El FMI ha emitido su declaración final sobre la economía española. El diagnóstico es dual: España brilla en el corto plazo, superando a sus pares de la eurozona, pero se enfrenta a nubarrones estructurales —envejecimiento, baja productividad y crisis de vivienda— que amenazan con frenar su motor.
El informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2026 describe una economía española que ha mostrado una resiliencia notable. A pesar de la inestabilidad geopolítica en el mundo, España cerró 2025 con un crecimiento del 2,8%, muy por encima de la media de la eurozona, que se quedó en un 1,5%.
Sin embargo, el organismo advierte que este 'viento de cola' que impulsa al país empezará a amainar, proyectando una desaceleración gradual hasta el 2,1% en 2026 y el 1,8% en 2027.
Hay varios puntos a tener en cuenta si España quiere mantener un crecimiento robusto y evitar un frenazo en su economía.
La urgencia fiscal: reconstruir el colchón antes de la tormenta demográfica
España es un país envejecido y necesita mano de obra joven cualificada que pueda cotizar para mantener el sistema de pensiones y el Estado de bienestar.
El FMI es tajante: el fuerte ciclo económico actual es una oportunidad de oro que no se debe desaprovechar. El organismo insta a las autoridades españolas a acelerar la consolidación fiscal para "reconstruir el espacio fiscal" antes de que el coste del envejecimiento se dispare.
Según los datos del informe, el gasto público en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración aumentará de forma drástica: unos cuatro puntos porcentuales del PIB entre 2030 y 2050. Para evitar que la deuda se vuelva insostenible en el largo plazo, el FMI recomienda un ajuste anual del 0,5% del PIB entre 2026 y 2030. Además, el organismo pide que cualquier "sorpresa positiva" en los ingresos se utilice para ahorrar y no gastar, es decior, para reducir déficit y no para aumentar el gasto.
La deuda autonómica, el gran reto del Gobierno central
El análisis del FMI sobre las finanzas autonómicas subraya la necesidad de una reforma estructural profunda de la Ley Orgánica de Estabilidad Financiera. El organismo advierte que el sistema actual es excesivamente complejo y no ha logrado sus objetivos primordiales: reducir de forma efectiva la deuda regional y evitar el gasto procíclico.
La solución propuesta pasa por simplificar las reglas, alineándolas con el marco europeo y situando el límite de crecimiento del gasto primario neto como el eje central de la disciplina fiscal. Esto permitiría establecer sendas de ajuste personalizadas que garanticen la sostenibilidad de la deuda en cada región, reforzadas por mecanismos de corrección estrictos aplicados por el Ministerio de Hacienda en caso de incumplimiento.
Por otro lado, el informe valora los planes del Gobierno para absorber parte de la deuda autonómica y mejorar su financiación, pero lanza una advertencia sobre los riesgos de "riesgo moral" y el posible descontrol del gasto. El Fondo insiste en que cualquier condonación o aumento de transferencias debe ser estrictamente condicional a planes de consolidación creíbles y sostenibles.
Además, recomienda una transición gradual en la reforma del sistema de financiación para que el Gobierno central pueda compensar la pérdida de recursos y las comunidades tengan tiempo de absorber los fondos de manera eficiente. En este sentido, la transformación del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) en un verdadero "prestamista de última instancia", con tipos de interés que desincentiven su uso fuera de emergencias, se presenta como una medida clave para obligar a las regiones a retornar de forma autónoma a los mercados financieros.
El problema de la vivienda: una crisis que requiere medidas drásticas
Uno de los puntos más críticos del informe es el mercado inmobiliario. España se encuentra en un punto insostenible respecto a los problemas habitacionales. Vivir en grandes ciudadades, como Madrid o Barcelona, se ha convertido en una misión casi imposible ante el desrobitado precio de los alquileres y las viviendas en venta.
El FMI alerta de que la falta de asequibilidad está erosionando la movilidad laboral y la estabilidad financiera de los hogares. Con precios creciendo a doble dígito en algunas zonas. Por ello el organismo propone:
- Aumentar la oferta: acelerar los planes urbanísticos, liberar más suelo y simplificar las licencias.
- Revisar los controles de alquiler: el FMI sugiere que, a menos que se demuestre su eficacia, los controles de precios de la Ley de Vivienda deberían interrumpirse tras su periodo inicial de tres años, ya que hay indicios de que reducen la oferta de alquiler.
- Medidas prudenciales: introduce la recomendación de implementar límites para evitar que los bancos relajen sus estándares de concesión de hipotecas ante el encarecimiento de la vivienda.
Productividad y empleo: el reto de la calidad
Aunque el empleo sigue siendo el motor de la demanda interna, el FMI señala que España aún tiene un margen de mejora considerable. La brecha de innovación y el pequeño tamaño de las empresas españolas son lastres para la productividad.
El informe propone una serie de reformas:
- Políticas activas de empleo: vincular la financiación de los servicios públicos de empleo regionales a resultados reales de colocación.
- Salario Mínimo Interprofesional (SMI): aconseja que las subidas del SMI se guíen por el objetivo del 60% del salario medio neto, pero evitando una indexación automática a la inflación que pueda perjudicar a los trabajadores de menores ingresos.
- Incapacitación temporal: llama la atención sobre el aumento del gasto en bajas laborales (más del 1% del PIB), pidiendo un seguimiento más temprano para reincorporar a los trabajadores.
Fondos Europeos y el sector exterior
El informe reconoce que los fondos Next Generation EU (NGEU) seguirán apoyando la inversión en 2026, aunque critica la lentitud en la ejecución y la complejidad de los incentivos fiscales para I+D.
En el sector exterior, el FMI nota un cambio estructural: mientras el turismo se ralentiza, las exportaciones de servicios no turísticos están ganando peso, compensando la debilidad de las exportaciones de bienes, afectadas por los aranceles de Estados Unidos.
El veredicto del FMI es claro: España está en una posición envidiable hoy, pero no puede perder de vista los retos del mañana. La fragmentación política interna se señala como un riesgo que podría impedir las reformas ambiciosas que el país necesita.
En definitiva, el organismo pide aprovechar el dinamismo actual para sanear las cuentas públicas y liberalizar los mercados, asegurando que el crecimiento sea sostenible cuando los factores externos dejen de soplar a favor.