Siete países europeos superan el nivel de deuda empresarial fijado por la Comisión Europea, pero las cifras dibujan un panorama más complejo: la financiación multinacional, y no la debilidad de las empresas, explica buena parte de la clasificación.
Cuando Europa se preocupa por la deuda, la atención suele centrarse en los gobiernos. Pero las empresas también se endeudan y los países donde las compañías deben más no son necesariamente los que cabría esperar.
Los nuevos datos de Eurostat muestran que la deuda empresarial varía de forma acusada en toda la Unión Europea. Siete Estados miembros presentan una deuda corporativa que supera el umbral de alerta de la Comisión Europea, situado en el 85% del PIB, aunque con algunos matices.
Las cifras ponen de manifiesto una brecha llamativa, algunas de las mayores economías europeas tienen una deuda empresarial relativamente moderada, mientras que varios de los centros financieros más pequeños del bloque encabezan la clasificación.
Qué miden estas cifras
El indicador compara la deuda de las empresas no financieras con el producto interior bruto de cada país.
Incluye préstamos bancarios y valores de deuda como bonos corporativos, y excluye bancos, aseguradoras y otras instituciones financieras.
También se excluyen los préstamos entre empresas radicadas en el mismo país para evitar la doble contabilización.
En el conjunto de la Unión Europea, la deuda corporativa se situaba en el 70,1% del PIB a finales de 2025.
En la eurozona, la ratio era ligeramente superior, del 71,6%. Ambas cifras están cerca de su nivel más bajo en casi veinte años, lo que refleja un sólido crecimiento económico nominal en los últimos años que ha superado el aumento del endeudamiento empresarial.
Por qué importa el umbral de alerta del 85%
La Comisión Europea utiliza el umbral del 85% del PIB dentro de su Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos.
Este indicador de referencia se introdujo tras la crisis financiera global y la crisis de deuda soberana de la eurozona como señal de un posible endeudamiento excesivo del sector privado.
Superar ese umbral no implica automáticamente una situación de estrés financiero ni activa sanciones.
Más bien lleva a la Comisión a evaluar si el elevado nivel de deuda responde a vulnerabilidades económicas reales o a factores estructurales que inflan las estadísticas.
Los siete países europeos con mayor deuda empresarial
7. Bélgica, 90,6% del PIB
La posición de Bélgica se debe en gran medida a su papel histórico como base de multinacionales que gestionan su financiación interna.
Durante años, grandes grupos internacionales han creado sociedades financieras en Bélgica para aprovechar regímenes fiscales favorables. En consecuencia, buena parte de la deuda refleja financiación intragrupo más que préstamos a empresas operativas belgas.
El Banco Nacional de Bélgica estima que, una vez se eliminan estas operaciones de financiación interna, la deuda de las empresas baja hasta alrededor de dos tercios del PIB, muy por debajo de la cifra de Eurostat.
6. Francia, 91,6% del PIB
Francia es un caso distinto.
A diferencia de varios países que figuran por encima en la clasificación, su elevada deuda empresarial se considera en general un problema macroeconómico real y no un artefacto estadístico.
El Banco de Francia ha señalado en reiteradas ocasiones que las empresas francesas son las más endeudadas entre las grandes economías de la eurozona. Incluso teniendo en cuenta las importantes reservas de liquidez de muchas compañías, su nivel de apalancamiento sigue muy por encima de la media de la eurozona.
El banco central también ha advertido de que las empresas francesas afrontan unos costes de servicio de la deuda relativamente elevados en comparación con muchos de sus homólogos europeos.
5. Países Bajos, 106,3% del PIB
Los Países Bajos deben buena parte de su posición en la clasificación a su papel como centro financiero internacional.
Según la Comisión Europea, las multinacionales representan en torno al 60% de toda la deuda empresarial registrada en el país. Gran parte de ese endeudamiento corresponde a financiación entre distintas partes de un mismo grupo corporativo.
El banco central neerlandés lleva tiempo señalando la extensa red de sociedades que canalizan inversiones internacionales sin desarrollar una actividad empresarial significativa en el propio territorio neerlandés.
Si se excluyen estas entidades, la deuda de las empresas neerlandesas resulta mucho menos llamativa.
4. Chipre, 107,3% del PIB
Chipre sigue un patrón similar, pero a una escala aún mayor.
El Banco Central Europeo calcula que las empresas con poca o ninguna actividad económica real concentran la mayor parte de los activos y pasivos internacionales del país.
Más del 80% de la inversión transfronteriza que pasa por Chipre se canaliza a través de estas entidades de propósito especial.
