Venezuela ha concedido a BP una licencia para explotar el campo de gas marino Loran con socios estatales de Emiratos y Qatar, lo que marca su regreso al país.
BP regresa a Venezuela.
El acuerdo firmado el jueves en Caracas otorga a la compañía la operación de la fase dos de Loran, un proyecto de gas marino que alberga más de cuatro billones de pies cúbicos de reservas probadas de gas, en el que XRG de Abu Dabi y UCC Oil and Gas Holding de Qatar tendrán participaciones iguales a la suya.
Es la señal más clara hasta ahora de que la apertura de la industria energética de Venezuela al capital extranjero, en marcha desde la caída de Maduro, se está acelerando.
Las tres compañías tendrán participaciones operativas iguales, con BP como operador, y la licencia sigue sujeta a la aprobación de los reguladores.
PDVSA Gas, la filial gasista de la estatal, cedió parte de su participación a XRG, el vehículo internacional de inversión de ADNOC de Abu Dabi. Para XRG y para UCC, una unidad del conglomerado catarí del mismo nombre, esta es su primera entrada en Venezuela.
El propio yacimiento es compartido, ya que Loran constituye la parte venezolana de la acumulación Loran-Manatee, que se extiende a ambos lados de la frontera marítima con Trinidad y Tobago y alberga en total unos diez billones de pies cúbicos de gas recuperable.
Shell obtuvo la licencia para la primera fase en junio y desarrolla por separado Manatee en el lado trinitense, donde se espera la primera producción de gas el año que viene.
BP afirma que las dos fases venezolanas se desarrollarán ahora en paralelo y ha firmado además otro memorando de entendimiento sobre la exploración en el bloque Carúpano Este.
Los acuerdos se cerraron durante una visita a Caracas de la consejera delegada Meg O'Neill y de David Campbell, vicepresidente sénior de BP para América Latina y el Caribe.
Un sector que se reabre bajo presión de Estados Unidos
Las licencias son fruto de un acuerdo con Washington.
Después de que Maduro fuera detenido por fuerzas estadounidenses en enero, la presidenta interina Delcy Rodríguez reescribió la ley energética del país a instancias del Gobierno de Trump, abriendo las mayores reservas probadas de petróleo del mundo a las compañías extranjeras.
A cambio, Estados Unidos relajó las sanciones que habían congelado la mayor parte de la inversión occidental, incluidas las licencias que retiró a BP, Shell y Chevron en 2025.
Desde entonces, Eni, Repsol y Shell se han sumado.
El proceso de adjudicación se paralizó tras los terremotos del 24 de junio, que causaron más de 6.300 muertos, y solo se reanudó el jueves, cuando se concedieron los tres permisos de Loran y se firmaron los acuerdos.
"Tengo un interés especial en el gas para promover el desarrollo nacional", dijo Rodríguez durante la ceremonia, retransmitida por la televisión estatal.
BP no es un recién llegado, ya que contaba con una licencia para el yacimiento Cocuina desde 2024, antes de que Washington retirara la autorización para explotarlo.