La aerolínea de bajo coste easyJet respalda ahora la oferta de compra de 5.700 millones de libras (6.600 millones de euros) del fondo estadounidense Apollo y abandona a los pocos días el apoyo a un postor rival.
EasyJet afirmó el viernes que había llegado a un acuerdo de principio para aceptar la oferta en efectivo de Apollo Global Management de 7,15 libras por acción, valorada en unos 5.700 millones de libras (6.600 millones de euros), una propuesta que el consejo considera un "resultado superior" para los accionistas frente a las 6,90 libras por acción ofrecidas por la firma estadounidense de capital riesgo Castlelake.
La aerolínea con sede en Luton, que solo el pasado domingo había aceptado la propuesta de Castlelake, aseguró que ya "no tiene intención de recomendarla".
Los inversores acogieron con satisfacción la puja, las acciones de easyJet subieron en torno al 15 % hasta situarse en unas 6,75 libras el viernes por la mañana, su nivel más alto desde principios de 2022, aunque siguen por debajo del precio ofrecido por Apollo.
La oferta supone una prima del 81 % sobre las 3,94 libras a las que easyJet cerró el 28 de mayo, último día de negociación antes de que se hiciera pública la entrada en escena de Castlelake, una valoración que refleja hasta qué punto la aerolínea se había desplomado.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán disparó el precio del queroseno y alteró los planes de viaje, las acciones de easyJet llegaron a perder más de un tercio de su valor antes de que apareciera el interés comprador.
El deterioro quedó patente en las cuentas.
En mayo la aerolínea informó de una pérdida neta ajustada tras impuestos de 377 millones de libras (442 millones de euros) en los seis meses hasta finales de marzo, un 27 % más abultada que un año antes, pese a que los ingresos aumentaron un 12 % hasta 3.950 millones de libras (4.600 millones de euros).
Advirtió de que la segunda mitad del ejercicio también se vería afectada por unos costes de combustible más elevados y por una menor visibilidad sobre las reservas, aunque el consejero delegado, Kenton Jarvis, sostuvo que easyJet está "bien posicionada" para capear estas turbulencias.
En el conjunto del sector, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) advirtió el mes pasado de que los beneficios de las aerolíneas a escala mundial van camino de reducirse a la mitad este año.
El problema de Bruselas
El obstáculo al que se enfrentan ahora ambos oferentes está en la legislación de la UE, que exige que las aerolíneas que operan dentro del bloque pertenezcan mayoritariamente y estén bajo control efectivo de Estados miembros de la UE o de ciudadanos europeos que cumplan los requisitos.
Castlelake había planteado cumplir esa norma asociándose con dos ejecutivos irlandeses del sector aeronáutico, Peter Bellew y Mark Breen, que habrían ostentado una participación de control a través de una sociedad con sede en la UE.
La preocupación por estos obstáculos regulatorios ayuda a explicar por qué las acciones de easyJet se han quedado por debajo de los precios ofertados. Apollo, por su parte, afirma que dará "todos los pasos necesarios" para lograr la autorización de la operación y cualquier visto bueno relacionado con el Reglamento de Subvenciones Extranjeras de la UE.
Apollo también se ha comprometido a mantener la marca easyJet prorrogando la licencia vigente con easyGroup, el vehículo del fundador Sir Stelios Haji-Ioannou, que junto con su familia posee en torno al 15 % de la aerolínea y cobra un canon sobre sus ingresos.
Esa promesa puede resultar decisiva para ganarse al accionista más influyente de la compañía, ya que ninguna de las ofertas es todavía firme.
Según las normas británicas sobre opa, Castlelake debe decidir a más tardar el 3 de agosto si presenta una oferta o se retira, mientras que Apollo tiene como fecha límite el 7 de agosto.
Si finalmente prospera un acuerdo, easyJet abandonará la Bolsa de Londres y se sumará a la última oleada de compañías británicas compradas por capital extranjero este año.