Como resultado, una gran parte de la deuda recogida en las estadísticas oficiales refleja estructuras de financiación internacionales más que préstamos a empresas que operan en la economía chipriota.
3. Suecia, 108,6% del PIB
Suecia es uno de los pocos países en la parte alta de la tabla donde la deuda refleja principalmente el endeudamiento de empresas nacionales.
Una parte importante está concentrada en el mercado inmobiliario comercial.
Las inmobiliarias suecas se endeudaron intensamente durante los años de tipos de interés excepcionalmente bajos, financiándose tanto a través de los bancos como en los mercados de bonos.
Cuando los tipos de interés subieron con fuerza después de 2022, el sector se convirtió en una de las principales vulnerabilidades financieras del país.
2. Dinamarca, 115,4% del PIB
El elevado nivel de endeudamiento empresarial de Dinamarca también es en gran medida real.
Las principales multinacionales del país, entre ellas Novo Nordisk, DSV, Carlsberg y Ørsted, recurren cada vez más a los mercados internacionales de bonos para financiar su expansión.
Según Danmarks Nationalbank, la emisión de deuda corporativa en forma de bonos se ha triplicado en los últimos cinco años.
La mayor parte de esa deuda está en manos de inversores extranjeros y a menudo se emite a través de filiales con sede fuera de Dinamarca, lo que refleja el carácter global de las empresas danesas.
1. Luxemburgo, 251,1% del PIB
Luxemburgo juega en una liga aparte.
La deuda de las empresas equivale a más de dos veces y media la producción económica anual del país, de lejos la ratio más alta de la Unión Europea.
Sin embargo, el propio banco central luxemburgués advierte de que esta cifra se presta fácilmente a confusión.
Luxemburgo acoge a miles de sociedades holding y de financiación de propiedad extranjera cuya deuda se compensa en gran medida con activos financieros.
Más que indicar un endeudamiento excesivo de las empresas nacionales, la cifra refleja el papel de Luxemburgo como uno de los principales centros mundiales de financiación corporativa internacional.
Italia y Grecia muestran el caso contrario
Quizá la mayor sorpresa se encuentra en el extremo opuesto de la clasificación.
A pesar de soportar las mayores cargas de deuda pública de la Unión Europea, del 146% del PIB en Grecia y del 137% en Italia a finales de 2025, sus sectores empresariales figuran entre los menos endeudados de la eurozona.
La deuda corporativa se situaba en el 58,6% del PIB en Grecia y en el 55,1% en Italia, en ambos casos muy por debajo de la media de la UE.
En los dos países, la deuda se concentra principalmente en el sector público y no en las empresas privadas.
Por qué los países pequeños dominan la clasificación
Cuatro de los cinco países que encabezan la lista, Luxemburgo, Países Bajos, Chipre y Bélgica, son economías relativamente pequeñas.
Esto se explica en gran medida por su papel como centros financieros internacionales.
Estos países albergan miles de sociedades holding y vehículos de financiación que las multinacionales utilizan para gestionar inversiones y flujos de financiación interna a través de las fronteras.
Aunque estas entidades suelen tener una actividad económica limitada en el país de acogida, en las estadísticas oficiales se clasifican como empresas no financieras.
Un detalle metodológico importante también contribuye a inflar las cifras.
Eurostat excluye los préstamos entre empresas radicadas en el mismo país, pero la financiación entre sociedades de un mismo grupo multinacional se mantiene en las cuentas cuando cruza fronteras nacionales.
En los centros financieros internacionales, estos flujos intragrupo transfronterizos representan una parte importante de la deuda empresarial registrada y elevan las ratios oficiales.
Esto explica que los bancos centrales de países como Bélgica y Luxemburgo publiquen indicadores alternativos que excluyen estas estructuras de financiación y muestran niveles de endeudamiento empresarial interno sustancialmente más bajos.
Qué muestra realmente esta clasificación
A primera vista, los datos parecen indicar que las empresas más endeudadas de Europa se concentran en Luxemburgo, Chipre y Países Bajos.
En realidad, las cifras hablan tanto de los lugares donde las multinacionales optan por organizar sus finanzas como del endeudamiento de las empresas nacionales.
Cuando se elimina el efecto de los centros internacionales de financiación, el panorama cambia de forma considerable.
Francia destaca como la gran excepción, la única gran economía europea que combina un elevado nivel de deuda pública con un endeudamiento empresarial realmente alto.
A diferencia de varios de los pequeños países que encabezan la clasificación, el propio banco central francés considera que el apalancamiento de las empresas constituye una auténtica vulnerabilidad macrofinanciera y no solo una distorsión estadística.