La Diada ha reunido este jueves al independentismo catalán, dividido por las diferencias entre sus formaciones, tal y como pusieron de manifiesto los enfrentamientos registrados la víspera entre grupos separatistas de izquierda y de derecha en Barcelona.
La celebración de la Diada de Cataluña ha vuelto a poner de manifiesto este viernes la división del independentismo catalán, con manifestaciones en Barcelona, Girona y Amposta y discursos que reclaman recuperar la fuerza del movimiento.
La jornada, marcada por el auge de la extrema derecha independentista de Aliança Catalana, llega después de los enfrentamientos registrados el jueves entre militantes de la izquierda independentista y seguidores de la formación de Sílvia Orriols, considerada por muchos como un partido de extrema derecha.
La polarización ha quedado reflejada en la propia movilización de Barcelona, convocada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural, el Consell de la República, la Associació de Municipis per la Independència (AMI), la Intersindical-CSC, Ciemen y los CDR. Las dos columnas de manifestantes han partido de la Gran Vía y de la plaza de la Catedral para confluir en la plaza de Catalunya, donde se han celebrado los discursos centrales.
El presidente de la ANC, Josep Vila, ha reclamado dar "continuidad y fuerza" al movimiento independentista y ha llamado a "volver a muscular el movimiento". Por su parte, el presidente de Òmnium, Xavier Antich, ha asegurado que se acerca el momento de volver a abordar "el conflicto político", que, tras diez años de "exilio y represión", solo se resolverá mediante la "autodeterminación".
La división interna también ha protagonizado los mensajes de los partidos. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha defendido una Cataluña integradora frente a quienes quieren "un búnker cada vez más pequeño y aislado".
El dirigente republicano ha advertido de que el miedo "alimenta el autoritarismo" y ha sostenido que la mejor manera de defender la patria es incluir a todo aquel que quiera sentirse partícipe. "Todo proyecto de justicia social es también un proyecto nacional, es también un proyecto patriótico", ha afirmado.
El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha pedido que la "revolución de las sonrisas" no se convierta en la "revolución del odio". Turull ha atribuido el auge de la extrema derecha al enfado de una parte de la ciudadanía y ha asegurado que su partido no quiere jugar a la polarización. Mientras, el presidente de la AMI, Salvador Coll, ha sostenido que la Generalitat es ahora una "franquicia" del Gobierno de España.
La clara polarización que se percibía en el ambiente, especialmente tras los enfrentamientos del jueves, ha llevado a la agrupación Societat Civil Catalana ha lamentar que se haya producido una situación de "Separatistas catalanes contra separatistas catalanes".
La Diada de este año coincide con el ecuador del mandato del Govern de Salvador Illa, en un momento en que los partidos independentistas se encuentran divididos respecto a su estrategia política, en un contexto preelectoral y con la aplicación de la amnistía todavía pendiente de completarse. También se conmemoran los 50 años de la Diada de 1976 en Sant Boi de Llobregat, la primera autorizada tras la dictadura franquista.
Enfrentamientos entre independentistas dejan tres detenidos
La víspera de la Diada, el Fossar de les Moreres, en el barrio del Born de Barcelona, fue escenario de choques entre independentistas de izquierdas y seguidores de Aliança Catalana. Los Mossos d'Esquadra detuvieron a tres hombres e investigan por desórdenes públicos a otras seis personas después de que varios manifestantes intentaran alcanzar el acto de la formación de extrema derecha independentista.
Los agentes tuvieron que intervenir para evitar el contacto entre los dos grupos y realizaron cargas policiales. Algunos activistas consiguieron lanzar pintura a los militantes que acompañaban a Orriols durante el homenaje. Trece agentes de la Brigada Móvil resultaron heridos leves.
También se denunció la agresión al fotoperiodista Jordi Borràs, quien aseguró que los Mossos le tiraron al suelo cuando grababa una detención y que posteriormente fue agredido por un grupo de Boixos Nois, de extrema derecha. Los tres detenidos han quedado en libertad con cargos, investigados por desórdenes, atentado a la autoridad y lesiones leves.