EDF Energy negocia hacerse con la cartera de 300.000 clientes de So Energy, una comercializadora británica actualmente en venta, en plena ola de concentración del mercado energético minorista de Reino Unido.
EDF Energy, de propiedad francesa, es uno de los pocos interesados que negocian con los propietarios de la británica So Energy, según Sky News, y se enfrenta al menos a otro postor rival cuya identidad no se ha revelado.
Si EDF se impone en la subasta, fuentes del sector esperan que la operación se limite a la base de clientes de So Energy y no a la compañía en su conjunto.
So Energy cuenta con unos 300.000 clientes domésticos de electricidad y fue fundada en 2015.
Electricity Supply Board de Irlanda tomó una participación de control en 2021 y sometió el negocio a revisión este verano, tras nombrar a PwC para dirigir la venta.
ESB, la matriz irlandesa de So Energy, ha hablado abiertamente del proceso.
"Nuestro grupo matriz, ESB, ha iniciado un proceso para evaluar posibles opciones de desinversión para So Energy", señaló en julio un portavoz de So Energy, que añadió que esto seguía a una revisión estratégica y que "ESB planea centrarse en su negocio principal".
Para EDF, el atractivo está en ganar tamaño en un mercado en el que ha ido perdiendo terreno.
La compañía forma parte del grupo de las seis grandes suministradoras que en otro tiempo dominaban la energía británica, con 3 millones de clientes y 5 millones de contratos, pero ahora queda muy por detrás de Octopus Energy y de British Gas, propiedad de Centrica. Scottish Power se encuentra en una situación similar.
Comprar una cartera de clientes en vez de adquirir toda la empresa es la vía más barata para lograr ese tamaño, suma contratos de forma directa y evita la complejidad operativa de absorber un negocio completo.
Las conversaciones llegan además en un momento incómodo para los hogares británicos.
Ofgem ha incrementado el tope de precios un 4 %, hasta 1.723 libras al año para el otoño, lo que significa que las facturas subirán justo cuando el sector se está reordenando.
Mientras tanto, la política del Gobierno apunta en otra dirección, ya que Andy Burnham ha aprovechado su primera semana como primer ministro para anunciar que se suprimirá el IVA de las facturas domésticas de energía, parte de un impulso más amplio para atajar el coste de la vida.
Todavía no se ha alcanzado ningún acuerdo entre las partes.