente a unas 550 toneladas (con un plan para aumentarlas a 700 toneladas), mientras que las tenencias privadas de los ciudadanos se estiman entre 200 y 500 toneladas.
A principios de 2023, los polacos poseían en total unas 149 toneladas de oro en forma física, lo que supone una media de casi 3 gramos de oro por persona. Del mismo modo, en los alemanes es de unos 103 gramos por persona.
India lidera definitivamente el mundo, con unas 26.000-34.600 toneladas en manos de particulares, principalmente en forma de joyas y formas de inversión transmitidas de generación en generación. China ocupa el segundo lugar, con unas 23.000-31.000 toneladas, debido a su fuerte tradición y a la conservación de la riqueza; Estados Unidos tiene unas 26.000 toneladas de oro privado, incluidas inversiones y joyas.
Otro país destacado es Turquía, con una gran demanda y una acumulación de decenas de miles de toneladas; según el Consejo Mundial del Oro, los turcos compraron 80 toneladas de oro en 2022. Allí, el giro hacia el oro se debe a la hiperinflación (hasta un 80% anual) y a la falta de confianza en la lira turca.
Otros países, como Tailandia, Arabia Saudí, Vietnam, Egipto e Irán, también tienen importantes tenencias, que van de cientos a varios miles de toneladas, impulsadas por las tradiciones culturales y la conservación de la riqueza. En los países asiáticos y Oriente Medio, la propiedad privada es enorme, pero a menudo más relacionada con la joyería y el patrimonio familiar que con la pura inversión financiera.
El fervor de los bancos centrales, una señal para los inversores particulares
Los bancos centrales, desde el Banco Central Europeo hasta los de China, India y EE.UU., llevan años acumulando oro en cantidades récord. 2025 fue el cuarto año consecutivo de compras de este tipo. El objetivo es diversificar las reservas y reducir la dependencia del dólar estadounidense, que, en una época de fragmentación geopolítica, se está volviendo crucial.
Según Pawel Mazurek, esto debería ser una señal para los inversores privados. "Creo que están tomando ejemplo de los bancos centrales, porque el oro físico que compran los bancos centrales es para cubrir las finanzas soberanas. Así que, dado que los bancos centrales están realizando compras tan grandes y acumulando tal cantidad de oro físico, es una señal de que los inversores particulares también deberían plantearse asegurar su patrimonio privado en lingotes físicos".
Cambio de conciencia de los inversores: una tendencia más profunda
Patrice Mesnier, fundador de Oldenburg Capital Partners en Luxemburgo, considera que la demanda actual es algo más que una reacción a los titulares. "La reacción inmediata es previsible: cuando se produce una ruptura geopolítica importante, los compradores privados recurren a monedas y lingotes. Lo que distingue el momento actual es la persistencia de esta demanda", explica para 'Euronews'.
Incluso apunta a una evolución del pensamiento en este sentido. "La demanda minorista de oro físico se había ido acumulando durante meses, mucho antes de la reciente escalada política. Lo que ha cambiado, sin embargo, es que la compra ya no es puramente defensiva.
Los inversores entienden cada vez mejor que la escasez de oro es fija, mientras que la oferta de dinero fiduciario es volátil y reactiva, y este cambio de conciencia no desaparece tan pronto como los titulares se calman". También lo relaciona con la erosión de la confianza.
"A un nivel más profundo, hay una lenta erosión de la confianza en los activos denominados en dólares, el efecto inflacionista de la persistente fragmentación geopolítica, y una creciente toma de conciencia, ya no sólo en los círculos institucionales, de que el oro conserva un valor intrínseco estable precisamente porque su producción no puede aumentar significativamente", explica Mesnier a 'Euronews'. "Las reservas de oro que ya están 'sobre la superficie' son enormes, las reservas que quedan en los yacimientos son limitadas, y lo que está ocurriendo ahora no cambia mucho esta realidad fundamental".
Las ventajas del oro físico: ¿por qué no las inversiones virtuales?
¿Por qué los inversores siguen optando por los lingotes físicos cuando existen diversas alternativas virtuales? Aneta Mazurek, de la Casa de la Moneda de Mazovia, apunta en primer lugar a la movilidad.
"¿Qué podían llevarse los ucranianos cuando huyeron de la guerra en 2022? Lo que pudieran meter físicamente en sus bolsillos o maletas. Podemos tener obras de arte, podemos tener pisos, coches, pero eso tiene que poder trasladarse en caso de emergencia. Y el oro es el único activo que puedes llevar contigo de forma segura y simplemente correr con él".
En segundo lugar, recuerda las ventajas fiscales. Según la legislación de la Unión Europea, el suministro, la adquisición intracomunitaria y la importación de oro de inversión están exentos de IVA.
En tercer lugar, la liquidez mundial: "En realidad, el oro puede venderse en todo el mundo por cualquier divisa. Es muy líquido. Así que, en realidad, a la hora de comprarlo es muy sencillo, porque basta con tener el dinero y pagarlo. Y a la hora de vender es exactamente lo mismo. El oro siempre tiene demanda".
Aneta Mazurek añade que el oro es fácilmente divisible, disponible en formas como los combibars (lingotes que se dividen como el chocolate), y fácil de almacenar. "Un kilogramo que vale 600.000 libras (692.000 euros) cabe en el bolsillo como un smartphone", compara Aneta Mazurek.
El precio del oro terminó 2025 en torno a los 4.000 dólares (3.455 euros) la onza, llegando a alcanzar los 5.500 dólares (4.750 euros) en enero de 2026. Este repunte estuvo impulsado no sólo por la geopolítica, sino también por la crisis inflacionista.
Actualmente, el precio del oro ronda los 5.100 dólares (4.400 euros), pero las previsiones para finales de 2026 de analistas de instituciones como JP Morgan, Wells Fargo, UBS, CIBC, Deutsche Bank y Société Générale apuntan incluso a niveles superiores a los 6.000 dólares. En cambio, según el Consejo Mundial del Oro, las existencias mundiales de oro extraído ascienden a casi 7.000 millones de onzas, con un valor de unos 35,6 billones de dólares.