Con una fortuna que lo sitúa entre las personas más ricas del planeta, el fundador de Inditex refuerza su posición como principal referente del negocio inmobiliario a nivel mundial.
Uno de los hombres más ricos del planeta, el empresario español Amancio Ortega, ha alcanzado un nuevo hito en su trayectoria al situarse como el mayor propietario inmobiliario del mundo, según estimaciones recientes del sector. Este logro consolida su transición desde el negocio textil hacia un modelo de inversión centrado en activos inmobiliarios de alto valor.
El fundador de Inditex, dueño de marcas como Zara, Pull&Bear y Oysho, ha construido durante años una extensa red de propiedades repartidas por distintos países. Su cartera supera las 200 adquisiciones y está valorada en torno a los 25.000 millones de dólares (unos 21.200 millones de euros), lo que le permite superar a otros grandes inversores internacionales del sector.
Gran parte de esta expansión ha sido posible gracias a los dividendos generados por su participación mayoritaria en la compañía textil, que posteriormente ha reinvertido en edificios emblemáticos, oficinas y espacios comerciales situados en ubicaciones estratégicas de grandes ciudades.
Durante los últimos años, Ortega, de 90 años, ha intensificado su actividad compradora, incorporando activos de gran tamaño y relevancia internacional. Entre ellos destacan sedes corporativas, complejos comerciales y propiedades vinculadas a grandes empresas tecnológicas, lo que refuerza su perfil como inversor conservador que prioriza inmuebles consolidados frente a operaciones de mayor riesgo.
Además, su estrategia no se limita al sector inmobiliario. A través de su sociedad inversora, el empresario también ha diversificado su presencia en áreas como la energía, las telecomunicaciones y las infraestructuras, ampliando así su influencia en distintos ámbitos económicos.