Las grandes petroleras dispararon sus beneficios en primavera mientras la guerra entre EE.UU. e Irán encarecía la energía y agravaba la escasez de combustible.
El conflicto, que entra ahora en su sexto mes, ha frenado la mayor parte del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, un paso angosto que antes servía de ruta de suministro para una quinta parte del petróleo y el gas natural del mundo. Con el suministro global restringido, los precios del Brent, el crudo de referencia internacional, se dispararon desde unos 70 dólares (60,20€) hasta superar los 100 dólares (86,00€) por barril durante buena parte de marzo, abril y mayo, y en un momento dado llegaron a 126 dólares (108,36€).
Las ganancias que las compañías petroleras acumularon entre comienzos de abril y finales de junio podrían recibir un escrutinio adicional este año. Los precios de la gasolina, el diésel y el combustible para aviones aumentaron con fuerza en ese periodo, lo que incrementó los costes para los conductores y los pasajeros aéreos. En algunos países el suministro se quedó corto, lo que provocó episodios de racionamiento de combustible en Australia y el cierre de oficinas gubernamentales en Nepal y Sri Lanka.
Exxon Mobil informó el viernes de que sus beneficios del segundo trimestre se duplicaron hasta 14.530 millones de dólares (12.500 millones de euros), impulsados por una producción récord de diésel. La petrolera, con sede en Spring, Texas, obtuvo unos ingresos de 116.020 millones de dólares (99.780 millones de euros), un 42% más.
Chevron, con sede en Houston, casi cuadruplicó sus beneficios hasta 12.070 millones de dólares (10.380 millones de euros) y sus ingresos aumentaron un 56% hasta 70.060 millones de dólares (60.250 millones de euros).
Seis de las mayores compañías petroleras europeas registraron unos beneficios combinados en el primer trimestre de 22.000 millones de dólares (18.920 millones de euros), más de un 40% por encima de los del año pasado.
"Hay sectores en todo el mundo que están viviendo una crisis muy rentable, y los productores de petróleo son uno de ellos", señaló Patrick Galey, responsable de combustibles fósiles en Global Witness, una organización sin ánimo de lucro que investiga cuestiones medioambientales. "Si se compara con los cientos de millones de personas que sufren apagones programados, restricciones de electricidad, racionamiento, largas colas para conseguir alimentos, o las alteraciones en el suministro de fertilizantes y el posible impacto de todo ello en los precios de los alimentos, no creemos que sea un precio justificable que el resto del mundo deba pagar".
Los legisladores plantean gravar a las grandes petroleras
Las compañías energéticas como Exxon y Chevron no fijan el precio del petróleo estadounidense, que durante el trimestre osciló bruscamente entre 68 dólares (58,48€) y 115 dólares (98,90€) por barril. Ese precio viene determinado por la oferta y la demanda y por lo que están dispuestos a pagar los operadores, las refinerías y otros compradores.
Aun así, los demócratas del Congreso presentaron en marzo proyectos de ley para gravar a los grandes productores de petróleo por los beneficios que registren a partir de 2026 y destinar la recaudación de ese impuesto a los consumidores.
"Es razonable aplicar un impuesto sobre beneficios extraordinarios a unos beneficios desmesurados, en lugar de recortar los programas de alimentación infantil", dijo el senador demócrata por Rhode Island Sheldon Whitehouse, promotor de la versión en la Cámara Alta de la iniciativa.
La propuesta de Whitehouse y un proyecto paralelo presentado por el representante Ro Khanna, de California, modificarían el código fiscal estadounidense para imponer un impuesto por barril a las empresas que produzcan o importen al menos 300.000 barriles diarios de petróleo en 2025.
"El fin de semana pasado volvimos a superar los 4 dólares (3,44€) por galón en las gasolineras por las que pasé, y es un gasto muy elevado, sobre todo para las familias cuyos ingresos dependen de desplazarse de un trabajo a otro en la furgoneta o el camión", afirmó Whitehouse.
El Reino Unido y otros países europeos aplicaron en 2022 impuestos temporales sobre los beneficios extraordinarios de las compañías de combustibles fósiles. El Reino Unido los ha prolongado hasta 2030, según Tax Foundation Europe.
