Orientación, persianas, aire acondicionado, ventilación o presencia de árboles, los compradores franceses dan ahora más importancia a cómo protegerse del calor.
El calor se cuela incluso en las visitas inmobiliarias. A medida que las olas de calor se multiplican este verano, los compradores franceses prestan cada vez más atención al confort térmico de su futura vivienda.
En París, un treintañero que visita un estudio de 14 metros cuadrados ubicado bajo el tejado se pregunta: "Entre mayo y septiembre u octubre, ¿voy a poder usar este piso de forma soportable? ¿O voy a tener que huir como todo el mundo porque hace demasiado calor?".
Durante mucho tiempo la orientación se consideraba un punto a favor, ahora se evalúa en función de la frescura que permite mantener en una vivienda y, en la capital, la plena orientación sur ha perdido atractivo.
"La orientación sur ya no se demanda tanto como antes porque la gente se da cuenta de que, cuando el piso está orientado al sur, el sol incide con mucha fuerza", observa Joseph Denke, agente inmobiliario en FredéLion.
En las visitas, los compradores prestan ahora especial atención a todo lo que pueda contribuir a mantener la vivienda fresca, como que tenga ventilación cruzada, la posibilidad de ventilar por la noche, la presencia de persianas, terraza o espacio exterior sombreado. Algunos incluso tienen en cuenta la presencia de árboles en el barrio.
El aire acondicionado, un sólido argumento de venta
El aire acondicionado, hasta ahora raramente destacado en los anuncios, se convierte también en un auténtico argumento de venta. Los propietarios ya no dudan en poner en valor este equipamiento cuando comercializan su vivienda.
"Antes, los propietarios no siempre se fijaban en destacar que tenían persianas o aire acondicionado. Hoy son elementos que se resaltan de forma muy clara", explica Laetitia Caron, directora general de PAP (Particulier à particulier).
La evolución de los criterios de compra pesa sobre la comercialización de algunas viviendas. En el distrito quinto de París, un piso de 66 metros cuadrados, pese a contar con grandes ventanales, tiene dificultades para encontrar comprador. La vivienda no tiene ventilación cruzada y el aire circula con dificultad.
"La gente tiene la sensación de estar allí ahogada y no hay más opción que instalar aire acondicionado", afirma Christian Tokoto, agente inmobiliario en Guy Hoquet.
Un francés de cada tres podría plantearse mudarse
Según el estudio "Canicule & Immobilier 2026" de Leboncoin, realizado entre 1.752 encuestados, el 81 % de los franceses declara sentir incomodidad relacionada con el calor extremo en su vivienda y un francés de cada tres podría plantearse mudarse debido a las olas de calor.
Los episodios de calor ya no se consideran fenómenos puntuales, sino que se tienen en cuenta a la hora de elegir dónde vivir, explica Sophie Bourg, directora de marketing de Leboncoin Immobilier.
"La frescura, el confort en verano se han convertido en un criterio inmobiliario en sí mismo", subraya.