Los mercados asiáticos subieron el viernes, después de que el Dow Jones cerrara en otro máximo histórico, con varias tecnológicas de IA y chips rebotando mientras otras prolongaban sus recientes caídas.
Las bolsas asiáticas subieron en su mayoría este viernes, siguiendo la estela de un nuevo máximo histórico del Dow Jones en Wall Street, mientras algunas de las acciones ligadas a la inteligencia artificial castigadas por las ventas de esta semana empezaban a recuperarse y otras seguían cayendo.
La volatilidad fue mucho más contenida que en la jornada anterior, cuando el temor a unas valoraciones excesivas en el sector tecnológico provocó desplomes de las compañías de semiconductores en toda la región.
En el momento de redactar esta información, el Kospi de Corea del Sur encabezaba el rebote, con una subida de más del 4 % que le permitía recuperar parte del desplome de casi el 8 % sufrido el jueves. Samsung Electronics, la mayor empresa del país y un importante fabricante de chips, saltaba un 7 %, mientras que su rival más pequeño en memorias, SK Hynix, avanzaba un 4,9 %.
En Tokio, el Nikkei 225 añadió un 1 %, apoyado en el salto del 6,6 % del fabricante de memorias Kioxia, aunque el proveedor de equipos para semiconductores Tokyo Electron cedió un 2,5 %.
En otros mercados, el Hang Seng de Hong Kong ganaba un 1,7 % y el Shanghai Composite subía un 0,7 %, mientras que el S&P/ASX 200 australiano avanzaba un 1,3 % y el Taiex taiwanés rompía la tendencia con un descenso del 0,6 %.
En cuanto a las bolsas europeas, tanto el Euro Stoxx 50 como el más amplio Stoxx 600 paneuropeo abrieron con movimientos dentro de una horquilla del 0,3 %.
El FTSE 100 británico, el DAX 30 alemán, el CAC 40 francés y el FTSE MIB italiano cotizaban entre un 0,1 % y un 0,3 % al alza.
El IBEX 35 español y el FTSE MIB italiano lideraban el grupo y subían en torno a un 0,4 %.
Wall Street marca récord: empleo más frío y repunte del petróleo
Los índices de Estados Unidos cerraron con signo mixto el jueves, pero el Dow Jones logró un nuevo máximo, con un avance del 1,1 % hasta los 52.900 puntos.
El más amplio S&P 500 terminó prácticamente plano pese a que siete de cada diez de sus valores subieron, lastrado por un nuevo retroceso de las empresas de chips, mientras que el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, cayó un 0,8 %.
El ánimo de los inversores se vio apoyado por unos datos que mostraron que los empleadores estadounidenses crearon 57.000 puestos de trabajo el mes pasado, muy por debajo de los 100.000 previstos y por debajo también de la cifra de mayo.
Un mercado laboral más frío podría aliviar las presiones inflacionistas y, con el petróleo de nuevo por debajo de los niveles previos a la guerra en Irán, restar argumentos a la Reserva Federal para subir los tipos de interés de forma reiterada este año, un escenario que los inversores verían con buenos ojos.
Los valores vinculados a las criptomonedas también se fortalecieron, después de que Bitcoin subiera alrededor de un 2 %, lo que impulsó a Robinhood y Coinbase.
Aun así, las apuestas ligadas a la inteligencia artificial siguieron bajo presión.
Micron borró las ganancias iniciales y terminó cediendo un 5,5 %, un día después de desplomarse un 10,6 %, mientras que Lam Research se hundió más de un 10 % y Nvidia, cuya capitalización ronda ya los 4,7 billones de dólares, retrocedió un 1,4 %.
En el mercado petrolero, el crudo Brent, referencia internacional, subía un 1 % hasta situarse en torno a 73 dólares por barril a primera hora del viernes, mientras que el crudo estadounidense añadía un 0,5 % hasta unos 69 dólares, con las cotizaciones aún por debajo de los niveles previos al inicio de la guerra en Irán a finales de febrero.