Los centros de datos consumieron 222.000 millones de litros de agua para refrigeración en 2025 y, sin medidas para reducir su uso, la cifra podría acercarse a los 644.000 millones en 2030. Nvidia, Microsoft, Amazon y Meta buscan nuevas tecnologías para reducir la creciente huella hídrica de la IA.
El auge de la inteligencia artificial tiene un problema con el agua.
Los centros de datos se enfrentan en Estados Unidos a una creciente indignación pública por la cantidad de agua y electricidad que consumen. Las grandes tecnológicas, que invierten miles de millones de dólares en estas instalaciones, aseguran que al menos el problema del agua se puede abordar.
Los centros de datos son naves llenas de servidores informáticos que sostienen el funcionamiento de internet y, cada vez más, de la inteligencia artificial.
Esos equipos generan calor, y mantenerlos a una temperatura adecuada puede requerir grandes cantidades de agua.
En 2025, los centros de datos de todo el mundo consumieron 222.000 millones de litros (59.000 millones de galones) de agua para refrigeración, según la consultora Rystad Energy.
Rystad calcula que, sin medidas para reducir el consumo, esa cifra podría casi triplicarse hasta 644.000 millones de litros en 2030. Añade que la adopción de medidas para limitar el uso de agua podría mantener el aumento por debajo del 100%.
El fabricante estadounidense de chips Nvidia afirmó en un informe publicado en junio que su nuevo sistema para diseñar y gestionar centros de datos de inteligencia artificial, conocido como DSX, podría prácticamente eliminar el consumo de agua en algunas instalaciones.
Es una afirmación ambiciosa, y el sector está sometido a una presión creciente para cumplirla.
El sistema de Nvidia utiliza refrigeración en circuito cerrado, con un líquido que circula directamente por los servidores y lo más cerca posible de los chips, que pueden alcanzar temperaturas superiores a 80ºC (176ºF).
Pero reducir el consumo de agua puede tener un coste.
"Hay una relación bastante directa entre cuánta agua se utiliza y cuánta energía se necesita para controlar las temperaturas", explicó Andy Masley, investigador independiente especializado en inteligencia artificial y centros de datos.
Usar menos agua suele exigir más electricidad, porque el líquido que circula por tuberías selladas sigue teniendo que enfriarse, a menudo haciendo pasar aire sobre él.
Nvidia evita parte de este problema dejando que el líquido entre en los servidores más caliente de lo habitual, a 45ºC.
La mayoría de los demás sistemas en circuito cerrado funcionaban en torno a 32ºC en 2024, según el Uptime Institute, que certifica centros de datos.
Al partir de agua más caliente, Nvidia no necesita inyectar aire frío durante todo el año.
"Ventiladores sencillos que mueven el aire" suelen ser suficientes, aunque en ocasiones es necesario combinar varios métodos, señaló Josh Parker, responsable de sostenibilidad de Nvidia.
En instalaciones situadas en climas extremadamente calurosos, o durante olas de calor, puede seguir siendo necesario recurrir a aire refrigerado o a sistemas de enfriamiento por evaporación.
La presión social por el uso del agua
Microsoft, Amazon Web Services (AWS) y Meta informaron a AFP de que también utilizan sistemas de refrigeración en circuito cerrado, que, según aseguran, no implican pérdidas netas de agua.
Microsoft y AWS, dos de las mayores empresas de computación en la nube del mundo, consumieron más agua en conjunto entre 2022 y 2025 a medida que ampliaban sus operaciones de centros de datos.
Sin embargo, su eficiencia en el uso del agua mejoró un 25% en Microsoft y un 37% en AWS, según sus últimos informes de sostenibilidad.
Las comparaciones son complicadas porque no existe un estándar sectorial que regule cómo informan las empresas de sus esfuerzos ambientales, sociales y de buen gobierno.
SpaceX, la empresa de Elon Musk, que se ha convertido en un importante operador de centros de datos tras adquirir su compañía de inteligencia artificial xAI, nunca ha publicado un informe ESG.
En junio, la agencia de calificación MSCI otorgó a SpaceX su peor puntuación ESG.
"Como el agua suele ser mucho más barata que la electricidad, las empresas tienen menos incentivos para reducir su consumo de agua solo por razones de costes", explicó Shaolei Ren, profesor de ingeniería en la Universidad de California, Riverside.
"Sí existen incentivos", añadió Ren, que precisó que están más vinculados a la imagen pública, en un momento en que la oposición a los centros de datos se extiende por Estados Unidos.
Otro problema es el coste de modernizar los centros de datos más antiguos con tecnologías nuevas que consumen menos agua.
No obstante, las instalaciones más antiguas suelen ser más pequeñas y menos potentes que los enormes centros de datos que se están construyendo ahora, lo que implica que necesitan menos refrigeración desde el principio, según Minh K. Le, responsable de investigación sobre centros de datos e hidrógeno en Rystad Energy.
El agua utilizada directamente por los centros de datos es también solo una parte de su huella total.
También se necesita agua para generar la electricidad que los alimenta y para fabricar sus chips y servidores.
En Estados Unidos, este uso indirecto de agua puede ser el doble de la cantidad consumida por los propios centros de datos.