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El fundador de PISA afirma que la juventud pierde habilidades clave y la IA erosiona capacidades

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Andreas Schleicher, creador de la prueba PISA, durante una entrevista con Euronews el 10 de septiembre de 2026 en Bruselas.
El creador de la prueba PISA, Andreas Schleicher, durante una entrevista con Euronews el diez de septiembre de 2026 en Bruselas. Derechos de autor  Euronews
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Por Mared Gwyn Jones & Lauren Walker
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El creador de las pruebas PISA advirtió que el fuerte descenso del interés de los padres y los cambios de conducta ligados a la tecnología podrían explicar los resultados mínimos del alumnado.

La situación del rendimiento académico del alumnado en Europa es "realmente preocupante", según Andreas Schleicher, fundador de las conocidas pruebas PISA de la OCDE, después de que un informe reciente haya revelado que los jóvenes están perdiendo competencias esenciales "particularmente importantes para los tiempos en que vivimos", declaró a Euronews.

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Los resultados de la prueba estandarizada de 2025, realizada por estudiantes de 15 años en 91 países, se han publicado esta semana y muestran que el rendimiento en lectura y matemáticas ha caído a mínimos históricos en los países de la OCDE.

La evaluación mide la capacidad del alumnado para aplicar sus conocimientos de lectura, matemáticas y ciencias a problemas de la vida real.

"Observamos que los jóvenes no solo tienen peores competencias de comprensión lectora, sino también un descenso en su capacidad para triangular la información y reflexionar de forma crítica sobre ella, para enfrentarse a textos más complejos", señaló Schleicher, que subrayó que se trata de habilidades esenciales en el mundo de la inteligencia artificial (IA).

"Esta tecnología no es necesariamente precisa y, por ello, esa intuición de comprobar y verificar debería estar muy presente", añadió.

También describió un círculo vicioso en el que el uso de estas herramientas por parte de los jóvenes, que "no están diseñadas para hacernos pensar más", está "vaciando precisamente las capacidades que necesitamos". Esto se refleja en los resultados de PISA, donde el alumnado que no utiliza la IA tiende a obtener mejores resultados.

"El mensaje de fondo es bastante sencillo, no te pones en forma viendo deporte, te pones en forma practicándolo", afirmó Schleicher. "Y con el aprendizaje ocurre lo mismo, no se aprende solo consumiendo contenidos, se aprende interactuando con las ideas, comparándolas y confrontándolas. Y la IA puede vaciar precisamente ese proceso, eso es lo que estamos observando".

Uno de los factores en juego es que la velocidad a la que han avanzado nuevas tecnologías como la IA en muchos países supera la capacidad de los sistemas educativos para reformarse. "Los seres humanos siempre han sido mejores inventando cosas nuevas que utilizándolas con inteligencia", apuntó Schleicher.

Sin embargo, la evaluación de la OCDE también concluye que un uso guiado y activo, que genera fricción cognitiva, por ejemplo cuestionando las respuestas de la IA, se traduce en mejores resultados de aprendizaje.

"Existen ejemplos muy interesantes de países donde la IA se utiliza para hacer que los alumnos piensen más, para que se planteen las preguntas adecuadas, para dar a los docentes herramientas potentes que les ayuden a que sus estudiantes aprendan mejor", señaló Schleicher, que añadió que los sistemas educativos deben "cambiar de marcha y pasar de un uso meramente consumista de la IA a un uso más creativo".

Los países pequeños destacan

Schleicher se ha convertido en una de las voces más influyentes de la educación mundial desde que creó las pruebas PISA en la década de 1990.

"Empezamos a trabajar en esto porque, en los años 90, el éxito educativo se medía sobre todo por cuánto se gastaba en educación y por cuántos años pasaban los alumnos en el aula, algo que en realidad nos dice muy poco" sobre las competencias que se generan, explicó.

Las evaluaciones ofrecen comparaciones basadas en datos entre sistemas educativos nacionales de todo el mundo y ponen de relieve grandes diferencias, incluso dentro de Europa. Los últimos resultados muestran que las puntuaciones del alumnado en siete países de la UE se situaron claramente por encima de la media de la OCDE, mientras que en 13 Estados miembros quedaron muy por debajo.

"Los mayores descensos se registraron en los grandes países europeos, como Francia, Alemania y España. Las soluciones más interesantes se han encontrado en las economías pequeñas y dinámicas", indicó Schleicher.

Un ejemplo es Estonia, cuyo alumnado ocupó el primer puesto en Europa y se situó entre los diez mejores del mundo en las tres áreas de la evaluación. "Es un ejemplo claro de un país que se relaciona con el mundo digital de forma prudente, pero muy reflexiva y muy productiva", explicó Schleicher.

Consejos para padres y docentes

Mirando al futuro, Schleicher insistió en que la prioridad debe alejarse de la enseñanza de habilidades fáciles de digitalizar y orientarse hacia capacidades más humanas, como "las decisiones éticas" y "nuestra capacidad para gestionar relaciones humanas complejas".

Señaló que los estudiantes ya no pueden ser "consumidores pasivos" de educación, sino que deben convertirse en aprendices activos. Esto ha suscitado dudas en muchos padres tras la publicación de los resultados de las pruebas, que se preguntan qué pueden hacer.

"Para los padres, la respuesta es muy sencilla. Una de mis grandes preocupaciones es que el interés de las familias por la educación en Europa ha disminuido de forma drástica".

Explicó que la solución tiene menos que ver con "hacer tres horas de deberes con sus hijos en la mesa de la cocina" y más con "mostrarles que lo que están trabajando en el colegio realmente les importa a sus padres".

Los niños cuyos padres les preguntan cómo les ha ido el día en el colegio, señaló, están dos cursos por delante en sus resultados académicos.

Al mismo tiempo, el trabajo de los docentes debe ampliarse, pasando de ser buenos instructores a convertirse en "grandes entrenadores, buenos mentores, grandes facilitadores" que muestran "un interés genuino por quiénes son sus estudiantes, quiénes quieren ser y que les acompañan en ese camino".

Sin embargo, en una Europa donde muchos países sufren escasez de docentes, insistió en que los sistemas educativos deben "dar a los profesores más tiempo y más apoyo para que puedan desempeñar ese papel mucho más importante".

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