El gigante naviero danés Maersk dijo este jueves que mantiene sus previsiones para 2026 pese a la guerra en Oriente Medio y la incertidumbre por las rutas comerciales del estrecho de Ormuz.
El gigante naviero Maersk registró un fuerte descenso de beneficios en los tres primeros meses del año, pese a la sólida demanda de transporte de contenedores.
El beneficio neto entre enero y marzo cayó hasta 100 millones de dólares (85 millones de euros), aproximadamente doce veces menos que un año antes, cuando los resultados se vieron impulsados por una demanda excepcionalmente fuerte de transporte marítimo.
Los ingresos se redujeron un 2,6 % hasta situarse ligeramente por debajo de 13.000 millones de dólares (11.000 millones de euros), mientras que el beneficio por acción bajó a 4 dólares, desde los 74 dólares del mismo trimestre del año pasado.
La compañía con sede en Copenhague señaló que la debilidad de las tarifas en su división Ocean fue el principal lastre para los resultados, aunque un aumento del 9,3 % en los volúmenes del conjunto del negocio ayudó a compensar parte de la caída.
Maersk afirmó que el conflicto en Oriente Medio solo tuvo un impacto directo limitado en los resultados del primer trimestre, pero advirtió de que ha añadido nuevas dosis de incertidumbre a las perspectivas mundiales.
"El conflicto en Oriente Medio, que comenzó el 28 de febrero de 2026, ha introducido una capa adicional de incertidumbre", señaló la empresa en un comunicado.
Añadió que el tráfico por el estrecho de Ormuz seguía "prácticamente paralizado", mientras que el empeoramiento del ánimo ha lastrado la confianza de los consumidores.
Aun así, la demanda mundial de transporte de contenedores aumentó entre el 3 % y el 5 % en el trimestre.
El consejero delegado, Vincent Clerc, aseguró que la demanda se ha mantenido resistente en la mayoría de las regiones.
"Hemos visto una fuerte demanda en la mayoría de las regiones este trimestre, lo que ha respaldado un sólido crecimiento de volúmenes en nuestros tres segmentos de negocio", afirmó.
Pero advirtió de que la volatilidad sigue siendo elevada en el transporte marítimo, con un exceso de capacidad que continúa presionando a la baja las tarifas.
Maersk mantuvo sin cambios sus previsiones para el conjunto del año y señaló que sigue esperando que la demanda mundial de contenedores crezca entre el 2 % y el 4 % en 2026, en línea con la evolución del mercado en general.
No obstante, alertó de que el sector continúa afrontando un exceso de oferta por la entrada en servicio de nuevos buques, junto a la incertidumbre sobre cuándo podrán reabrirse plenamente las principales rutas a través del mar Rojo y el estrecho de Ormuz.
El precio de las acciones de Maersk perdía un 4 % en el Nasdaq de Copenhague, en Dinamarca, a las 10:30 CET.
La industria naviera, bajo presión
El conjunto del sector marítimo también lidia con las interrupciones.
Cientos de buques siguen varados en el golfo Pérsico más de dos meses después del inicio del conflicto con Irán, lo que encarece los costes y altera los flujos comerciales. Entre las cargas retenidas en la región figuran crudo, productos refinados y fertilizantes, mientras que miles de marinos permanecen a bordo de barcos sin poder moverse con libertad.
Según estimaciones del Ejército estadounidense, más de 1.550 buques con unos 22.500 marinos a bordo se encuentran dentro del golfo Pérsico.
Las primas de seguros para los barcos que operan en la zona también se han disparado por la amenaza de ataques, lo que añade presión a unos operadores que ya se enfrentan al encarecimiento del combustible.
El grupo naviero alemán Hapag-Lloyd señaló que las alteraciones en torno a Ormuz le cuestan unos 60 millones de dólares (51 millones de euros) a la semana, debido sobre todo al aumento de las facturas de combustible y seguros.
Los analistas advierten de que, incluso si el estrecho se reabre pronto, es poco probable que los mercados vuelvan rápidamente a la normalidad.
Kaho Yu, responsable de energía y recursos en Verisk Maplecroft, apuntó que refinerías, navieras y operadores de materias primas seguirán siendo prudentes hasta que haya pruebas claras de que ha desaparecido la amenaza de nuevas interrupciones.
"Es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a los supuestos previos a la crisis", afirmó.