Canadá se presenta como refugio para el capital global, con el ministro de Finanzas François Philippe Champagne asegurando que el país es un lugar seguro para invertir "en un mundo muy incierto" mientras Ottawa acoge la mayor cumbre de inversión de su historia.
El Gobierno canadiense está presentando sus credenciales ante los inversores internacionales y sostiene que la confianza se ha convertido en el recurso más escaso.
El primer ministro Mark Carney presenta la Cumbre de Inversión en Canadá de esta semana como una oportunidad para convencer a directivos e inversores de las ventajas de un país rico en minerales y energía que intenta reducir de forma activa su dependencia de Estados Unidos.
La lista de invitados es extensa.
El ministro de Finanzas François-Philippe Champagne afirmó que los asistentes gestionan más de 120 billones de dólares canadienses (74,7 billones de euros) en capital a escala mundial.
Al acto principal del martes está prevista la presencia de representantes de Bank of America y Berkshire Hathaway, junto al industrial nigeriano Aliko Dangote, el empresario más rico de África, y enviados de grandes agencias de inversión del Golfo.
Responder a las críticas
Durante años, los inversores han considerado que Canadá es un país difícil para hacer negocios, con autorizaciones de proyectos lentas y lastradas por la burocracia, pero Champagne sostiene que esa etapa ha quedado atrás.
Los responsables, explicó a AFP, "entienden ahora que hacen falta rapidez y capacidad para aprovechar esta oportunidad de oro", y añadió simplemente que "el mundo ha cambiado".
El ministro canadiense de Finanzas también señaló cambios en la economía mundial que favorecen los recursos del país.
"Contamos con los minerales críticos necesarios para impulsar el crecimiento, y diría que mucha gente ve estos minerales como el combustible del siglo XXI", afirmó Champagne, que subrayó además que el país dispone de "una abundancia de energía".
Vender confianza, no comparaciones
La cumbre se celebra en un contexto de deterioro de las relaciones con Washington.
Los vínculos comerciales se han erosionado desde que el presidente estadounidense Donald Trump regresó a la Casa Blanca y se espera que esta imponga nuevos aranceles este mes, aunque los inversores norteamericanos siguen acudiendo.
Preguntado por si Canadá se está promocionando como un seguro frente a un Estados Unidos más proteccionista, Champagne rechazó esa interpretación.
"No me comparo con otros, el capital irá donde encuentre oportunidades", afirmó, antes de añadir que "el recurso más buscado hoy es la confianza, Canadá es cada vez más percibido como un socio fiable en un mundo muy incierto".
La Unión Europea está en el centro de los esfuerzos de reajuste del primer ministro canadiense.
Tras la cumbre, Carney viajará a Estrasburgo para dirigirse al Parlamento Europeo, una iniciativa que prolonga el impulso iniciado con su intervención ante el Foro Económico Mundial en enero, donde instó a las potencias intermedias a unirse frente a lo que calificó de "agresión de las superpotencias".
Champagne adelantó además que la alianza entre Canadá y la Unión Europea se reforzará esta semana.
"Nuestros socios europeos apuestan por una relación transatlántica sólida", señaló, y sostuvo que el bloque se siente atraído por la "certidumbre y previsibilidad" que ofrece Canadá.