Mientras la industria automovilística alemana atraviesa dificultades, las empresas de defensa aprovechan la situación para captar fábricas, talento y tecnología del sector.
Además de coches y monoplazas de Fórmula 1, ¿podría Mercedes-Benz convertirse también en sinónimo de defensa en el futuro? Según su consejero delegado, Ola Källenius, no es una posibilidad descartable.
En una entrevista concedida al 'Wall Street Journal', el directivo se mostró abierto a una eventual participación de la compañía en la industria europea de defensa.
"El mundo se ha vuelto más impredecible, y creo que está bastante claro que Europa necesita desarrollar sus capacidades de defensa", afirmó Källenius. "Si podemos desempeñar un papel positivo en ello, estaríamos dispuestos a hacerlo".
El responsable no detalló ningún plan concreto, pero dejó claro que un posible negocio en defensa sería complementario y tendría un peso limitado frente a la actividad principal de fabricación de automóviles. Por ahora, el grupo no ha emitido una declaración oficial sobre proyectos específicos.
¿Defensa en lugar de coches?
Mercedes-Benz no es el primer fabricante que explora posibles vías en el sector militar. Volkswagen también estudia oportunidades en este ámbito. Su consejero delegado, Oliver Blume, ha señalado que la compañía decidirá este año si puede fabricar vehículos de transporte militar en su planta de Osnabrück. No obstante, ha subrayado que el grupo no producirá ni armas ni tanques.
En paralelo, la industria de defensa se acerca cada vez más al sector del automóvil. Rheinmetall está analizando la posibilidad de reconvertir algunas de sus plantas vinculadas a la automoción en Neuss y Berlín para fabricar equipos militares.
Además, la compañía estaría considerando hacerse cargo de instalaciones completas del sector automovilístico en crisis, con especial atención a la planta de Volkswagen en Osnabrück, cuyo futuro es incierto.
Aun así, el consejero delegado de Rheinmetall, Armin Papperger, se ha mostrado prudente. Las instalaciones actuales solo son aptas de forma limitada para la producción de armamento y su reconversión supondría un elevado coste. Antes de construir nuevas fábricas, la empresa evaluará estas opciones.
Otras compañías de defensa también se están beneficiando de la crisis del sector automovilístico alemán. La empresa aeroespacial Hensoldt, por ejemplo, está incorporando mano de obra cualificada procedente de firmas como Continental AG o Bosch. "Nos beneficiamos de las dificultades de la industria automovilística", afirmó su director general, Oliver Dörre.
La defensa crece, pero la automoción sigue dominando
La industria automovilística alemana atraviesa un momento complicado. Los elevados costes, la débil demanda en Europa, la creciente competencia de China y las amenazas arancelarias de Estados Unidos están presionando a los fabricantes.
En febrero, Mercedes-Benz informó de una caída del beneficio de alrededor del 49%, al pasar de 10.400 millones de euros a 5.300 millones en 2025, mientras que la facturación descendió un 9%. A excepción de BMW, todos los grandes fabricantes alemanes han anunciado recortes de plantilla en sus plantas nacionales.
Frente a esta situación, la industria de defensa vive un auge. Según el instituto de investigación para la paz Sipri, los 100 mayores fabricantes de armas del mundo alcanzaron un récord de ventas en 2024.
Sin embargo, sigue siendo dudoso que este sector pueda compensar la debilidad de la automoción. Las magnitudes son muy diferentes: solo la industria automovilística alemana generó más de 540.000 millones de euros en ventas en 2024.
Por su parte, la industria de defensa está muy por debajo de esa cifra. En 2023, las cinco mayores empresas alemanas del sector facturaron en conjunto menos de 30.000 millones de euros.