"Penalizar a las empresas que han apoyado a esos países y han seguido suministrando ese producto es una postura muy cortoplacista", declaró el consejero delegado de Exxon, Darren Woods, en una conferencia con inversores el viernes. "Cancelamos inversiones que teníamos previstas en Europa tras la última vez que aprobaron un impuesto sobre beneficios extraordinarios".
Las refinerías hacen caja mientras los consumidores pagan más por el combustible
Empresas como Exxon y Chevron, que también son propietarias de refinerías, están en la mejor posición para sacar partido de las condiciones actuales del mercado, señaló Tom Seng, profesor adjunto de finanzas energéticas en la Texas Christian University.
Las refinerías transforman el crudo en gasolina, diésel, combustible para aviones y gasóleo de calefacción. Los precios más altos de esos productos hicieron que el beneficio trimestral de las refinerías de Chevron fuera seis veces mayor en 2026, pese a procesar menos crudo y vender menos productos.
"La rentabilidad del negocio de refino, en términos porcentuales, se ha disparado", dijo Seng. "Ahora el petróleo tiene el precio que tiene por la guerra con Irán, pero, mientras tanto, las refinerías están ganando dinero a espuertas".
El mercado mundial de refino está desabastecido y, con países como Rusia y China que han dejado de exportar, empresas como Exxon y Chevron tienen que cubrir el déficit, explicó Rob Thummel, gestor sénior de cartera en Tortoise Capital. "Al mundo le va a faltar combustible para aviones, diésel y gasolina, así que probablemente sigamos viendo beneficios elevados en ese segmento".
A escala global, no todas las refinerías han podido conseguir el crudo que necesitan para atender la demanda desde que comenzó el conflicto, apuntó Timothy Fitzgerald, profesor de economía empresarial en la Universidad de Tennessee especializado en la industria petrolera.
Como resultado, las refinerías que disponen de suficiente petróleo para operar, incluidas las estadounidenses, están obteniendo beneficios importantes, especialmente cuando producen combustible para aviones y diésel, cuyo precio en Estados Unidos es alrededor de un 41% más alto que antes de que se bloqueara el estrecho de Ormuz.
"Si eres una empresa que posee una gran capacidad de refino, el panorama es bastante favorable", afirmó Fitzgerald.
Las refinerías estadounidenses están funcionando casi a plena capacidad y están en posición de beneficiarse de que algunas plantas de Oriente Medio y Rusia resultaran dañadas. Además, Asia no puede acceder al volumen de crudo de Oriente Medio que necesita para refinar.
"En última instancia, quienes pagan son los usuarios de esos servicios energéticos", subrayó Fitzgerald. "Los consumidores, personas como usted y como yo que compran gasolina o diésel al por menor o billetes de avión. Pero también significa que casi todo lo que adquirimos incorpora un contenido energético… y ahí es donde empieza la preocupación de que esto impulse nuevas subidas de costes".
No todas las compañías de petróleo y gas se benefician por igual
En el actual contexto geopolítico, algunas empresas salen ganando mientras otras salen perdiendo, comentó Fitzgerald.
"Si eres una compañía como un productor estadounidense de petróleo, incluso una multinacional con sede en Estados Unidos como Exxon o Chevron, con mucha producción fuera del Golfo, la situación es buena, vendes tu producto a un precio más alto", explicó.
Pero las compañías de Oriente Medio que no pueden aprovechar los precios elevados porque tienen dificultades para sacar su gas natural licuado por el golfo Pérsico o cuentan con numerosos yacimientos y plantas de procesamiento dañados tienen una visión muy distinta de los acontecimientos recientes, añadió Fitzgerald.
"Tu capacidad de vender cualquier cosa y el volumen que consigues sacar están tan limitados que tus ingresos caen en picado, mientras soportas costes de transporte y de seguridad más altos", señaló.
Exxon y Chevron no fueron tan rentables en el primer trimestre debido a la forma en que se negocia el petróleo, su primera oportunidad real para aprovechar los precios más altos llegó en abril. Las compañías que tenían grandes volúmenes de crudo almacenados en buques tanque y disponibles para operaciones en el mercado spot, incluidas algunas europeas, sí pudieron beneficiarse de los precios más altos de marzo, indicó Seng.