Los líderes empresariales aseguran que la claridad de las políticas del emirato y su historial de ejecución lo convierten en una apuesta sólida en mercados volátiles.
Mientras las tensiones geopolíticas sacuden los mercados y los inversores se vuelven más selectivos a la hora de decidir dónde colocar su dinero, Dubái reivindica su estabilidad y las ventajas de invertir a largo plazo.
La economía diversificada del emirato, que abarca comercio, logística, finanzas, turismo y tecnología, ha sido durante años su principal carta de presentación.
Sin embargo, los líderes empresariales reunidos allí aseguran que el contexto ha cambiado y que los inversores ya no persiguen el crecimiento a cualquier precio. Ahora buscan certidumbre en las políticas, marcos regulatorios claros y una capacidad de ejecución demostrable. En esos parámetros, sostienen los defensores de Dubái, el emirato compite bien.
"Incluso en el escenario actual, siento una calma general y una gran claridad cuando tomo decisiones de inversión", declaró Siddharth Balachandran, presidente del Indian Business & Professional Council (IBPC) en Dubái. "Esto refleja mi absoluta confianza en Dubái y en sus fundamentos macroeconómicos a largo plazo".
La claridad, una ventaja competitiva
El recurso de un lenguaje de calma es deliberado y, en unos mercados volátiles, la capacidad de transmitir previsibilidad se ha convertido en un activo comercial en sí mismo. Los consejos empresariales que representan a decenas de nacionalidades en el emirato apuestan por ello.
Katy Keenan, directora ejecutiva de la British Chamber of Commerce Dubai, señaló la comunicación como una pieza clave de esa propuesta. "La implicación de los grupos de interés y la claridad en las comunicaciones son fundamentales en cualquier crisis", afirmó, y añadió que las empresas necesitan "actualizaciones con un canal de retorno".
Ese tipo de capacidad de respuesta institucional resulta decisivo para las multinacionales que comparan distintas jurisdicciones. La eficiencia regulatoria y la rapidez en la ejecución son ya tan importantes para los inversores como las grandes cifras de crecimiento, sobre todo para las compañías que gestionan su exposición en múltiples mercados.
Una plataforma, pero no una isla
Los valedores de Dubái procuran no exagerar. La conectividad del emirato, la misma cualidad que lo hace atractivo, también implica que esté expuesto a todo lo que ocurre fuera. Una desaceleración de las grandes economías, una interrupción de las rutas comerciales o un giro brusco en los mercados globales de capital también acaba repercutiendo en Dubái.
Kanat Kutluk, presidente del Turkish Business Council, aseguró que el emirato ofrece "un entorno estable y dinámico en el que las empresas de todo el mundo pueden crecer con confianza".
Werner Baumgartner, presidente del Austrian Business Council, lo definió como "una plataforma global para los negocios, el talento, el capital y la innovación". El énfasis en los resultados pasados es significativo.
"El historial de Dubái habla por sí solo... Está construido sobre una base que le permite adaptarse y prosperar", afirmó Peggy Scherpenberg, presidenta del Belgian Business Council. En el ámbito empresarial, esa capacidad de adaptación está puesta a prueba.
Las empresas se cubren mediante la diversificación de las cadenas de suministro y la planificación de escenarios, más que con una expansión directa, un cambio que Evangeline Monjardin, presidenta del Philippine Business Council, atribuye a "políticas proactivas, una sólida preparación institucional y una robusta colaboración público-privada".